{"id":457,"date":"2015-01-29T14:40:46","date_gmt":"2015-01-29T13:40:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/hispadata\/?p=457"},"modified":"2015-01-29T14:40:46","modified_gmt":"2015-01-29T13:40:46","slug":"el-sinsentido-de-la-privacidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/hispadata\/2015\/01\/29\/el-sinsentido-de-la-privacidad\/","title":{"rendered":"EL SINSENTIDO DE LA PRIVACIDAD"},"content":{"rendered":"<p>Cuando estamos dentro de nuestra casa, cerramos la puerta con llave, corremos las cortinas para que no nos vean los vecinos y somos tremendamente celosos de nuestra intimidad. Si alg\u00fan amigo nos visita, puede que le ense\u00f1emos el\u00a0\u00e1lbum\u00a0de fotos familiar, pero en modo alguno estar\u00edamos dispuestos a darle alguna de esas fotos para que el las ense\u00f1ara por la calle. Protestamos por los correos basura que recibimos, protestamos si alguien nos fotograf\u00eda o graba sin nuestro consentimiento y montar\u00edamos un buen foll\u00f3n si alguien\u00a0colocara una foto o una carta nuestra en el tabl\u00f3n de anuncios de la comunidad de vecinos.<\/p>\n<p>En la misma medida, en nuestro trabajo, mantenemos esos mismos h\u00e1bitos de\u00a0privacidad\u00a0o intimidad y s\u00f3lo con alg\u00fan compa\u00f1ero\/amigo compartimos cosas personales. Nos molesta que vean las cosas que tenemos en nuestra taquilla o mesa de trabajo y nos cabrear\u00eda mucho m\u00e1s que alguien accediera a nuestro e-mail. En este caso, si ocurriere, hasta estar\u00edamos dispuestos a\u00a0querellarnos\u00a0contra esa persona o empresa que ha osado acceder a eso tan \u00edntimo y personal.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 ocurre cuando nos movemos en las redes sociales? \u00a1\u00a1qu\u00e9 contrasentido!!. Dentro de las redes sociales nos movemos como aut\u00e9nticos\u00a0exhibicionistas. Agregamos m\u00e1s y m\u00e1s amigos, que en la mayor parte de los casos ni tan siquiera conocemos\u00a0personalmente. Colgamos todo tipo de fotos, contamos nuestra vida en fasc\u00edculos, criticamos a nuestras empresas, colocamos en nuestro muro comentarios desafortunados y ni tan siquiera nos preocupamos de configurar correctamente nuestras opciones de\u00a0privacidad. Y claro, ocurre lo que ocurre. Y \u00bfqu\u00e9 es lo que ocurre?.<\/p>\n<p>Pues ocurre que un buen d\u00eda ten\u00eda muchas ganas de irme una\u00a0semanita\u00a0a la nieve con los amigos, pero ten\u00eda mucho trabajo en la empresa. As\u00ed que, como no era cuesti\u00f3n de dejar s\u00f3los a los amigos, me\u00a0fui\u00a0al m\u00e9dico, ped\u00ed la baja y asunto resuelto. Despu\u00e9s de cada sesi\u00f3n de esqu\u00ed en el hotel me conectaba con el\u00a0port\u00e1til\u00a0y en el muro de\u00a0Facebook\u00a0comentaba la jornada de esqu\u00ed as\u00ed como la gran forma f\u00edsica que ten\u00eda. \u00a1\u00a1qu\u00e9 bien!! \u00a1\u00a1qu\u00e9 semana tan fant\u00e1stica de nieve!!&#8230; En problema es que el lunes, cuando me incorpor\u00e9 al trabajo, me avisaron para pasar a ver al jefe de recursos humanos. Despido\u00a0ipso\u00a0facto\u00a0y a la cola del\u00a0Inem.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ocurre que un buen d\u00eda colgu\u00e9 varias fotos de las vacaciones que hab\u00eda pasado en Lanzarote y entre ellas destacaba una en la que mi mujer luc\u00eda en\u00a0bikini\u00a0su espl\u00e9ndido palmito. Alguien baj\u00f3 esa foto y se la qued\u00f3. No s\u00e9 las razones, pero ese alguien decidi\u00f3 hacerme una\u00a0putadita. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, en el parabrisas de todos los coches aparcados en las calles adyacentes al lugar donde vivo, aparecieron unas octavillas muy bien elaboradas en las que aparec\u00eda la foto de mi mujer en bikini\u00a0y el siguiente texto:\u00a0<em>&#8220;MADURITA. Discreta, educada y fogosa. Busco sexo espor\u00e1dico. No cobro. Ll\u00e1mame al\u00a0tf.xxxxxxxx. Te espero&#8221;.\u00a0<\/em>El tel\u00e9fono era el mio. Ya se pueden imaginar el bochorno. Formul\u00e9 denuncia en la Comisar\u00eda de Polic\u00eda, pero hasta hoy. No se ha podido encontrar al autor de la fechor\u00eda.<\/p>\n<p>O al igual\u00a0que ya coment\u00e9 en un art\u00edculo anterior, ocurre que un joven con un estupendo\u00a0curriculum\u00a0y unas grandes dotes comerciales,\u00a0fue\u00a0excluido tras quedar finalista en un proceso de selecci\u00f3n, a causa de todos los rastros negativos que hab\u00eda dejado en la red. Tambi\u00e9n ocurre que un joven al que unos amigos le hicieron una grabaci\u00f3n contando c\u00f3mo una chica le hab\u00eda dado calabazas y que despu\u00e9s hizo furor en YouTube con m\u00e1s de tres millones de visitas. El\u00a0video\u00a0lleva el t\u00edtulo de &#8220;contigo no. bicho&#8221;.<\/p>\n<p>O lo que le ocurri\u00f3 a una conocida pol\u00edtica asturiana que esperando al avi\u00f3n para regresar a Oviedo, decidi\u00f3 entrar en Facebook utilizando la red Wifi del aeropuerto. Como esta red estaba desprotegida y su portatil tambi\u00e9n, otro usuario entr\u00f3 en su perfil, suplant\u00f3 su personalidad y escribi\u00f3 algo parecido a esto: Estoy muy caliente y cuando llegue a casa espero que alg\u00fan voluntario me eche un polvete \u00bfalguien est\u00e1 dispuesto?.<\/p>\n<p>Se\u00f1ores, que no se trata de cuentos. Que lo que relato son hechos reales ocurridos como consecuencia del poco inter\u00e9s que ponemos en preservar nuestra\u00a0privacidad\u00a0en las redes sociales. Como dec\u00eda antes, somos un aut\u00e9ntico contrasentido. Por un lado defendemos con u\u00f1as y dientes nuestra vida privada en nuestra casa y en la empresa donde trabajamos y por otra aparecemos en\u00a0Facebook\u00a0y similares\u00a0comport\u00e1ndonos\u00a0como aut\u00e9nticos\u00a0exhibicionistas.<\/p>\n<p>Ufffs. qu\u00e9\u00a0raros somos. No hay quien nos entienda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando estamos dentro de nuestra casa, cerramos la puerta con llave, corremos las cortinas para que no nos vean los vecinos y somos tremendamente celosos de nuestra intimidad. 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