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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

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Apunte apurado para turistas que hoy, domingo pascual, visitan Avilés.

        Usted viene a Avilés una población que lleva desde tiempos remotos deslizándose por suaves colinas hasta las orillas de su Ría, que procuraba abrigo seguro en tiempos antiguos a las frágiles embarcaciones cuando acometían temporales y galernas que las podían destrozar en un santiamén. Por eso creció población en torno al estuario y nació un puerto triunfante, lo que lleva a la conclusión de que la Ría es –respecto a la villa de Avilés– la madre que la parió, algo ocurrido según estudiosos hará cosa de mil años o más.22-navegando

        Por eso la historia de Avilés es tan salada, como resalada es su prehistoria (Arnao) y que para rematar exhibe una geología acojonante, baste saber que la Ría (supongo ya no le extrañará que vaya con mayúscula) discurre encajonada en una falla tectónica que viene desde los Picos de Europa y que desemboca en el océano Atlántico dando origen al Cañón de Avilés, uno de los mayores cañones submarinos del mundo situado ahí mismo, a menos de 15 Km mar adentro y a proa (más o menos) del faro de Avilés.foto-1-reducida-crucero-atracado-en-la-ria-ente-el-niemeyer-foto-arl

         La antigüedad de la comarca avilesina (Avilés, Castrillón, Corvera de Asturias e Illas) está certificada por los 400 millones de años atrapados en el arrecife del Arnao de Castrillón, donde se están encontrando fósiles tan precisos arqueológicamente como preciosos históricamente que permiten fijar su antigüedad en unos 400 millones de años. Se hará una idea más nítida el viajero si sabe que lo de Arnao es 200 millones de años más antiguo, todavía, que los dichosos dinosaurios del jurásico que Steven Spielberg nos muestra en su famosa película. Los fósiles atrapados en el arrecife avilesino constituyen uno de los yacimientos más importantes de Europa y por la evolución, desarrollo y conservación de los mismos, uno de los más importantes del mundo.

         De tiempos antiguos también quedan vestigios en las verdes Illas y Corvera o en la azul-mar de Castrillón. Pero donde hay plantadas mayores señales históricas es en el casco urbano de Avilés cuyo atractivo está en la mezcla que consigue la diversidad de estilos de sus monumentos, encajados siglo a siglo en esta villa hoy regenerada y con aspecto radiante después de acomodarse al vendaval metalúrgico que le sobrevino en la segunda mitad del siglo XX y del que conserva un jardín de multinacionales. Una ciudad que hoy comienza a verse guapa y sentirse orgullosa de los piropos que recibe por la cantidad y calidad de sus palacios, iglesias, plazas, calles, callejas y capillas, que deja sorprendidos a los visitantes que acuden curiosos a confirmar esta resurrección de una población recién pintada por unas políticas urbanísticas que bien merecía.foto-4-reducido-palacio-de-balsera-foto-arl-000000000-img_5839

         Para los amantes de lo medieval hay románico y gótico en La Ferrería, calle comercial de cuando Avilés era no solo el principal puerto del norte de España sino también el lugar donde estaban ubicados los alfolíes, almacenes que contenían el oro medieval, la valiosísima sal para conservación y condimento alimenticio. O en Sabugo, antiguo barrio de pescadores y de todos los oficios derivados de la captura marina… y hoy sidrero por excelencia. Mareante en cualquiera de los dos casos.

        Si lo que se anda buscando es una ración de barroco dese un banquete con cuatro palacios (Camposagrado, Ferrera, Llano-Ponte y casa Consistorial) en un palmo de terreno y dos calles legendarias (Rivero y Galiana) que comienzan con un palacio a su izquierda y conservan abundantes soportales, señal arquitectónica de una población que cuenta, entre antiguos y modernos, con cerca de cuatro kilómetros de ellos.

        De sus históricas plazas cito dos: la de España, también conocida como El Parche por algo que fue considerado una alcaldada, y la del Mercado que es una de las más originales de España por su perímetro de blancas galerías apoyadas en trabajadas columnas de hierro. A lo Nueva Orleáns ¡qué carajo!

        Frente a la arquitectura tradicional, hasta aquí telegrafiada, se ha edificado ya iniciado el siglo XXI y frente a ella –en la margen opuesta de la Ría– un complejo cultural de arte vanguardista, obra casi única en Europa del universal arquitecto Oscar Niemeyer.

        Luego está lo de la naturaleza algo también desconocido y que la gente no casa con Avilés pero que, sin embargo, resulta ser una de las poblaciones del norte de España con mayor número de parques, en términos relativos, a cuya cabeza está el Ferrera –en pleno centro de su casco histórico, que más que rodearlo lo abraza– con sus cerca de 100.000 metros cuadrados y uno de cuyos rincones (el Jardín Francés) está recogido en una película de Woody Allen.foto-3-reducido-jardin-frances-del-parque-ferrera-000000-img_4477

         Y si lo que se quiere es naturaleza a raudales, erotismo botánico, eso hay que ir a buscarlo a Illas un rincón del paraíso asturiano. Y también a Corvera. Ambos a tiro de piedra sobre cuatro ruedas.

         Y luego está la mar que crece entre Avilés y Castrillón, alcanzando en este último su cénit en cuanto a playas cinco estrellas y cuya líder es la de Salinas que tiene en su extremo el Museo de Anclas al Aire Libre, único en el mundo en su género.

         Y nada más, oiga. Dese por enterado, aunque sea fugazmente, de que se puede pasar un buen día, o cuarenta y siete años, en esta tierra bendecida por la geografía y la historia por las que Avilés y su comarca siguen navegando.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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