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	<title>LA PRIVACIDAD Y LAS REDES SOCIALES | A las pruebas me remito - Blogs elcomercio.es</title>
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	<description>Blog de Guillermo Díaz Bermejo</description>
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		<title>LA PRIVACIDAD Y LAS REDES SOCIALES | A las pruebas me remito - Blogs elcomercio.es</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Jan 2014 13:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Díaz Bermejo</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sociedad de la información]]></category>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div style="text-align: justify"><a href="http://3.bp.blogspot.com/-H8U6Y2JZ0Us/UfOGD8r4YfI/AAAAAAAABRk/pEQ_uBl1jzE/s1600/imagesCADJVZJ6.jpg" rel="external nofollow"></a><a href="http://3.bp.blogspot.com/-H8U6Y2JZ0Us/UfOGD8r4YfI/AAAAAAAABRk/pEQ_uBl1jzE/s1600/imagesCADJVZJ6.jpg" rel="external nofollow"><img border="0" src="//3.bp.blogspot.com/-H8U6Y2JZ0Us/UfOGD8r4YfI/AAAAAAAABRk/pEQ_uBl1jzE/s1600/imagesCADJVZJ6.jpg"></a><br>Cuando estamos dentro de nuestra casa, cerramos la puerta con llave, corremos las cortinas para que no nos vean los vecinos y somos tremendamente celosos de nuestra intimidad. Si algún amigo nos visita puede que le enseñemos el <span>álbum</span> de fotos familiar, pero en modo alguno estaríamos dispuestos a darle alguna de esas fotos para que el las enseñara por la calle. Protestamos por los correos basura que recibimos, protestamos si alguien nos fotografía o graba sin nuestro consentimiento y montaríamos un buen follón si <span>alguien</span> colocara una foto o una carta nuestra en el tablón de anuncios de la comunidad de vecinos.
<div>
<div align="justify">En la misma medida, en nuestro trabajo mantenemos esos mismos hábitos de <span>privacidad</span> o intimidad y sólo con algún compañero/amigo compartimos cosas personales. Nos molesta que vean las cosas que tenemos en nuestra taquilla o mesa de trabajo y nos cabrearía mucho mas que alguien accediera a nuestro e-<span>mail</span>. En este caso, si ocurriere, hasta estaríamos dispuestos a <span>querellarnos</span> contra esa persona o empresa que ha osado acceder a eso tan íntimo y personal.</div>
<div align="justify"></div>
<div align="justify">Pero ¿qué ocurre cuando nos movemos en las redes sociales? ¡¡qué contrasentido!!. Dentro de las redes sociales nos movemos como auténticos <span>exhibicionistas</span>. Agregamos mas y mas amigos, que en la mayor parte de los casos ni tan siquiera conocemos <span>personalmente</span>. Colgamos todo tipo de fotos, contamos nuestra vida en fascículos, criticamos a nuestras empresas, colocamos en nuestro muro comentarios desafortunados y ni tan siquiera nos preocupamos de configurar correctamente nuestras opciones de <span>privacidad</span>. Y claro, ocurre lo que ocurre. Y ¿qué es lo que ocurre?.</div>
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<div align="justify">Pues ocurre que un buen día tenía muchas ganas de irme una <span>semanita</span> a la nieve con los amigos, pero tenía mucho trabajo en la empresa. Así que, como no era cuestión de dejar sólos a los amigos, me <span>fui</span> al médico, pedí la baja y asunto resuelto. Después de cada sesión de esquí en el hotel me conectaba con el <span>portátil</span> y en el muro de <span>Facebook</span> comentaba la jornada de esquí así como la gran forma física que tenía. ¡¡qué bien!! ¡¡qué semana tan fantástica de nieve!!… En problema es que el lunes, cuando me incorporé al trabajo, me avisaron para pasar a ver al jefe de recursos humanos. Despido <span>ipso</span> <span>facto</span> y a la cola del <span>Inem</span>. </div>
<div align="justify">También ocurre que un buen día colgué varias fotos de las vacaciones que había pasado en Palma y entre ellas destacaba una en la que mi mujer lucía en <span>bikini</span> su espléndido palmito. Alguien bajó esa foto y se la quedó. No sé las razones, pero ese alguien decidió hacerme una <span>putadita</span>. Algunos días después, en el parabrisas de todos los coches aparcados en las calles adyacentes al lugar donde vivo, aparecieron unas octavillas muy bien elaboradas en las que aparecía la foto de mi mujer en <span>bikini</span> y el siguiente texto: <em>“<span>MADURITA</span>. Discreta, educada y fogosa. Busco sexo esporádico. No cobro. Llámame al <span>tf</span>. <span>xxxxxxxx</span>. Te espero”. </em>El teléfono era el mio. Ya se pueden imaginar el bochorno. Formulé denuncia en la Comisaría de Policía, pero hasta hoy. No se ha podido encontrar al autor de la fechoría.</div>
<div align="justify"></div>
<div style="text-align: justify">O al i<span>gual</span> que ya comenté en un post anterior, ocurre que un joven con un estupendo <span>curriculum</span> y unas grandes dotes comerciales, <span>fue</span> excluido tras quedar finalista en un proceso de selección, a causa de todos los rastros negativos que había dejado en la red. También ocurre que un joven al que unos amigos le hicieron una grabación contando cómo una chica le había dado calabazas y que después hizo furor en YouTube con mas de tres millones de visitas. El <span>video</span> lleva el título de “contigo no. bicho”.</div>
<div align="justify"></div>
<div align="justify">O lo que le ocurrió a una conocida política asturiana que esperando al avión para regresar a Oviedo, decidió entrar en Facebook utilizando la red Wifi del aeropuerto. Como esta red estaba desprotegida y su portatil también, otro usuario entró en su perfil, suplantó su personalidad y escribió algo parecido a esto: Estoy muy caliente y cuando llegue a casa espero que algún voluntario me eche un polvete ¿alguien está dispuesto?.</div>
<p></p>
<div align="justify">Señores, que no se trata de cuentos. Que lo que relato son hechos reales ocurridos como consecuencia del poco interés que ponemos en preservar nuestra <span>privacidad</span> en las redes sociales. Como decía antes, somos un auténtico contrasentido. Por un lado defendemos con uñas y dientes nuestra vida privada en nuestra casa y en la empresa donde trabajamos y por otra aparecemos en <span>Facebook</span> y similares <span>comportándonos</span> como auténticos <span>exhibicionistas</span>.</div>
<div align="justify"></div>
<div align="justify"><span>Ufffs</span>. qué raros somos. No hay quien nos entienda.</div>
</div>
</div>
</body></html>
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