CRISIS FINANCIERA | A las pruebas me remito - Blogs elcomercio.es

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Guillermo Díaz Bermejo

A las pruebas me remito

CRISIS FINANCIERA

Voy a transcribir la sencilla explicación que, sobre la crisis financiera que hemos sufrido, me ha dado el cliente de un chigre, mientras tomábamos un culín, y que entendí a la primera de cambio, porque mejora con creces a la que pudieren dar sabios y sesudos economistas.

Pachín es el propietario de una sidrería en Oviedo, que ha cogido en traspaso, mediante un préstamo que ha pedido al banco. Como es lógico, quiere aumentar sus ingresos, así como el número de clientes, de modo que toma la decisión de permitir que muchos de esos clientes que conoce y que son sidreros habituales, como están en el paro, tomen unos culinos hoy y paguen otro día, cuando puedan. Pachín va anotando en una libreta todas las botellas y consumiciones de cada cliente. Este procedimiento es una manera como otra cualquiera de conceder préstamos a esos clientes, pero la realidad es que, en el día a día, no entra en la caja ningún dinero físico.

Muy pronto, por el boca a boca de los clientes, el chigre empieza a llenarse con más clientes. Como estos no van a pagar ahora, Pachín decide incrementar sus beneficios y sube el precio de la botella de sidra y de vino, que son las bebidas que sus clientes consumen en mayor cantidad. El margen de beneficio se incrementa considerablemente, aunque, en realidad, se trata de un margen de beneficio virtual o ficticio, ya que la caja sigue estando vacía porque no entra dinero.

El director de la sucursal de la Caja de Ahorros que está al lado del chigre, muy emprendedor el, hablando con Pachín del procedimiento que usa, se da cuenta de que las deudas de los clientes de la sidrería, son activos de alto valor, por lo que decide incrementar el préstamo que antes había dado a Pachín. El director de la sucursal no ve ninguna razón para preocuparse, ya que ese préstamo bancario que ha concedido, tiene como base para su devolución, las deudas de los clientes del bar. ¡Se va creando un castillo de naipes!

Enterados los directivos del banco de esta operación, empiezan a convertir estos activos bancarios en “sidro-bonos” “bebida-bonos” y “alco-bonos” bancarios. Hecho esto los bonos empiezan a comercializarse y a cambiar de mano en los mercados financieros internacionales. Nadie entiende en realidad qué significan esos nombres tan raros de los bonos y tampoco conocen la garantía que tienen esos bonos y hasta incluso ni siquiera saben si tienen garantía alguna o no. Pero, como los precios siguen subiendo constantemente, el valor de los bonos va subiendo en la misma medida. (el castillo de naipes crece, crece y no para de crecer, pero todo es un camelo, ya que no hay solidez monetaria que lo sustente) Todo son bonos, es decir papelitos que “representan tener valor siempre y cuando el castillo de naipes se sostenga.

Sin embargo, aunque los precios siguen subiendo, un día un asesor de riesgos financieros que trabaja en el mismo banco (asesor al que, por cierto, despiden pronto a causa de su pesimismo) decide que ha llegado el momento de exigir a Pachín el pago de su préstamo bancario; y Pachín, a su vez, exige a sus clientes el pago de las deudas contraídas con el chigre. Pero, claro está, los clientes no pueden pagar las deudas. Pachín no puede devolver sus préstamos bancarios y entra en bancarrota. Pachín pierde la sidrería. Los “bebida-bonos” y los “alco-bonos” sufren una caída de un 95% de su valor. Los “sidro-bonos” van ligeramente mejor, ya que sólo caen un 80%.

Las empresas que proveen a la sidrería de Pachín, que le dieron largos plazos para los pagos y que también adquirieron bonos cuando su precio empezó a subir, se encuentran en una situación inédita. El proveedor de vinos entra en bancarrota, y el proveedor de sidra tiene que vender el negocio a otro llagar de la competencia.  Los proveedores del chigre se fiaban de Pachín, creyendo que estaban seguros y que cobrarán con creces al cabo del tiempo. Como no han podido cobrar, dado que el dinero no existe, la deuda de Pachín se la han tragado ellos.

El gobierno interviene para salvar a las Cajas de Ahorros, tras las conversaciones entre el presidente del gobierno y los líderes de los otros partidos políticos. Para poder financiar el rescate de las Cajas, el gobierno introduce un nuevo impuesto muy elevado que, evidentemente, van a pagar los abstemios.

¿qué es lo que ha pasado en realidad? Que, con los impuestos de los ciudadanos inocentes, los gobiernos han tapado el agujero financiero creado por la estupidez de los bancos.

 

 

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Sobre el autor

El blog de un jubilado activo dedicado al voluntariado social, permanentemente aprendiendo en materia del derecho de las nuevas tecnologías y crítico con la política y la injusticia social.


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