( Tomado de los Autores Dres. Martinez González Cristina y Rego Fernández Gumersindo del I.N. Silicosis publicado en Archivos de Bronconeumologia Vol. 36 nº 11, 2000 )
La asbestosis es la fibrosis pulmonar por asbesto y es una de las neumoconiosis más frecuentes en determinadas regiones. En el Reino Unido (1989), se encontró una proporción de 22 casos por millón en población trabajadora y de 100 por millón en industrias de la construcción y de procesos eléctricos
Asbesto es el nombre genérico de silicatos hidratados con morfología fibrosa (relación longitud/anchura = 3) y gran resistencia a agentes fisicoquímicos. Hay dos tipos: serpentinas, curvadas, flexibles que constituyen el asbesto blanco, de las que el crisotilo es el principal representante y supone el 90% del asbesto utilizado y anfiboles (crocidolita, amosita tremolita, etc.), y fibras rectas con mayor biopersistencia en el pulmón. Ambos tipos de fibras causan enfermedad pulmonar.
Las fuentes de exposición son labores relacionadas con la extracción del producto, transporte, uso y movilización del utilizado previamente: construcción (fibrocementos, aislamiento), industria naval, del automóvil, textil y aislamientos en general. Los familiares de los trabajadores pueden tener exposición secundaria o doméstica
Existe una exposición ambiental, sobre todo en países donde se extrae y procesa el material de asbesto, pero también donde se usa y se moviliza de lugares en que ha sido empleado
La asbestosis suele presentarse después de un período de inducción largo, con frecuencia de 20 o más años y con la clínica característica de las fibrosis pulmonares. El asbesto comparte los mecanismos de acción patógena que hemos expuesto para la sílice y constituye un excelente modelo para estudiar los mecanismos de fibrosis y carcinogénesis. Destaca su acción genotóxica de daño del ADN y el posible papel que tienen en este sentido los radicales oxidantes, en especial oxidrilo y especies reactivas de nitrógeno (RNS), catalizadas por el hierro de las fibra.
El diagnóstico de asbestosis se basa habitualmente en antecedentes de exposición a riesgo, período de latencia, hallazgos clínicos, funcionales y patrón intersticial en radiografía simple de tórax (opacidades s, t, u según la clasificación ILO). Cuantos más datos característicos de la enfermedad concurran, sobre todo el radiográfico, mayor certeza diagnóstica. En 1986 un comité de expertos estableció unos criterios diagnósticos que fueron validados posteriormente frente a la biopsia pulmonar
Se ha visto que la TCAR (Tomografía Axial Computerizada de Alta Resolución) permite detectar lesiones intersticiales tempranas en trabajadores con radiografía de tórax normal.
La presencia de cuerpos de asbesto en lavado broncoalveolar (BAL) es únicamente un indicador de exposición y su ausencia no descarta la enfermedad. Puede ser útil en caso de exposición dudosa y para detectar otras posibles enfermedades.
La presencia de fibras y cuerpos de asbesto en las lesiones inducidas por este agente, dependiendo de la cantidad, son un dato coadyuvante en el diagnóstico de la enfermedad. Sin embargo, al no disponer de terapia efectiva, la biopsia abierta y la toracoscopia deben reservarse para pacientes en los cuales se sospeche vasculitis o que se estén evaluando para trasplante. Es tambien conocida su asociacion con patologia pleural, placas pleurales y mesoteliomas malignos tumores a veces dificiles de diagnosticar pues se superponen histologicamente a los Adenocarcionomas de pulmón, si bien hoy en dia con apropiados marcadores inmunohistoquimicos su diagnóstico se ha simplificado, al igual que el estudio del derrame pleural concomitante.