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Guillermo Díaz Bermejo

A las pruebas me remito

VOLUNTARIOS COMPROMETIDOS

En la organización a la que pertenezco, Secot, oigo a algunos voluntarios decir que, como son voluntarios, no tiene ninguna obligación y que, por tanto, nadie les puede exigir nada. Sé que esto ocurre en la mayoría de las organizaciones que, como en el caso de Secot, apoyan sus actividades en el trabajo voluntario, situación ésta que provoca que, el hecho de mantener voluntarios verdaderamente comprometidos, sea quizá uno de los retos más difíciles e importantes.

Tratando de clarificar este falso concepto que algunos tienen del voluntariado, he de decir que, comúnmente, cuando hablamos de compromiso o de voluntarios comprometidos, nos estamos refiriendo a una obligación o al cumplimiento de la palabra dada libre y voluntariamente por una persona. Así, por ejemplo, cuando un senior dice que adquiere el compromiso de hacer esta o aquella función, o asistir un día determinado de la semana a las oficinas de la organización, lisa y llanamente ha de entenderse que, con esta manifestación libre y voluntaria, ha adquirido la obligación de cumplir con el compromiso o la palabra dada.

Habría de añadirse, además, que para que este compromiso sea auténtico y por tanto obligación exigible, ha de haber un conocimiento previo del alcance de este compromiso ya que, resultaría absurdo que alguien se comprometiera a algo que no conoce, o que no sabe ni cómo ni cuándo lo tiene que hacer.

Desde un punto de vista jurídico, el compromiso voluntariamente asumido, es tanto como un contrato que tiene unas estipulaciones que han de cumplirse, sencillamente porque tras el compromiso, se ha adquirido una obligación. En este sentido, el compromiso y la obligación contraída son un acuerdo entre el voluntario y la organización para la que se contrae este compromiso. Se dice en definitiva que un voluntario se compromete cuando se implica en una actividad y pone a disposición todas sus capacidades para que se realice esta actividad o se lleve adelante un proyecto dado.

Tras estas aclaraciones previas, ha de decirse que los Seniors de Secot somos profesionales, directivos y empresarios que, una vez hemos finalizado nuestra actividad, decidimos ofrecer nuestra experiencia y conocimientos en gestión empresarial o académica, de un modo totalmente voluntario y altruista, a quienes necesitan de nosotros. Una vez que ingresamos en la organización, de modo enteramente documentado, asumimos una serie de valores y principios, como son los de la independencia, voluntariedad, compromiso social, profesionalidad, lealtad, legalidad, ética y transparencia.

Desde el mismo momento en que suscribimos el Acuerdo de incorporación a Secot, de modo fehaciente nos estamos comprometiendo a dedicar un tiempo convenido y un esfuerzo profesional para realizar las actividades encomendadas, así como para desempeñar con diligencia los cargos para los que fuéremos designados y que previamente habremos aceptado de modo fehaciente. Por tanto, desde ese momento, adquirimos la obligación de poner en marcha nuestras capacidades para llevar adelante la tarea o tareas a las que nos hemos comprometido para alcanzar los objetivos que nos hemos definido.

Evidentemente, este compromiso adquirido por una declaración libre y voluntaria, no puede ser ni es exigible de modo indefinido, sino que, dentro de esa misma libertad, el senior puede decidir de modo fehaciente, en cualquier momento posterior, que cancela ese compromiso. En este caso de revocación del compromiso asumido, es incuestionable que la organización no puede decir absolutamente nada.

El problema es que, aun cuando la teoría queda meridianamente clara, en la práctica, tenemos algunos casos de seniors que, por ejemplo, se comprometen a acudir al turno de guardias de un día determinado de la semana, y sin avisar previamente a nadie, no van a la oficina. Cuando hacen esto, parece que no son conscientes de que a quien están perjudicando no es a Secot de modo directo, sino a aquellos usuarios que pueden acudir a nuestra oficina en busca de asesoramiento y que no van a poder ser debidamente atendidos por esa ausencia injustificada. Lo mismo ocurre cuando alguien adquiere el compromiso de realizar una actividad concreta, pasa el tiempo, y sin ninguna explicación, o no realiza esa actividad o la realiza de modo incompleto.

Por todo ello, termino diciendo que en Secot, al igual que en otras organizaciones, necesitamos seniors verdaderamente comprometidos e implicados en los proyectos de la organización. No valen medias tintas, ya que un compromiso débil o incumplido a veces, perjudica no sólo a la organización, sino también a las personas que acuden a nosotros en busca de ayuda, así como a otros seniors que se ven abocados a cubrir forzadamente las carencias que generó ese débil compromiso de un colega.

 

 

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Sobre el autor

El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.


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