{"id":966,"date":"2017-12-18T17:27:53","date_gmt":"2017-12-18T16:27:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/fonendoscopio\/?p=966"},"modified":"2017-12-18T17:27:53","modified_gmt":"2017-12-18T16:27:53","slug":"el-diagnostico-de-trump","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/fonendoscopio\/2017\/12\/18\/el-diagnostico-de-trump\/","title":{"rendered":"El diagn\u00f3stico de Trump"},"content":{"rendered":"<div class=\"article-content gcol-2 bg article_simple\">\n<article class=\"logon single\" data-article-id=\"article_572844\">\n<div class=\"content first-click-free__article-content--target\">\n<div class=\"wysiwyg\">\n<p>La Asociaci\u00f3n Americana de Psiquiatr\u00eda y la Asociaci\u00f3n Americana de Psicolog\u00eda sostienen que no es \u00e9tico que sus miembros diagnostiquen las posibles alteraciones psiqui\u00e1tricas de figuras p\u00fablicas desde la lejan\u00eda de los medios de comunicaci\u00f3n y sin conocer directamente al supuesto paciente. Se basan en la \u201cregla Goldwater\u201d, que les proh\u00edbe comentar diagn\u00f3sticos de personajes p\u00fablicos sin haberlos examinado (y, si lo han hecho, necesitan su permiso). Sin embargo, miembros de dichas sociedades han analizado el estatus mental del hombre m\u00e1s poderoso del mundo, Donald Trump.<\/p>\n<p>No hace falta trasladarse al Nuevo Mundo para encontrar tele-diagn\u00f3sticos. En medios espa\u00f1oles tambi\u00e9n se ha comentado sobre la salud mental de Carles Puigdemont, Nicol\u00e1s Maduro, Boris Yeltsin o de Francisco Franco. Y se discuten a diario las supuestas alteraciones de artistas y famosos de todo tipo \u00bfSon aceptables los diagn\u00f3sticos p\u00fablicos de famosos? \u00bfse trata de cuestiones de inter\u00e9s general, o sencillamente de morbo?<\/p>\n<div class=\"gcols block_ads top adgear_col-middle adgear_16-9\">\u00a0<a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2017\/12\/trump.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-967 alignleft\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/22\/2017\/12\/trump.jpg\" alt=\"trump\" width=\"259\" height=\"194\" \/><\/a>Esta pol\u00e9mica se despert\u00f3 el 13 de febrero de 2017, cuando 33 profesionales de salud mental escribieron una carta a <em>The New York Times<\/em> se\u00f1alando que \u201chab\u00eda demasiado en juego\u201d para permanecer en silencio m\u00e1s tiempo acerca de la salud mental de Donald Trump. En la carta se\u00f1alaban que el presidente de los Estados Unidos no tolera puntos de vista diferentes a los suyos y tiene una profunda incapacidad para empatizar, afirmando que \u201clos individuos con estos rasgos distorsionan la realidad para adaptarla a su estado psicol\u00f3gico\u201d. Finalizan la carta con una contundente frase: \u201cCreemos que la grave inestabilidad emocional [\u2026] del Sr. Trump lo incapacita para servir de manera segura como presidente\u201d. Muchos especialistas en salud mental han apoyado las tesis de esta carta y, por ejemplo, en el libro <em>El peligroso caso de Donald Trump<\/em> un total de 27 expertos eval\u00faan al pol\u00edtico en la misma l\u00ednea.<\/div>\n<p>El extravagante mandatario norteamericano se ha ganado una larga lista de diagn\u00f3sticos del DSM-V: trastorno de personalidad narcisista, psic\u00f3pata, ciclot\u00edmico, etc\u00e9tera. Recientemente Scott O. Lilienfeld se preguntaba en su conocido blog del <em>British Medical<\/em> <em>Journal<\/em> si estaba justificado romper la regla Goldwater en el <em>caso<\/em> <em>Trump<\/em>: \u00bfcu\u00e1ndo, si es que alguna vez se diera el caso, deber\u00edan los psiquiatras y otros profesionales de salud mental comentar el estado psiqui\u00e1trico de figuras p\u00fablicas, incluidos los pol\u00edticos? \u00bfY cu\u00e1ndo, si se hubiera producido ya el diagn\u00f3stico, sus comentarios sobre las dichas figuras p\u00fablicas est\u00e1n fundamentados en una informaci\u00f3n rigurosa?