Para una ciudad tan antigua, como Avilés, la calle de Jovellanos nació el otro día, como el que dice. La cosa ocurrió en 1932 al unir la de La Ferrería con Ruiz Gómez. Se la bautizó como Gumersindo Azcárate, intelectual republicano de prestigio.
Así que ya se pueden imaginar que terminada la guerra civil la calle fue renombrada como Ruiz de Alda, pionero aeronáutico y co-fundador de Falange Española. Fue el 18 de julio, pero de 1979, con la llegada del primer ayuntamiento democrático, presidida por el socialista Manuel Ponga, cuando la calle fue rebautizada con el nombre del histórico intelectual asturiano.
La calle Jovellanos, vista desde una ventana del gótico placio de Valdecarzana (siglo XIV). Al fondo la pasarela del Niemeyer.
La calle Jovellanos es tan corta en espacio como larga en la categoría social de los edificios que en ella se ubican.
Fue naciendo por partes. Primero se derribaron las casas bajas anexas a la actual oficina de Turismo y así unir Ruiz Gómez con la de calle Los Alas. En 1934 se inauguró el edificio (dos plantas) que albergó la Biblioteca Popular Circulante con un importante fondo de libros –dirigida magistralmente por el poeta Luis Menéndez ‘Lumen’– y que fue la primera que permitió el préstamo a domicilio. Un enorme avance cultural.
En 1960 el edificio ganó dos alturas, para instalar en él la Casa Municipal de Cultura que, integró a la Biblioteca, entonces rebautizada como ‘Bances Candamo’. Los dos nuevos pisos fueron destinados a salas de exposiciones, conferencias y proyecciones cinematográficas. Desde aquí se desarrolló una frenética labor de difusión cultural, que con el apoyo de José Martínez, concejal de Cultura, llevó a cabo un equipo de técnicos especializados en diferentes áreas (José María ‘Chema’ Martínez, Alberto del Río, Antonio Ripoll y Ramón Rodríguez). Eso ocurrió en las décadas de los años 70 y 80 y es un episodio aparte.
La calle también acogió, junto con La Ferrería, al nuevo edificio de Correos y, en 1962, se inauguró el hospital de la Cruz Roja que complementaba el único existente, entonces, el Hospital de Caridad.
En la calle Jovellanas está insertada la plaza José Martí, que luce murales de Ramón Rodríguez. A la izda. 'Pasionarias' (2002) y la dcha. el gigantesco 'Cubaviles' (2007)
Jovellanos es calle de muchos posibles. A principios del siglo actual, tuvo sitio para acoger una nueva plaza (dedicada al poeta cubano José Martí) y que acotada por dos medianeras con dos grandes murales de Ramón Rodríguez (‘Pasionarias’ y ‘Cubavilés’) y la trasera de un edificio de 1845 (antigua cárcel y hoy Oficina de Turismo), constituye una especie de islote caribeño, en la recta calle de Jovellanos que enlaza, peatonalmente –incluida pasarela final ‘de la Pescadería’– la arquitectura gótica y románica de la medieval calle de La Ferrería con la vanguardista del conjunto del brasileño Oscar Niemeyer.
Avilés es tierra de riqueza pero hay que saber buscarla. Porque «la tierra no produce, para los ignorantes, sino malezas y abrojos», escribió el ilustre ilustrado, Gaspar Melchor de Jovellanos.