CLEPTOCRACIA | A las pruebas me remito - Blogs elcomercio.es

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Guillermo Díaz Bermejo

A las pruebas me remito

CLEPTOCRACIA

Hemos estado siendo gobernados por muchos políticos que han ido saqueando las instituciones y por eso no es de extrañar que, según el último barómetro del CIS correspondiente al mes de septiembre, tras el paro y la economía, los políticos en general y la corrupción, son la principal inquietud de los ciudadanos. Probablemente, después la sentencia de los Eres de Andalucía, conocida hace algunos días, el porcentaje de ciudadanos insatisfechos, aun sería mayor.

Tras las recientes elecciones y con todos los partidos políticos tratando de pactar para llegar a acuerdos de gobierno, podemos ver que las tramas de corrupción, siguen golpeando duramente a la clase política, de modo que los ciudadanos cada día, seguimos sintiendo más desafección y más desconfianza hacia los políticos.

Aun cuando hay casos muy destacados como son los Eres falsos de Andalucía, en los que tan sólo hace unos días se dictó sentencia, el caso Bárcenas, la trama Gurtel, la operación Malaya, las tramas del Palma Arena y Noos, los casos Pallerols y Palau de la Música en Barcelona, la operación Púnica, la operación Campeón, el caso Marea de Asturias, Villa también en Asturias, etc. lo realmente relevante es que en estos momentos los Tribunales tienen abiertos la escalofriante cifra de 1.600 casos de corrupción política, con más de 500 políticos implicados y con unos 50.000 millones de impacto económico, que es la cifra que ha sido robada literalmente a los ciudadanos.

Hace ya algunos años, la Comisión Europea elaboró un informe de corrupción en España, que radiografiaba la columna vertebral del sistema de relaciones corruptas que ahora, lentamente y poco a poco, están siendo juzgadas. Este informe sonrojaría a cualquier político, pero, con la partitocracia y politocracia que hemos tenido hasta ahora, y aun con los partidos emergentes que han entrado en el escenario político, se ha legislado muy poco y se ha seguido favoreciendo que las instituciones no tuvieren control. Eso ha llevado a que muchos políticos y empresarios hayan aprovechado tanta permisividad, para meter la mano en las arcas públicas.

Yo, a esta situación de corrupción política generada por la ausencia de control en las instituciones, la llamo “cleptocracia”, término que literalmente significa “gobierno de ladrones”. Este gobierno de ladrones ha diezmado a las clases medias españolas. Y, en esta situación, para poner coto a esos ladrones, llevarlos a todos ante los Tribunales, juzgarlos pronto, condenarlos, llevarlos a prisión si fuere el caso y hacer que devuelvan todo lo robado a las arcas de donde lo han sacado, era urgente poner en marcha un rápido proceso de higienización democrática que pusiere coto a tanta tropelía. Pero, tristemente, poco se ha avanzado.

Hasta ahora, los politócratas y partitócratas, anclados y aferrados a los sillones de las instituciones durante mucho tiempo, excepto algunos paños calientes para lavar un poco la cara, no han hecho nada de calado y como consecuencia de esa inacción, ellos han  engendrado y creado a esos partidos emergentes, que han sabido canalizar el descontento ciudadano, que han entrado con fuerza en las instituciones y que ahora obligan a pactar por aquí y por allá, provocando el miedo y el rechinar de dientes de los grandes y acomodados partidos. Estoy convencido que, tras estas elecciones pasadas, la inestabilidad política va a permanecer en España y eso impedirá acometer un serio y necesario proceso regenerativo para acabar con esta lacra.

A mi juicio, ese proceso regenerativo tiene que pasar por una profunda reforma del arcaico sistema penal español, actualizando tanto del Código Penal como del Código Procesal Penal, para implantar nuevos tipos delictivos  o incrementar las sanciones de los actualmente previstos, contra delitos tales como la financiación ilegal de los partidos políticos o para agilizar los largos procesos actuales, de modo que se den herramientas a los Tribunales para luchar de modo más eficaz contra esta corrupción política que se configura como un auténtico crimen organizado.

Tiene que pasar también por una clara despolitización de la Administración de Justicia, propiciando la independencia del Poder Judicial impidiendo que sean los políticos los que elijan a los representantes de Jueces y Fiscales. Es necesario también dotar de medios personales y materiales suficientes a los tribunales y organizar una policía especializada, así como una Fiscalía especializada y autónoma. Se necesita mejorar la transparencia, estableciendo rigurosos controles administrativos y reforzando el papel y la independencia de los órganos reguladores y de control de las administraciones públicas (Tribunal de Cuentas, Agencia Tributaria, Banco de España, Intervención del Estado, Interventores municipales, etc.). Los ciudadanos, en todo momento, tenemos que saber lo que ocurre en las instituciones que han de ser transparentes.

En resumen, para finalizar, España necesita un proyecto de regeneración democrática a medio y largo plazo y para ello, lo más adecuado, es que este proyecto sea elaborado por profesionales jóvenes que entren ahora en el terreno político, desprovistos de mochilas políticas, de dineros en Suiza o imputados en casos de corrupción. Gente nueva no contaminada, que sea capaz de abrir ventanas, airear las instituciones, establecer las reformas necesarias y acabar con esta cleptocracia que tanto ha perjudicado a los ciudadanos de este país.

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Sobre el autor

El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.


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