Paseando por calles de Oviedo, es triste ver que hay muchos bajos comerciales con la persiana bajada y con letreros como “se alquila”, “se traspasa” “cerrado por jubilación, etc. La cuestión es preocupante, porque te encuentras con locales vacíos incluso en calles que siguen teniendo gran atracción comercial.
He visto datos recientes de un estudio municipal que realizó el Ayuntamiento de Oviedo en el área central de la ciudad, donde se contabilizan 2.570 locales de los que mas de 700 estaban cerrados (del orden del 25%) y el dato más revelador es que casi la mitad de estos locales cerrados, no estaban disponibles en el mercado inmobiliario, o lo que es lo mismo, no basta con que haya emprendedores interesados en volver a abrir esos negocios.
En determinados ámbitos del centro, la situación es aun peor, ya que según señala el estudio, hay zonas en las que aproximadamente, uno de cada tres locales permanecía cerrado, mientras que los ejes comerciales mas consolidados, mantenían tasas de ocupación considerablemente superiores.
Y no estamos hablando solamente de un problema de Oviedo, ya que, según datos del mercado asturiano, Trabajastur contabiliza 10.440 empresas de comercio minorista en el año 2025, cifra esta que representa tener 2.453 menos de las que había en 2019. Otro dato significativo es que el 45% del comercio minorista, carece de asalariados. Por su parte UPTA estima que Asturias perdió 1.743 autónomos del comercio en los últimos cinco años y calcula que desde el año 2021 la reducción del comercio autónomo, ha sido del 11,5%. Por tanto, no es una impresión subjetiva de que cada vez hay más bajos cerrados.
A mi juicio son varias las causas de que esto esté ocurriendo. Una de ellas es que muchos comercios no cierran porque no funcionen, sino porque el propietario se jubila, abandona la actividad y no tiene ningún hijo que siga con el negocio.
El comercio asturiano está extraordinariamente envejecido y el propio Gobierno del Principado señala que, en 2025, más del 60% de los autónomos del sector, tenían mas de 60 años y por ello muchos de estos negocios podrán cerrar en los años siguientes. El Principado considera de modo expreso, que la falta de relevo generacional es una de las principales causas de cierre de pequeños comercios.
La realidad que tenemos ante nosotros es que hay negocios que podrían seguir funcionando, pero no hay quien quiera continuar con ellos cuando el propietario llega a la jubilación. Muchos de estos comercios están funcionando desde hace 30, 40 o 50 años, tienen clientes, tienen proveedores, están en una buena ubicación conocen bien el negocio, pero sus hijos no quieren continuar. Igualmente, los negocios que tienen trabajadores, tampoco quieren convertirse en empresarios.
Otro problema añadido es que algunos de estos locales se convierten en activos inmobiliarios, ya que no se ponen en alquiler porque el empresario no quiere, o porque no necesita vender o porque considera insuficiente el precio que le ofrece el mercado y por eso espera a que suban los precios. Muchas veces surgen problemas hereditarios y la propiedad es de varios herederos y al no ponerse de acuerdo prefieren mantenerlo vacío. Un dato extraordinariamente significativo es que, en Oviedo de los aproximadamente 700 locales cerrados, casi la mitad no están disponibles en el mercado inmobiliario. Por otra parte, el precio de los alquileres puede hacer inviable el comercio que podría ocupar esos locales, habida cuenta que las mejores calles comerciales, tienen alquileres muy elevados.
Si aparece un interesado en alquilar, la pregunta que ha de hacerse es ¿Cuándo tengo que vender para pagar el local? UPTA calculó para 2026 un escenario de un pequeño comercio, sin trabajadores asalariados y con el local alquilado, los costes estructurales alcanzarían los 2.860 euros mensuales. Si añadimos un trabajador, financiación, mercancías, impuestos, publicidad, seguros, gestoría, etc, la situación puede ser muy complicada.
Y a todo esto hemos de añadir la competencia del comercio electrónico o los grandes centros comerciales.