CAZA AL HOMBRE. SIERO. ÁNGEL GARCÍA
Desde antaño, los ejércitos siempre buscaron minar a los rivales. Cuando alguno sobresalía entre sus filas, se imponía la llamada caza al hombre. Buscaban con ello eliminarle por cualquier medio, considerando que con ello no solamente privaban al enemigo de un hombre, sino que minaban su moral y eso les conduciría a la victoria.
En esa caza al hombre, todo vale. Se le buscaba por todos los medios y se le eliminaba sin respetar ni la Convención de Ginebra ni nada parecido. Para esta labor, generalmente, se contrataba a los mercenarios más sanguinarios, con menos apego por la vida y los valores, porque no se valoraba su capacidad de crear, sino de destruir.
Hace tiempo que la política se ha convertido en una amalgama de lo peor de nuestra sociedad, y entre las cosas peores se encuentra la guerra. Allí, en una diáspora obligada, porque en ningún otro sitio les quieren, han llegado muchos mercenarios encargados de destruir con las palabras – afortunadamente, no se les confían otras armas – a cualquiera que su formación política les encomiende. Da igual los medios, no hay tratados internacionales, no existen derechos humanos, ni presunción de inocencia, ni siquiera un atisbo de estudio o seriedad antes de publicar informaciones insidiosas. Son mercenarios, no lo olviden, y para ellos todo vale.
Esta semana le ha tocado a Ángel García, Alcalde de Siero. Los mercenarios municipales de Podemos han intentado destruirle con una información sobre una empresa que le pertenecía allá por el año 1999 y que lleva disuelta la friolera de catorce años. En el Registro Mercantil consta aún el Alcalde de Siero como administrador de la misma. El Registro Mercantil es público, así que hay que padecer una idiocia avanzada para entender que alguien que tenga algo que ocultar va a permanecer como administrador de una empresa, que es un dato que cuesta 8.80 € y 20 minutos conocer a cualquiera. El Alcalde explica que está disuelta y liquidada, y acaso olvidó inscribir dicha liquidación en el Registro, pero que es obvio que no trabaja con ella hace casi veinte años.
Pero los mercenarios de la caza al hombre no salen al día siguiente a pedir perdón. Para ser honrados, ni los propios compañeros del Alcalde, la Federación Socialista Asturiana, que le tuvieron durante meses en una “investigación interna” que acabaron archivando porque no había nada raro, han salido una sola vez a pedir perdón por dudar de la honorabilidad de alguien.
Los mercenarios municipales ya habían disparados sus armas, en una rueda de prensa, y lo que sea verdad o no lo sea no les importa. Hay que cazar a un tipo, y todo vale.
Los que hemos padecido idéntica situación lo conocemos bien. Los compañeros de partido del Alcalde de Siero lo intentaron conmigo hace unos años en el Ayuntamiento de Oviedo, con datos sesgados, apoderamientos públicos y relaciones nunca ocultadas. Cuando todo pasó, nadie ha pedido perdón nunca. Unos están jubilados, desde que Wenceslao López les echó de la AMSO, y la otra hace poco aún fue detenida por la Guardia Civil por su participación en las presuntas estafas de los cursos de formación de UGT. Será la justicia poética.
Pero yo, con independencia de la ideología de uno y de su partido político, creo en la dignidad y la democracia. Puede que difiera ideológicamente con el Alcalde de Siero, o con un concejal de Pravia, o con la teniente Alcalde de Tineo, pero por encima de todo, me repugnan terriblemente los mercenarios que buscan la caza al hombre, los que creen que en política todo vale, los que pretenden destruir a la persona y no al político, los que intentan matar civilmente a un hombre o mujer que ocupa un cargo. Esos, que nunca piden perdón, me espantan. Y espero que la política les saque de su mundo.
En su día me tocó a mí. Esta semana al Alcalde de Siero. La semana que viene a otro. Mientras los que rebuscan en la basura crean que pueden dar una rueda de prensa y manchar con su cornucopia de palabras huecas, y mientas haya alguno que les crea, seguiremos permitiendo la caza al hombre.