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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Los palacios y la izquierda

No hace mucho en un artículo sobre Asturias aparecido en el diario británico The Guardian se podía leer que «Avilés es una revelación envuelta en una sorpresa».

          No es una, que les conste a los ingleses y a los lectores en general, son unas cuantas las sorpresas o singularidades de Avilés que algún día habrá que reunir y clasificar. Por ejemplo, el que la mayoría de las mansiones palaciegas estén situadas en la acera de la izquierda de las calles donde están ubicadas, por lo que -arquitectónicamente por supuesto- da pie a que se pueda decir que los palacios de Avilés son de izquierdas.

          La calle Rivero está singularizada en su comienzo, y en la acera izquierda, por un palacio terminado de construir justo el último año del siglo XVII por el indiano gozoniego (de Manzaneda) Rodrigo García Pumarino, y que más tarde sus herederos permutaron por otro edificio de la calle D’Alante (hoy de La Estación) en el barrio de Sabugo propiedad de la familia Llano-Ponte que de esta forma trasladó su domicilio a la calle Rivero. Más tarde el inmueble paso por múltiples usos: fue centro de enseñanza (Liceo de Avilés), cuartel de milicias republicanas en la guerra civil, convento de monjas en la postguerra, gallera, cine (‘Marta y María’, el último que hubo en Avilés) y, a fecha de hoy, sigue cerrado a la espera de su reconversión en gigantesco local hostelero especializado en asados. Todo un churrasco socio-cultural.22-palacios-y-la-izquierda1

          El palacio de Valdecarzana fue en origen el almacén de un comerciante de mucho pistón, con tienda en el bajo y vivienda familiar en el piso. Luego lo compró el marqués de Valdecarzana y siglos más tarde fue adquirido como vivienda particular por Fernando María Ochoa (que sería alcalde de Avilés de 1861 a 1864) y él nació su hijo, el escritor Juan Ochoa. Posteriormente sería colegio de enseñanzas manjonianas, almacén de coloniales, economato y sede de portuarios hasta que finalizando el siglo XX se vació el inmueble y fue reconvertido en sede del Archivo Municipal de Avilés con entrada por la parte izquierda de la calle El Sol.

          La puerta principal del palacio de Camposagrado estaba en la acera izquierda de la calle San Bernardo, aún conserva una baldosa con el número 41 que lo acredita. Este edificio después de ser mansión de familias de alcurnia pasó por diversos trances como ser el cuartel de las tropas del emperador francés Napoleón Bonaparte cuando, en el transcurso de la Guerra de la Independencia, invadieron Avilés en 1809. Posteriormente fue comprado por la familia Castro que instaló en las dos plantas bajas una de las más famosas ferreterías de Asturias (Los Castros). A principios del siglo XXI fue rehabilitado para sede de la Escuela Superior de Arte del Principado de Asturias.

          En la acera izquierda de la calle de La Cámara destacan dos edificios: el palacio de Maqua haciendo esquina con la calle Cabruñana y con entrada principal por La Cámara, fue durante años sede del colegio Santo Ángel y actualmente es propiedad municipal. Otra esquina de lujo es la de La Cámara con la calle Cuba ocupada por la mansión del indiano Eladio Muñiz, que posteriormente fue comprada por el poderoso comerciante Victoriano Fernández-Balsera para su hija Josefina, quien a su muerte lo donó por testamento (junto con la apreciable zona verde que tenía) a la parroquia de Sabugo.

          La calle San Francisco se inicia a la izquierda con la extensa fachada lateral del palacio Ferrera donde una puerta entrada lateral da entrada a las instalaciones hosteleras del hotel de lujo que hoy acoge esta antigua mansión que antes hospedaba reyes y reinas.

Palacete en la calle Galiana.

Palacete en la calle Galiana.

          Un poco más arriba la casa de Arias de la Noceda, con la palmera como firma de que allí habitó un indiano, luce en la margen izquierda de la calle Galiana. Este palacete, actual propiedad del Ayuntamiento local, es sede de sus servicios medioambientales y sociales.

          Al otro extremo de Avilés, frente al parque El Muelle y haciendo esquina con las calles Carreño Miranda y Emile Robin está el magnífico edificio construido para Gran Hotel que cuando el negocio cerró pasó por varias usos (uno fue como sede, de lujo, del Centro Asturiano de La Habana) hoy en día acoge pisos de viviendas a las que se accede por la acera izquierda de Emile Robin, la única de esta calle con inmuebles porque la derecha se la come el parque.

          Sin embargo, hay que decir que el palacio Balsera, en la calle Julia de la Riva, tiene a la derecha su entrada principal. Es la excepción que confirma la regla de que el resto de palacios avilesinos son de izquierdas, algo que a estas alturas del episodio ya resulta algo ‘recurrente y rotatorio’ que decía Sánchez Ferlosio.

        Acabamos en la plaza de España, que también llaman El Parche, donde está el palacio municipal sede del gobierno avilesino con puerta imparcial o sea ni de izquierdas ni de derechas, sino todo lo contrario.

 

 

 

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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