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	<title>PARTITOCRACIA PRESIDENCIALISTA | A las pruebas me remito - Blogs elcomercio.es</title>
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	<description>Blog de Guillermo Díaz Bermejo</description>
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		<title>PARTITOCRACIA PRESIDENCIALISTA | A las pruebas me remito - Blogs elcomercio.es</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Mar 2020 08:01:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Guillermo Díaz Bermejo</dc:creator>
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<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><p>Nuestra Constitución Española, en su artículo 6, dice que los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Añadidamente, el Tribunal Constitucional se manifestó en el sentido de que, además de un funcionamiento democrático, a los afiliados había de atribuírseles unos derechos y unas facultades, que les aseguraran tanto su participación directa en la toma de decisiones, como en el control del funcionamiento interno de los partidos.</p>
<p>Todo esto, en el plano puramente teórico está muy bien, pero en el seno de los partidos políticos, la realidad es otra muy distinta, ya que, pese a la existencia de unos estatutos, que tratan de regular sus reglas de actuación y su funcionamiento interno, finalmente, por muchas razones y motivos, dentro de estas organizaciones, existe un funcionamiento realmente deficiente y una manifiesta falta de democracia interna, así como manifiestas carencias en la participación democrática de sus afiliados, que es lo que sería deseable.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><p>En este momento, sí que es cierto que los partidos utilizan sistemas de primarias, pero, contrariamente a lo que se perseguía, en realidad, lo que se logra es un manifiesto hiperliderazgo y a veces hasta cesarismo de los dirigentes, con lo que, finalmente nos seguimos encontrando con organizaciones políticas manifiestamente presidencialistas, en las que la participación interna de los afiliados, o la rendición de cuentas, son una quimera. El líder del partido tiene el poder absoluto y quien ose disentir, terminará siendo expulsado. Como hace ya años decía Alfonso Guerra, “el que se mueva, no sale en la foto”.</p>
<p>Pensemos, por ejemplo, en lo que ocurrió en el Partido Socialista, con el comité federal que tuvo lugar en octubre de 2016, tras la dimisión de 17 miembros de la Comisión Ejecutiva y que terminó con el cuestionamiento interno de Pedro Sánchez, por tratar de negociar un gobierno alternativo, que culminó con la dimisión del secretario General y con la constitución de una gestora, con Javier Fernández al frente, para tomar el control del partido. Todo esto llevó a la abstención de los diputados socialistas en la investidura del gobierno del Partido Popular, que llevó a Rajoy a la presidencia del Gobierno.</p>
<div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Si hablamos de Unidas Podemos, con Vistalegre 2 y 3, Iglesias toma el control total del partido, con amplios poderes y con la facultad entre otras, de disolver agrupaciones de cualquier nivel territorial. Impone la línea dura de Podemos y arrasa a Iñigo Errejón. Igualmente, queda con las manos libres para colocar a sus fieles donde quiera y también para quitar del medio a los disidentes internos. En vez de primarias en realidad lo que se produjo, fue un auténtico plebiscito.</p>
<p>Respecto a Ciudadanos, que nació como la gran esperanza para dar estabilizar a gobiernos, tras los primeros éxitos en las urnas, empezó a hacerse patente el enorme hiperliderazgo y la ciega ambición de Albert Rivera, que lo llevó a intentar alcanzar el liderazgo de la derecha, sin oír ni tener en cuenta lo que le decían las bases, desde los diferentes territorios. Los graves errores cometidos, les pasaron una seria factura en las últimas elecciones.</p>
<p>El Partido Popular también ha sufrido y sufre su propia crisis, iniciada cuando muchos diputados esperaban la dimisión de Rajoy para parar una moción de censura. Los resultados fueron los que fueron. Ahora, nuevamente se sigue imponiendo el criterio presidencialista y se toma la decisión de difuminar al líder del partido en el País Vasco. Probablemente, si no alcanza la mayoría absoluta, también terminarán cortando la cabeza del presidente gallego.</p>
<p>Ante este estado de cosas, si de verdad se pretende tener partidos dotados de auténtica democracia interna, lo que habría de hacerse es organizar congresos a fecha fija, habrían de crearse órganos internos que, para garantizar los derechos de los afiliados, no puedan ser controlados por la ejecutiva. Por último, sería preciso que los candidatos no sean seleccionados por el aparato del partido, ya que, un sistema como el actual de listas cerradas y bloqueadas, provoca inevitablemente el caudillismo y el hiperliderazgo, puesto que sólo este líder y su entorno mas próximo, son los que van a decidir quien sale y quien no sale en la foto. Sí o sí, es necesario garantizar los derechos de los afiliados, así como una clara rendición de cuentas.</p>
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