{"id":138,"date":"2013-08-01T11:06:41","date_gmt":"2013-08-01T11:06:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/ivandesantiago\/?p=138"},"modified":"2013-08-01T11:06:41","modified_gmt":"2013-08-01T11:06:41","slug":"leyenda-urbana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/2013\/08\/01\/leyenda-urbana\/","title":{"rendered":"LEYENDA URBANA"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuentan los m\u00e1s viejos de lugar que all\u00e1, por el mes de julio del a\u00f1o 2013, cuando la pobreza reinaba en las calles, los negocios cerraban, la gente no llegaba a fin de mes, se hab\u00eda impuesto la comida en t\u00faper de las casas maternas y cada d\u00eda la lista del paro sumaba m\u00e1s adeptos a la causa, en un barrio especialmente castigado, donde viv\u00edan muchos inmigrantes que hab\u00edan llegado a ese Reino llamados por la burbuja econ\u00f3mica que ya hab\u00eda pinchado dejando miles de v\u00edctimas a su paso, ocurri\u00f3 un hecho del que pocos tienen noticia, pero que convulsion\u00f3 a cuantos lo conocieron.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Al parecer, una tarde c\u00e1lida de verano, desconocida en estos lares, mientras el sol castigaba al barrio de Pumar\u00edn como lo hac\u00eda la crisis cada ma\u00f1ana, la Fortuna decidi\u00f3 pasarse por la zona. Cuentan los que lo vieron, y otros a quien estos lo narraron, que, inopinadamente, comenzaron a llover del cielo billetes. Y no unos billetes cualquiera, sino billetes morados de 500 \u20ac. De esos que muchos ni reconoc\u00edan, pues nunca los hab\u00edan tenido en las manos. De esos que dicen que existen pero muy pocos han visto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los pobladores del barrio, desconfiados de que la Fortuna se hubiese acordado de su existencia, se mostraron inicialmente recelosos. Creyeron que sin duda se trataba de alguna campa\u00f1a publicitaria, de alg\u00fan enga\u00f1o, uno m\u00e1s, de aquellos a los que la cruel realidad les ten\u00eda sometidos. Pero uno de ellos, acaso m\u00e1s curioso, acaso m\u00e1s necesitado, comprob\u00f3 personalmente aquellos billetes que volaban del cielo. Y apreci\u00f3 que eran aut\u00e9nticos. Gloria en papel con rasgos de la Uni\u00f3n Europea dibujados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fue inmediato el jolgorio y la premura. Fue repentina la recogida. Fue s\u00fabita la huida. Quienes all\u00ed estaban lanzaron sus cuerpos al suelo a recoger aquel regalo divino y llenar sus bolsillos con la lluvia de billetes. Pero no hubo algarab\u00eda. El pobre est\u00e1 acostumbrado a disfrutar los premios en silencio. Como dice la canci\u00f3n de Rub\u00e9n Blades, \u201ccr\u00e9ame gente que aunque hubo ruido, nadie sali\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todo fue feliz y r\u00e1pido. S\u00fabito y silencioso. Quienes fueron premiados con la lluvia de aquella extra\u00f1a ma\u00f1ana, desaparecieron, temerosos y conscientes de que aquello, como casi todo lo bueno, era ilegal, inmoral o engordaba. Silencio y sonrisas cautelosas. 18.500 \u20ac en billetes de 500 volando sobre las calles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hasta aqu\u00ed lo que cuenta la leyenda, que, como todas, no sabemos si es cierta. Los peri\u00f3dicos, esa fuente de destrozo permanente de la magia de los cuentos, narraron en esas fechas que una pareja hab\u00eda depositado todos sus ahorros en un sobre y lo hab\u00edan guardado en la caja de su persiana. Una corriente extra\u00f1a, ignota y desmesurada, hizo que esa tarde volaran a la calle, sin que pudieran percatarse de ello. Cuando se dieron cuenta, nadie hab\u00eda en la calle, ni resto de su dinero. No hubo algarab\u00eda, recordemos, solo prudencia, temor y huida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y esta es la historia que cuentan los viejos de lugar. No sabemos cu\u00e1nto de la misma es cierto, como buena leyenda. Lo que sabemos es que el barrio sonr\u00ede, p\u00edcaro, travieso, acaso avergonzado, pero silente.\u00a0 Y cuentan los que lo saben que el siguiente fin de semana, este que vivimos ahora, las discotecas de la zona despacharon m\u00e1s licor que nunca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fortuna y fatalismo en la misma aventura. Como en todas las historias quim\u00e9ricas. \u00bfO reales?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuentan los m\u00e1s viejos de lugar que all\u00e1, por el mes de julio del a\u00f1o 2013, cuando la pobreza reinaba en las calles, los negocios cerraban, la gente no llegaba a fin de mes, se hab\u00eda impuesto la comida en t\u00faper de las casas maternas y cada d\u00eda la lista del [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=138"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}