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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Los cuernos de la Ría

            El mundo, aparte de muy ruidoso, va muy rápido. Por ejemplo un conocido mío, Pepe Mouriño, que estuvo trabajando dos años en los Estados Unidos durante 2004 y 2005, no reconoció a su regreso a Avilés el paisaje de la ría al ver que por fin no veía las montañas de lodos que enmierdaron la zona alta del estuario, entre los puentes Azud y San Sebastián, durante los años siderúrgicos.22-aviles-escultura-panoramica-paseo-ria-img_6162

            También comprobó que el estrecho camino asfaltado –en el que también operaban los rederos del puerto pesquero– que corría entre la avenida del Conde Guadalhorce (o carretera de San Juan) y la Ría, delimitado por árboles, bancos de cemento y norays, también había desaparecido. Había sido desplazado por un magnífico paseo de 986 metros de largo, por 15 de ancho, con balaustrada metálica, iluminación, césped, menos árboles que antes, bancos de madera y una escultura gigantesca con tres enormes conos. Luego le dieron detalles.

            Su autor era el pintor, escultor y enseñante, Benjamín Menéndez Navarro a quien la Autoridad Portuaria, entonces presidida por Manuel Ponga, había encargado una escultura para aquel nuevo paseo después de desechar la idea de plantar una fuente.

            Benjamín se puso a la tarea y presentó un proyecto titulado ‘Avilés’, que fue aprobado, de tres conos de acero corten de unos 30 metros de altura unidos en orden disperso del suelo al cielo. Tengo leído que explicó que «Se trata de una trilogía que recoge muchos momentos vitales y creativos. Es un canto, un poema dedicado a la mar, a la historia de la ciudad y a la ría que le dio origen» (Para conocer con más detalle la trayectoria del escultor recomiendo el artículo de Cristina del Río publicado en LA VOZ DE AVILÉS, 8 de octubre de 2017, titulado ‘El discurso escrito sobre acero’).

La popularidad de la escultura se traduce en publicaciones e incluso en repostería. El pastel se llama Conos.

La popularidad de la escultura se traduce en publicaciones e incluso en repostería. El pastel se llama Conos.

            La obra requería un complicado trabajo de ingeniería, construcción e instalación, lo que hizo que los portuarios buscasen otros patrocinadores y colaboradores (públicos y privados) que compartiesen el coste de la gigantesca obra de arte. Los encontraron y y el asunto echó a andar.

            Se realizó en Avilés, en el Polígono Empresarial Principado de Asturias (PEPA) donde ingenieros y operarios especializados planificaron y trabajaron, durante 18 meses, en su fabricación y posterior unión de 225 piezas que ensambladas formarían los conos de 30 de metros de altura y un peso total de 60 toneladas. Su traslado e instalación también fueron complicados y hubo que cortar el tráfico dos días en la carretera de San Juan.

            Ya dije que Benjamín Menéndez había bautizado su obra como ‘Avilés’, pero el personal le buscó otros nombres, hasta se hicieron quinielas: Los pinchos. Las púas. Los mástiles. El encuentro. Oricio. Orición (seguramente de admiradores gijoneses). Ojalá (parece que este fue nombre de gusto del autor). Los pirulís. Acero cornudo. ¡Coño que cono!… Tricuerno. Acero cabrón (seguramente los hartos ‘de la moda’ del acero corten). Tricono. El tricornio de la Ría y, con el que se hubiera quedado Pepe, Los cuernos de la Ría.

            Son tres enormes conos de acero (28, 29 y 30 metros) que desde el suelo parten unidos, en orden disperso hacia el cielo con diferentes ángulos de inclinación y dirección. El conjunto tiene 32 metros de ancho y 28 de fondo.

Cae la tarde en la Ría (Foto de Luis Alfonso del Río Legazpi)

Cae la tarde en la Ría (Foto de Luis Alfonso del Río Legazpi)

            El material utilizado para la escultura es acero, hoy producto ya históricamente asociado a Avilés, pero acero corten (corrosión tensada: cor–ten) que se irá oxidando,  efecto que protegerá a la pieza del deterioro.

            ‘Avilés’, inaugurada oficialmente el 15 de septiembre de 2005, es ya una incontestable referencia en la ciudad y también en Asturias ya que es la escultura urbana más grande de la región, poco más que el «Sagrado Corazón» del Naranco ovetense y más de tres veces que el «Elogio del horizonte» de Gijón. La magnitud, presencia y perspectiva de los tres conos dominan y atraen la vista sobre ellos. Disparo visual impresionante.

            La obra ha quedado anclada, al lado del nuevo puerto deportivo, en la margen izquierda de la Ría y es un jalón, otro más, que marca su reconquista. Un episodio aparte.

            En los siguiente años Pepe Mouriño –vecino de la conocida calleja Los Cuernos– asistió en persona a otros hitos de dicha reconquista como fueron el ‘nuevo’ puente de San Sebastián, que une las dos márgenes de la ría, y la inauguración del complejo cultural trazado por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer en la margen derecha.

            Y hoy, doce años después de inaugurada la escultura de Benjamín Menéndez en la margen izquierda, se divisa a la Ría –aquella enorme cloaca– virando, a pesar todavía de alguna salpicadura contaminante, del negro al tecnicolor.

            Tratando de recuperar la salud.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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