>

Blogs

Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Armando Palacio Valdés y su querencia por Avilés

          En Avilés, el año 1853 está marcado por dos hechos importantes. Uno, que la Real Compañía Asturiana de Minas, ubicada en Arnao y presidida por el financiero belga Raphael Jonathan Bischoffsheim, comienza a dedicarse a la producción de zinc.

          El otro fue la llegada –cuando la Villa apenas tenía 8.000 habitantes– del bebé Armando Francisco Bonifacio Palacios Rodríguez, nacido meses antes en Entralgo (Laviana).

          Y aquí fueron creciendo la industria del zinc y el rapacín. Y hoy ambos contribuyen a hacer famosa a Avilés, una como AZSA (una de las mayores factorías de zinc del mundo) y otro como el escritor conocido como Armando Palacio Valdés, que pasó aquí parte de su niñez, hasta que empezó a rodar y a escribir por el mundo.

          Pero nunca abandonó ‘su ciudad’. Con frecuencia pasaba en Avilés pequeñas temporadas, hospedándose en el hotel ‘La Serrana’, entonces frente al parque de El Muelle. Y desde 1941 sus restos están alojados, por expresa voluntad, en el monumental cementerio avilesino de La Carriona.

Armando Palacio Valdés (1853-1938)

            Lo que Palacio Valdés ha hecho por Avilés, desde el punto de vista divulgativo, es impagable. Pocas ciudades tienen el privilegio de ser contadas y cantadas por un escritor de ámbito universal.

            Quiso mucho a esta ‘ciudad singular’, como la llamaba, ya desde niño. Lo cuenta en ‘La novela de un novelista’: «La primera vez que me di cuenta de la existencia o me reconocí como un ser viviente fue en Avilés, debajo de una mesa. Estaba allí oculto, silencioso y trabajando. ¿En qué trabajaba? En abrir un agujero a un gran pan de cuatro libras que había logrado hacer descender desde la mesa hasta mis manos». Tenía entonces, la criatura, unos dos años de edad.

          Cualquier medio o lugar siempre fue bueno para que Palacio Valdés ensalzara a Avilés, tanto en declaraciones a la prensa, como en sus multitudinarias conferencias, pero sobre todo en algunas de sus novelas, como ‘Marta y María’, ‘El Cuarto Poder’ y en ‘La novela de un novelista’.

          Al ser sus obras traducidas al inglés, francés, ruso, sueco, checo, etc., bien podemos decir que Avilés quedó inmortalizada con sus costumbres y paisajes más característicos, gracias a este caballero de elegantes trajes, recortada barba y exitosa pluma literaria, cuya obra fue propuesta por dos veces al Nóbel de Literatura.

            En justa correspondencia la ciudad ha puesto su nombre a un teatro, a una calle, a un grupo escolar, le ha erigido una estatua, le ha dedicado una placa y hasta un cine llevó por nombre el de una de sus novelas más conocidas, ‘Marta y María’ que también tienen -obra de Favila- su representacion escultórica. A tal señor, tal honor.

            Amigo íntimo de Leopoldo Alas ‘Clarín’ quien lo llegó a calificar de maestro literario por ser «dueño de si mismo y de su genio y admirable tanto por lo que escribe como por lo que calla, por lo que economiza».

            El ‘terrible’ Valle Inclán dejo escrito que «Con ser tan grande mi admiración al escritor, casi la supera mi admiración al hombre grave y esquivo ante el adocenado aplauso de la crítica y de la prensa».

            También Miguel de Unamuno conoció y trató a Palacio Valdés «y entonces al conocer al hombre, encontré al escritor. Comprendí el encanto de sus escritos y el aroma de honradez que de ellos se desprende. En nuestra literatura no abunda ni mucho menos, la nota íntima y recogida, el tono apacible (…) casi todo en el fondo es violento. Y así me explico que Palacio Valdés sea uno de nuestros escritores más gustosos. Y de los de hoy el más gustado tal vez».

            Escrito está que los más significados críticos europeos y americanos dudaban sobre quien sería mejor novelista, si el ruso Tolstoi o el español Palacio Valdés.

            Cuenta con apasionados partidarios y también con furibundos detractores. Desde luego no son los tiempos actuales los más favorables a su estilo literario. Su obra, como la de Pérez Galdós, Blasco Ibáñez y otros, está hoy un tanto arrumbada, pero yo no diría que derrotada, quizá aletargada.

            Juan L. Alborg (Valencia,1914-Bloomington.USA,2010), famoso crítico e historiador literario , publicó un voluminoso tomo en el que dedica al estudio de la obra de Palacio Valdés cerca de quinientas páginas, cosa que solo ha hecho con otros nueve autores universales.

            Sus sencillas, pero sólidas, tramas novelescas que tanto éxito tuvieron, no es difícil que vuelvan al primer plano, aprovechando la actual revalorización de autores de historias bien contadas. Otros argumentan, para su ‘resurrección’, en que la literatura, como casi todo, es cuestión de modas. Lo del péndulo histórico y todo eso.

            Lo que nadie, nunca, le va a quitar es haber sido, entre los autores clásicos españoles uno de los más favorecidos por el ‘invento’ del cine. Son trece las películas que se han basado en sus novelas y ese es todo un episodio aparte.

            Este gran novelista ‘avilesino’ ha dejado retratado en sus libros, como pocos autores hicieron –entre los clásicos de la literatura española– la época de entre siglos XIX y XX.

            Pintó magistralmente la sociedad de su tiempo. Ojala, a su obra, le pintaran bien los tiempos actuales. Y los venideros.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


diciembre 2012
MTWTFSS
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31