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Dámaso Escribano

El Fonendoscopio

Vacuna contra la COVID-19 de Moderna

Los resultados preliminares del ensayo de fase 3 COVE de la vacuna contra la COVID-19 de Moderna, mRNA-1273, se publicaron en The New England Journal of Medicine.[1]

“El ensayo COVE proporciona evidencia de la eficacia a corto plazo de la vacuna mRNA-1273 para prevenir la infección sintomática del SARS-CoV-2 en una población adulta heterogénea. La vacuna ha demostrado eficacia de 94,1% en la prevención de la COVID-19, incluidas las formas graves. Aparte de las reacciones transitorias locales y sistémicas no se ha identificado ningún problema de seguridad”, indicaron los autores.

Estos datos concuerdan con los buenos resultados obtenidos con la vacuna de ARN de Pfizer/BioNTech.

Reclutamiento de 30.420 participantes

En este ensayo de fase 3 se reclutaron 30.420 participantes mayores de 18 años de 99 centros en Estados Unidos. Nunca habían tenido COVID-19 y fueron asignados al azar para recibir la vacuna (n = 15.210) o solución salina (n = 15.210).

Se administraron dos inyecciones con intervalo de 28 días en el deltoides, en un volumen de 0,5 ml que contenía 100 µg de mARN-1273 o de un placebo de solución salina. En total, 96% de los participantes recibió ambas dosis.

La vacuna se almacenó entre 2 °C y 8 °C en los centros antes de la preparación y vacunación. No se requirió dilución. Las dosis se pueden almacenar en jeringas hasta 8 horas a temperatura ambiente antes de la administración. Los cuidadores y los pacientes no sabían qué estaban recibiendo. Por el contrario, algunos empleados de Moderna eran conscientes de lo que se administraba a los pacientes.

Eficacia de 94,1%

A 25 de noviembre de 2020 los participantes tenían una mediana del tiempo de seguimiento de 64 días (rango 0 a 97) después de la segunda dosis y 61% de los participantes tenía más de 56 días de seguimiento.

La medida principal de eficacia fue la prevención de la COVID-19 con la aparición de síntomas al menos 14 días después de la segunda inyección en participantes que no habían sido previamente infectados por SARS-CoV-2.

La enfermedad sintomática de COVID-19 se confirmó en 185 participantes en el grupo de placebo y en 11 participantes en el grupo de la vacuna; la eficacia de la vacuna fue de 94,1% (IC 95%: 89,3% a 96,8%; p < 0,001).

Treinta participantes tuvieron COVID-19 grave, con una muerte; los 30 estaban en el grupo de placebo.

Los investigadores subrayaron que la eficacia fue similar en los diferentes subgrupos, especialmente en los participantes que eran positivos para SARS-CoV-2 en la línea de base y en los participantes de 65 años o más.

Para los participantes menores de 65 años la efectividad fue de 95,6%, y para los mayores de 65 años fue de 86,4%.

Al igual que con la vacuna de Pfizer/BioNTech, la vacuna de Moderna comenzó a proteger aproximadamente 10 días después de la primera dosis, con máxima protección después de la segunda dosis.

Buena tolerancia a corto plazo

El perfil de seguridad de la vacuna de Moderna con mediana de seguimiento de 2 meses es bueno. La frecuencia de eventos adversos graves 28 días después de la inyección fue similar en los grupos de vacuna y placebo.

Los eventos adversos en el lugar de la inyección, principalmente dolor, ocurrieron con más frecuencia con la vacuna que con el placebo, después de la primera dosis (84,2% frente a 19,8%) y la segunda dosis (88,6% frente a 18,8%). Duraron en promedio de 2 a 3 días.

Se observaron reacciones retardadas en el lugar de la inyección (las que ocurrieron a partir del día 8) en 244 participantes (0,8%) después de la primera dosis y en 68 participantes (0,2%) después de la segunda dosis. Las reacciones se caracterizaron por eritema, induración y dolor a la palpación, y se resolvieron en los siguientes 4 a 5 días.

Se observaron efectos secundarios sistémicos de moderados a graves, como fatiga, mialgia, artralgia y dolor de cabeza, en aproximadamente 50% de los participantes en el grupo de la vacuna después de la segunda dosis. Estos efectos secundarios fueron transitorios, comenzaron aproximadamente 15 horas después de la vacunación y se resolvieron en la mayoría de los participantes el día 2, sin secuelas.

La gravedad de los eventos sistémicos aumentó después de la segunda dosis en el grupo de la vacuna, con incremento en las proporciones de eventos de grado 2 (16,5% después de la primera dosis a 38,1% después de la segunda dosis) y eventos de grado 3 (2,9% a 15,8%).

