Pero…¿ Dónde voy yo con éste tiempo ?. Salí de casa cuando aún caía un finísimo ” orbayu ” que apenas mojaba la carretera con el positivo pensamiento de que ” ya mejorará “. Cerca de Luarca, a la lluvia, se le suma ahora, una tenue niebla que impide una correcta visión.” Esto ya no me está gustando nada ….” Pensé.
A lo lejos, parece que se abre una ventana de claridad y, finalmente, en Navia, ha dejado de llover. Declaradas Monumento Natural, las Cascadas de Oneta, son un conjunto de tres cascadas ( aunque la más accesible es la conocida como La Firbia, y que fue la que yo visité), llenas de encanto y magia. De gran valor paisajístico y muy frecuentadas por los turistas. Esa popularidad es la que hace que otras, como la del Pímpano, en el mismo concejo, sean menos conocidas, que no por eso, menos hermosa, y de muy fácil acceso, cerca del pueblo de Busmente.
La AS-25 está llena de tesoros escondidos. Uno de ellos no pude dejarlo pasar de largo : el Pozo Mouro. A pie de carretera y, muy fácil acceso, este lugar me enamoró desde el primer día que lo visité.
Otra vez, solitario y, siempre, hermoso. La música del agua de su pequeña cascada es la delicia de cualquier oído.
Fotografiando el embalse de Arbón..
Un coche se para junto a mí. En él, una joven pareja me pregunta por un destino. Casualmente, coincide con el mío: las cascadas de Oneta. Me ofrezco a guiarles y me siguen en la ruta. Por el espejo, controlo que no se ” pierdan ” aún más.
No tardo en ver el cartel de dirección hacia Oneta y una señal en la cuneta al inicio de la VY-4 de “advertencia por gravilla” en la carretera. Pensé que sólo serían unos pocos metros pero hasta el pueblo, la carretera fue una auténtica trampa para ” Trailera”. La verdad que el tiempo nos enseña que, en muchas ocasiones, los ” penseques” son erróneos.
El coche sigue detrás y, aunque se me hizo un poco largo ese corto trayecto, logramos llegar hasta el pueblo sin incidencias.
Un sendero llano, cruzando Oneta, es el que debo seguir hacia la cascada. Rodeada por un idílico paisaje, tan propio de esta paradisíaca Asturias.
El pueblo queda a mis espaldas…
El trayecto se me hace corto y ya oigo el río, el cual se pierde por unos instantes entre las formaciones rocosas para precipitarse luego por 38 metros de altura. Es la Firbia, la primera de las cascadas.
Rodeadas de una importante masa arbórea de fresnos,robles, alisos y castaños, éstas cascadas son uno de los principales atractivos turísticos del Principado. Aunque yo sólo visité La Firbia, por su fácil accesibilidad, durante la ruta a las otras dos cascadas, la Ulloa y la Maseirúa, podremos disfrutar de restos de molinos de agua ( uno aún en funcionamiento).
El lugar es de cuento…
Parece mentira que hasta hace poco estuviese bajo la lluvia y.. ahora… parece otro día diferente. Pero es que en realidad, en Asturias, el tiempo es impredecible. Y pensando en esto, creo que voy a ir iniciando mi regreso… a ver si me va a pillar el agua otra vez.. V´SSSSS.
Enlace de interés: www.soniabarbosa.es
Agradecimientos por su colaboración a : BMW Motorrad España,
Mapa de la ruta.