ITE MISSA EST
Saben ustedes, que me leen con pasión, que últimamente he sido bastante crítico con la Iglesia Católica, por sus propios defectos, perfectamente subsanables con un poco de voluntad y espíritu de cambio. Hemos hablado de esos sermones a niños de catequesis que no entienden ni los adultos, de las reprimendas a los presentes a costa de los ausentes o, hace apenas unos días, de la decisión de la parroquia de San Lázaro del Camino en Oviedo de suspender la procesión porque creen que hay poca fe en las personas que la organizan, denunciando, literalmente, que existía “un fervorín de un día”.
Así que hay que mirar adentro para solucionar los problemas. No quiero yo que me traten de subjetivo. Lo que hace mal la Iglesia lo vemos y lo contamos. Pero hay que reconocer que la institución, desde fuera, es una de las que recibe ataques más furibundos por parte de determinados políticos, y que, como nadie les para, porque ponerse delante de unos ultras que gritan siempre da miedo, pues van a más cada día.
Me remitieron ayer mismo una petición de una plataforma digital (actionnetwork.org, en concreto) para firmar en contra de la solicitud del líder de PODEMOS, Pablo Iglesias, para que TVE deje de emitir la Misa de los domingos. Y este domingo, según me cuentan, en muchas iglesias asturianas cabrá la posibilidad de firmarla presencialmente. Yo, que últimamente acudía menos -porque ya hemos comentado en días y párrafos anteriores alguna de las cosas que creo urgente cambiar – estaré allí para firmarla sin duda.
No conozco el contenido en detalle de la propuesta de Pablo Iglesias. Tienen que disculparme, pero prefiero invertir mi escaso tiempo en cosas más útiles que asumir una perorata política basada en argumentos de hace un siglo. Lo que sí sé es que la misa emitida por TVE es la única posibilidad para miles de personas de verla. Hay muchos ancianos, inválidos, personas en residencias de tercera edad, que quieren ver la misa, no molestan a nadie y, si Pablo Iglesias se la quita, se quedarán sin poder asistir y demostrar su fe en el modo que estimen. Todo ello porque el líder de PODEMOS, una mañana, se levantó con esa brillante idea a la luz de lo que llama “neutralidad ideológica”.
Lamento informar a quienes defienden la erradicación de la misa de TVE que la neutralidad ideológica no es quitar las cosas, es dar pluralidad, permitir que se escuche a todos. Ya estuvo bien de pretender igualar a todos a base de quitar cosas. Hay que pretender, al menos, que todos los que quieran aprender, ver algo relativo a su confesión religiosa, y compartir su fe por medio de la televisión, puedan hacerlo.
Sería bueno recordar al SR. Iglesias y quienes le apoyan que TVE ya tiene otros programas de otras confesiones religiosas (“Islam hoy” para los musulmanes, “Shalom” para los judíos, así como “Fe y convivencia”, también destinado a los musulmanes en RNE). Esto es pluralismo, como cuando en el año 2015 TVE retransmitió el Culto de la Reforma, de la religión protestante, cuando se cumplen 500 años desde que Lutero clavó en la Iglesia de Witenberg sus propuestas de reforma del cristianismo.
Todos tienen que tener su espacio, sin duda. En proporción a su seguimiento, por pura equidad. Pero pretender eliminarlo todo es prueba de rancio sectarismo. Igualar por abajo siempre ha sido mala solución. Privar a los ancianos o inválidos de ver la misa es todo menos política social.
Quizá el domingo, después de firmar, sería bueno pasarse por una residencia de ancianos a ver la misa con alguien de los que no tiene a nadie. Y hacerlo todas las veces que uno pueda. Eso se llama caridad, y no tiene que ver con la religión que uno profese. Mientras el Sr. Iglesias nos lo permita.