<\/p>\n<p>La regla Goldwater apareci\u00f3 en 1964, cuando el candidato republicano Barry Goldwater se enfrent\u00f3 al dem\u00f3crata Lyndon Johnson. Ralph Ginzburg, editor de la revista <em>Fact<\/em>, envi\u00f3 una encuesta a 12.356 psiquiatras preguntando por la salud mental de Goldwater. De los 2.417 que respondieron, 1.189 lo consideraron no apto para servir como presidente, adjudic\u00e1ndole calificativos (diagn\u00f3sticos) como emocionalmente inestable, inmaduro o paranoico. Se lleg\u00f3 al extremo de se\u00f1alar que padec\u00eda esquizofrenia o de compararlo con Hitler y Stalin. Aunque gan\u00f3 la demanda que interpuso por difamaci\u00f3n, Goldwater perdi\u00f3 las elecciones y actualmente solo es recordado por la regla \u00e9tica que acu\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>El <em>C\u00f3digo de \u00c9tica y Deontolog\u00eda M\u00e9dica<\/em> de Espa\u00f1a no referencia de forma clara este tema, pero lo trata indirectamente en diversas partes de su articulado, por lo que hacer tele-diagn\u00f3sticos sin el consentimiento del (supuesto) paciente, tambi\u00e9n atenta contra nuestras normas profesionales. Por ejemplo, en el Art\u00edculo 26.3 se especifica que \u201cEl ejercicio cl\u00ednico de la medicina mediante consultas exclusivamente por carta, tel\u00e9fono, radio, prensa o internet, es contrario a las normas deontol\u00f3gicas. La actuaci\u00f3n correcta implica ineludiblemente el contacto personal y directo entre el m\u00e9dico y el paciente\u201d.<\/p>\n<p>La regla Goldwater surgi\u00f3 hace 50 a\u00f1os, cuando los medios aportaban mucha menos informaci\u00f3n sobre las celebridades. Sin embargo, actualmente disponemos de cantidad de canales audiovisuales con entrevistas y art\u00edculos, a lo que se une el hecho de que los propios famosos muestran su personalidad en redes sociales como Facebook o Twitter, algo que Trump realiza a diario. Esto podr\u00eda poner en duda la supuesta falta de informaci\u00f3n para establecer tele-diagn\u00f3sticos; pero un buen psiquiatra siempre debe entrevistar a sus pacientes antes de emitir un juicio, como un cardi\u00f3logo ausculta a los suyos para que sus diagn\u00f3sticos tengan un m\u00ednimo de rigor.<\/p>\n<p>La siguiente cuesti\u00f3n es el respeto a la privacidad. Los datos de salud, incluidos los diagn\u00f3sticos, son privados. Una figura p\u00fablica puede revelarlos si lo desea, pero debemos respetar que no sea as\u00ed, sobre todo los m\u00e9dicos. De lo contrario nos convertiremos en periodistas del coraz\u00f3n m\u00e1s que en profesionales de la salud. Y es evidente la enorme influencia que puede tener la opini\u00f3n de los especialistas sobre las audiencias de los medios de comunicaci\u00f3n. Que se lo digan, si no, a Barry Goldwater&#8230;<\/p>\n<p>El tercer aspecto que nos podr\u00eda hacer dudar de si podemos romper esta regla \u00e9tica es la responsabilidad p\u00fablica, no hacia el sujeto en cuesti\u00f3n, sino hacia los ciudadanos. Esto es lo que justific\u00f3 la publicaci\u00f3n de la carta en <em>The New York Times<\/em> (\u201chab\u00eda demasiado en juego\u201d) y lo que llev\u00f3 a que muchos psiquiatras se <em>mojasen<\/em> contra Barry Goldwater, porque si realmente pensaban que se trataba de un nuevo Hitler o Stalin, deb\u00edan hacerlo saber al pa\u00eds. Este argumento puede tener mucho peso, pero para denunciar que alguien es una amenaza p\u00fablica no es necesario recurrir al DSM-V. Es suficiente con analizar sus acciones y argumentos, algo que puede hacer perfectamente un comentarista pol\u00edtico sin tener que recurrir a la psiquiatr\u00eda. En los tele-diagn\u00f3sticos muchas veces hay m\u00e1s morbo que inter\u00e9s general.<\/p>\n<p>Aunque parece que podemos dar por buena la regla Goldwater, existe un caso en el que aceptamos su violaci\u00f3n con toda naturalidad, y es cuando se trata de un sujeto atroz. No hay inconveniente en que se analice la salud mental de genocidas, asesinos y criminales despiadados. Es posible que no se les considere sujetos dignos del mismo respeto que los dem\u00e1s, porque sus actos les han hecho merecedores de otro tratamiento. Por ello se les restringen derechos b\u00e1sicos, empezando por la libertad; pero tambi\u00e9n la intimidad y en ocasiones hasta la vida. Esto justifica que aceptemos que especialistas y divulgadores hablen de la psicolog\u00eda de Saddam Hussein (caracterizado por el gobierno de los Estados Unidos como \u201cel loco de Oriente Medio\u201d); de la mente de los 19 terroristas de Al-Qaeda responsables del atentado en Madrid el 11 de septiembre de 2001 y de la de su carism\u00e1tico l\u00edder Osama bin Laden; de la psicopat\u00eda de Jos\u00e9 Bret\u00f3n o de la esquizofrenia de la Dra. de Mingo. En estos tr\u00e1gicos casos el ser humano se enfrenta a sus propios l\u00edmites.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Asociaci\u00f3n Americana de Psiquiatr\u00eda y la Asociaci\u00f3n Americana de Psicolog\u00eda sostienen que no es \u00e9tico que sus miembros diagnostiquen las posibles alteraciones psiqui\u00e1tricas de figuras p\u00fablicas desde la lejan\u00eda de los medios de comunicaci\u00f3n y sin conocer directamente al supuesto paciente. 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