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Guillermo Díaz Bermejo

A las pruebas me remito

FRACASO DEL DNI ELECTRONICO

 

Desde que en 2006 se introdujo  el DNI electrónico, hasta este momento, la Dirección General de Policía ha expedido casi 40 millones de documentos. Pese a esa expedición masiva y a las campañas que realizó el Ministerio del Interior para incrementar su usabilidad, al día de hoy su utilización es escasísima y muy inferior a lo previsto  (hay estimaciones que dicen que sólo un 0,02% de los trámites, se hacen con el DNI). Nueve años después de su implantación, la gran mayoría de los ciudadanos no sabe ni para qué sirve. Las razones de su bajo uso a mi juicio son varias:

Por una parte, tras lanzar campañas y llenar de folletos explicativos las Oficinas de Expedición, la Administración en general ha dado un apoyo muy tibio a su utilización, y ha aumentado muy poco los servicios que requieran su empleo. La implantación del DNIe fue encomendada a la Dirección General de la Policía, que se centró desde el principio en crear una herramienta de verificación de la identidad que resolviera sus necesidades de seguridad, pero no tuvo como objetivo gestionar la usabilidad de aplicaciones para el DNI en la administración y en el sector privado.  (Aún hay departamentos en la Administración, y entre ellos la Administración de Justicia que exigen que pases por sus oficinas a poner el conocido sellito de caucho para validar el proceso administrativo).

 

Por otra, la red  está llena de infinidad de servicios online (por ejemplo la banca), a los que se accede identificándose con un nombre de usuario y una clave. Esto es mucho más sencillo para el ciudadano que pierde interés al tener que adquirir un lector de tarjetas, tiene que instalar sus drivers y bajar el lector criptográfico del DNIe y esto es muy complicado para la mayor parte de los ciudadanos. A modo de ejemplo, yo he instalado el Windows 8 en mi PC y me encuentro con el problema de que el módulo criptográfico tiene problemas de compatibilidad con ese sistema operativo.

 

Igualmente se nos plantea el problema de la corta vida útil de los certificados que han de ser renovados cada cuatro años, aun cuando en DNI siga estando vigente. Eso obliga a que el ciudadano tenga que andar controlando la duración de su vigencia y pasarse por la Comisaría para renovar la capacidad de firma digital. Otro problema que no ha ayudado a su uso, es la imposibilidad de utilizarlo para firmar digitalmente correos electrónicos ni para firmar facturas de empresas como apoderado de las mismas, aun cuando la inmensa mayoría de estas facturas han de ser firmadas electrónicamente de modo obligatorio.

 

Y lo más importante a mi juicio,  mientras que los PC del mercado no lleguen de fábrica con el lector de tarjetas incorporado, e instalados los módulos del DNIe,  y los certificados de autorización necesarios, de modo que el ciudadano sólo tenga que limitarse a insertar su DNI en el ordenador (enchufar y usar), el usuario medio tendrá que superar una carrera de obstáculos hasta que consiga que funcione. Tiene que adquirir un lector instalar los drivers y hacer que funcionen, instalar el módulo criptográfico de la DGP, conocer el PIN que le han dado, introducirlo un montón de veces, asegurarse de que no hayan transcurrido 30 meses y ya haya caducado y no sé cuántas cosas más. De nada sirve que el Gobierno difunda las ventajas de utilización, si el ciudadano no es capaz de superar las barreras tecnológicas de uso.

 

Probablemente por todo esto el Ministerio del Interior empieza a moverse para introducir una nueva versión del DNIe en 2016. De hecho en una reunión de altos mandos policiales, el Director de la Policía habló de un plan estratégico para expandir la utilización del DNI desarrollando una nueva tarjeta DNI 3.0 que teóricamente va a suponer una extensión de servicios. Este plan estratégico dice que los ciudadanos debemos de estar en disposición de hacer un uso más generalizado de la firma electrónica.  y para ello implantará el nuevo DNIe 3.0 que contará con medidas de seguridad contra el ciberdelito. Según parece, este nuevo DNI no precisará de un lector especial como ocurre ahora, sino que podrá usarse con conectividad NFC compatible con los teléfonos inteligentes y tabletas existentes en el mercado.

 

Se va a perseguir también que el nuevo documento pueda ser usado con mucha más facilidad por los ciudadanos, eliminando las barreras que ahora existen. Se dice expresamente en el plan, que la nueva tarjeta debe ser empleada por todos los ciudadanos, independientemente de las carencias técnicas que tenga. El objetivo que se persigue es que el ciudadano lo use tanto en la administración electrónica como en el comercio electrónico y en la red.

 

Esperemos que así sea.

 

 

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Sobre el autor

El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.


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