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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Del Cañón de Avilés a Sabugo, pisando en Pola de Siero

            Venía yo, con un clavel de color amarillo membrillo en la solapa, de la casa de un amigo que vive en Lugo (avenida de). Había subido por el Camino Viejo de Pravia hacia Playa de San Balandrán por aquello de atajar pues iba apurado por el reloj. Atravesé a toda máquina la Ría de Avilés, calle que desemboca en Alemania (avenida), dejando a estribor Balandro, Bergantín y Corbeta (vías del barrio de pescadores de Avilés) y también San Telmo, plaza en torno a una palmera.

Alcantarilla de Siero en Avilés.

Alcantarilla de Siero en Avilés.

            Llegué, ya decía que apurado, a Alemania (avenida de) cuando –y quizás por los efectos del trote– el clavel se me escurrió del ojal de la chaqueta y se deslizó por pantalón y zapato aterrizando en una tapa metálica redonda encastrada en la acera y en la que, al agacharme a rescatar la flor caída, pude comprobar, no sin asombro, que estaba  rotulada a nombre del Ayuntamiento de Siero, el término Saneamiento y el escudo de dicho municipio asturiano. Lo que aprovecho para poner en conocimiento del Gobierno del Principado de Asturias, adjuntando el correspondiente documento fotográfico reproducido en esta página, por si considera este hecho como administrativamente Sabe Dios Qué. Al tiempo también, y por este medio periodístico vicedecano de Asturias, lo hago llegar a las Corporaciones municipales de Avilés y  Siero.

            El caso es que dejé el paseo y la prisa y la alcantarilla invasora, de la Pola de Siero, me dio pie a pensar que Avilés es ciudad tan histórica como histérica en cuanto a algunos hechos y circunstancias.

            Por ejemplo tiene –como Dios manda en Asturias– coñones aunque no muchos y también cañones, si bien con pólvora mojada. Destaco uno de 4.750 metros de profundidad en el Océano Atlántico que está ahí lado, a 15 kilómetros de distancia del Faro de Avilés. Es  uno de los más importantes del mundo y figura, en cartas marinas y documentaciones geológicas y geográficas de todo el planeta, como el Cañón de Avilés.

Ciudadana, cigarro en mano, pisando Pola de Siero en Avilés.

Ciudadana, cigarro en mano, pisando Pola de Siero en Avilés.

            Otra que tal baila es la cuestión eclesiástica y es que todas las iglesias antiguas están, o estuvieron, a nombre de tres santos italianos y uno inglés que además tiene dos templos a su nombre. En el siglo XIII fue fundado el convento de San Francisco de Asis (ciudad de Italia) siglos más tarde rebautizado como San Nicolás de Bari (Italia) mientras que la que así llamada durante siglos está hoy a nombre de San Antonio de Padua (Italia). Por otro lado Santo Tomás de Canterbury (Inglaterra) tiene dos magníficas iglesias en el barrio de Sabugo, una levantada en el siglo XIII en el centro histórico del barrio y que pasa por ser el monumento medieval mejor conservado de la ciudad y otra, con cierto aire catedralicio, que la sustituyó como templo parroquial en 1903. Hecho conocido, por algunos, como ‘milagro de un santo inglés que cuenta con dos iglesias en Avilés’. Y todo esto por no hablar de las familiaridades que se toma el personal con Jesucristo, como es el caso de una capilla consagrada al Ecce Homo y que sin embargo es llamada Jesusín de Galiana.

            Luego está la cuestión de los curiosos topónimos, algo de lo que ya tengo escrito, con que cuenta la ciudad. Es el caso de El Quirinal (nombre de la residencia del Presidente de la República italiana en Roma) y que en Avilés es una calle. Al igual que contamos con una Plaza del Vaticano con dos, de sus cuatro calles están rotuladas religiosamente a nombre de Juan XXIII y San Agustín. El encantador y elegante Versalles de Paris  tiene su homónimo en el Versalles avilesino, barrio avilesino con un urbanismo desgraciado. La ciudad norteamericana de Las Vegas, meca de los casinos, tiene su réplica (con perdón) en Las Vegas, la mayor población de Corvera de Asturias, comarca de Avilés. Por no hablar de la ciudad chilena de Valparaíso, nombre histórico del manantial local que durante siglos surtió a fuentes y lavaderos de la villa. También tenemos Salinas en Castrillón como las hay en Castellón o en California.USA. Hay más pero me parecen suficientes para demostrar que no es lo mismo el atún que el betún aunque ambos vengan en lata.

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Paseando por la plaza del Carbayo, en Sabugo.

            Sin embargo no quiero dejar de citar un caso de toponimia multiplicada a partir del término carbayo, nombre que en Asturias se da al roble. Del carbayo derivan la plaza del mismo nombre en el barrio de Sabugo; también el barrio y el parque del Carbayedo, en la parte alta de Avilés; Los Carbayedos, lugar cercano a Valliniello donde las tropas napoleónicas mataron a más de doscientos avilesinos que, imprudentemente, les hicieron frente tratando de impedir que tomaran la ciudad el 21 de mayo de 1809; La Carbayeda, pequeño barrio rural encajado entre Llaranes y Corvera; Los Carbayos, caserío de San Román de Naveces, en Castrillón y, por terminar, el Histórico Carbayedo, modesto equipo de fútbol perteneciente al, anteriormente citado, barrio del Carbayedo.

            Pese a todo lo anterior el topónimo más misterioso que tiene el callejero de Avilés es Los Amanteles al que no le encuentro paralelo en el mundo entero. No se ustedes.

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Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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