Decía el filósofo americano Murray Rothbard que “el Estado es una institución de robo a gran escala y que los impuestos son tan solo un sistema que sirve para que políticos y burócratas roben el dinero de los ciudadanos y lo despilfarren de manera vergonzosa” ¡¡Qué gran verdad!
En nuestro país, el gobierno de Pedro Sánchez nos roba todos los días, en diferentes escenarios y con distintas estrategias. Cada español paga por la gasolina más que un alemán y aproximadamente como un austriaco, países que tienen el doble de sueldo que aquí. Es evidente que la factoría de bulos de la Moncloa cada día intenta camuflar la realidad. Y lo mismo pasa con la luz o con las cantidades que cotizamos a la Seguridad Social que son cinco puntos mas alta que las cotizaciones medias de la OCDE.
El robo está institucionalizado, es general y sirve para mantener a cuerpo de rey a un desproporcionado Consejo de ministros y a una multitud de políticos. EEUU con ocho veces mas población que nosotros, con un territorio veinte veces mas extenso, tiene un senado de sólo 100 miembros y en España tenemos 265 senadores que no son mas que la punta privilegiada del iceberg formado por los 450.000 personajes que viven de la política.
Y todos ellos, además de los sindicados, colgados de la deuda pública y chupando del presupuesto, con móviles gratis, viajes por la cara, asesores, coches, tabletas, internet, coches, guardaespaldas, jefes de prensa y hasta bufet libre. Por pagar pagamos hasta las tartas y los zumos de naranja naturales que se toma Irene montero en el Ministerio.
El catálogo de abusos es infinito y se resume en uno: Los españoles estamos entre los cinco mayores contribuyentes del mundo, pese a que tenemos un gobierno desproporcionado y nos dicen que aún hay margen y que pagamos poco. El esfuerzo fiscal de los españoles es enorme y los que no pueden escabullirse por el lado negro de la economía, es de los mas gravosos del planeta y, aun así, quieren aumentarlo.
Claro que hay que contribuir para tener buena sanidad, educación, para tener unas buenas carreteras, una buena policía, etc. pero no para mantener a una legión de políticos. En cuanto a Pedro Sánchez se le agote el tope de la inflación y de los fondos europeos, de la ruina actual pasaremos a la quiebra y el cabreo popular va a ser enorme. No hay país que aguante tanta impunidad.
Si empezamos por nuestras Cámaras de representación, Parlamento y Senado, veremos que no son una excepción. No se puede entender que puedan estar sentados seriamente en sus escaños cuando hablan de evasión fiscal, o de subir impuestos a los ciudadanos, cuando ellos son los primeros evasores de impuestos, ya que no pagan lo mismo que el resto de los ciudadanos. No se puede entender que tengan unos privilegios sociales que no tienen otros ciudadanos. No se puede entender que hablen de congelar o reducir salarios y pensiones, entre tanto que ellos se benefician de un privilegiado esquema de pensiones no contributivas. Son los mayores elusores de impuestos, son privilegiados y se sientan en sus escaños para votar lo que les mandan sus partidos y al ciudadano que le den…
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Señores representantes de la partitocracia y politocracia en que se ha convertido nuestro Estado: ¿Creyeron que los ciudadanos españoles íbamos a ser unos corderitos y que aquí nunca iba a pasar nada? Que nos harían unas promesas electorales, que iríamos a las urnas a votarlos y que después las incumplirían y todos tan tranquilos. Pues esto se ha acabado. Ya empieza a haber corrientes de cambio que los terminarán engullendo. Poco a poco sus blindados, opacos y poco democráticos partidos se irán segregando. Nacerán fuertes corrientes en la sociedad civil, que serán valoradas más positivamente por los ciudadanos y ustedes se tendrán que ir a sus casas. Tengan la dignidad de marcharse antes de que los echemos.
¡¡En qué país vivimos!!