Los eventos adversos sistémicos y en el lugar de la inyección fueron más comunes en los participantes más jóvenes (18 a < 65 años) que en los participantes de mayor edad (≥ 65 años).

Se informaron reacciones de hipersensibilidad en 1,5% y 1,1% de los participantes en los grupos de vacuna y placebo, respectivamente. La parálisis de Bell se produjo en el grupo de la vacuna (3 participantes [< 0,1%]) y el grupo de placebo (1 participante [< 0,1%]) durante el periodo de observación del ensayo (más de 28 días después de la inyección).

“El hallazgo anecdótico de un ligero exceso de parálisis de Bell en este ensayo y en el ensayo de la vacuna BNT162b2 genera preocupaciones de que no se trate de un evento fortuito, y esta posibilidad requiere vigilancia estrecha”, indicaron los autores.

En general, 0,5% de los participantes en el grupo de placebo y 0,3% en el grupo de la vacuna tuvieron eventos adversos que les impidieron recibir la segunda dosis, y menos de 0,1% de los participantes en ambos grupos interrumpieron su participación en el ensayo debido a efectos adversos.

Nota: hubo tres fallecidos en el grupo de placebo (uno por perforación intestinal, uno por paro cardiorrespiratorio y uno por síndrome de respuesta inflamatoria sistémica grave en un participante con leucemia linfoide crónica y erupción cutánea vesicular difusa) y dos en el grupo de la vacuna (uno por paro cardiorrespiratorio y otro por suicidio).

Limitaciones del estudio

Esta publicación preliminar tiene varias limitaciones relacionadas principalmente con la mediana de seguimiento de solo dos meses. Se necesitarán datos a más largo plazo (se prevé un seguimiento de dos años) para responder una serie de preguntas. “La aparentemente alta eficacia de la vacuna mRNA-1273 se basa en datos a corto plazo, y se ha demostrado disminución de la eficacia con el tiempo con otras vacunas”, señalaron los investigadores. Por tanto, deben especificarse la naturaleza y duración de la respuesta inmune protectora al SARS-CoV-2. “Además, la eficacia de la vacuna ha sido probada dentro de un marco de recomendaciones nacionales que combinan medidas de barrera y distanciamiento social, lo que puede haber resultado en niveles más bajos de inóculo infeccioso”, especificaron los investigadores.

También es necesario seguimiento a largo plazo de los eventos adversos raros, particularmente la parálisis de Bell.

Por último, el ensayo no se diseñó para determinar si la vacuna podría proteger contra la infección asintomática de SARS-CoV-2, un tema crítico para controlar la pandemia. Los estudios para responder a esta pregunta están en curso o en proceso de desarrollo.

“Que las vacunas de ARN contra la COVID-19 (mRNA-1273 y BNT162b2) protegen con eficacia casi idéntica de 94% a 95%, y que las dos vacunas se han desarrollado y probado en menos de un año, son extraordinarios resultados científicos y médicos”, destacó el Dr. Barton F. Haynes, del Duke Human Vaccine Institute en la Duke University School of Medicine, en Durham, Estados Unidos, en un editorial que acompaña al artículo[2]. “El próximo desafío es hacer llegar estas y las próximas vacunas contra la COVID-19 a las personas con mayor riesgo lo más rápido posible”, concluyó.

El ensayo fue financiado por Biomedical Advanced Research and Development Authority y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas. El fabricante de la vacuna de Moderna, fue responsable del diseño general del ensayo (con aportes de Biomedical Advanced Research and Development Authority, NIAID, COVID-19 Prevention Network y los copresidentes del ensayo), el monitoreo del sitio y el análisis de datos. Un escritor médico financiado por Moderna ayudó a escribir el manuscrito. Los autores garantizan la exactitud e integridad de los datos y la fiabilidad del ensayo al protocolo.

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Sobre el autor

Nací en Madrid en 1947 y ejercí profesionalmente como médico en Madrid, Hospital General de León , Instituto Nacional de Silicosis de Oviedo y Hospital de Jove en Gijón. Soy Doctor en Medicina, especialista en Medicina Interna y Neumologia, Master en Gestión Clínica por la Universidad de Oviedo, especialista en Medicina de Empresa. Durante la vida profesional he desarrollado práctica asistencial, docente y de gestión clínica, tengo múltiples publicaciones científicas editadas en libros y revistas de las especialidades médicas. En la actualidad estudio Antropología por la UNED y como afición soy librero de viejo librería online librosveaylea.com En el momento actual desempeño actividad privada en una consulta en Medicina Interna y Neumología, calle Aguado 29 ENTLO C Gijón. Teléfono 985 13 05 06 Vea y lea: libros seminuevos a precios viejos - Consulta médica del Dr. Dámaso Escribano


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