{"id":44,"date":"2013-03-10T17:14:41","date_gmt":"2013-03-10T17:14:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/ivandesantiago\/?p=44"},"modified":"2013-03-10T17:14:41","modified_gmt":"2013-03-10T17:14:41","slug":"palindromo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/2013\/03\/10\/palindromo\/","title":{"rendered":"PAL\u00cdNDROMO"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">PAL\u00cdNDROMO<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No s\u00e9 si recuerdan ustedes, de su \u00e9poca de estudiantes, la definici\u00f3n de pal\u00edndromo. D\u00edcese de aquella figura ret\u00f3rica en la cual, la lectura de derecha a izquierda o de izquierda a derecha, de atr\u00e1s adelante, o de adelante hacia atr\u00e1s, obtiene el mismo resultado. Existe un famoso relato corto del maestro Augusto Monterroso que lo ejemplifica a la perfecci\u00f3n: <em>\u201cOn\u00eds es asesino\u201d.<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>\u00a0Pues bien, en estos tiempos de tormenta que nos toca atravesar, la realidad es cada d\u00eda m\u00e1s palindr\u00f3mica. Hoy quiero contarles una historia con ese requisito, que es la triste historia dela F\u00e1brica de Armas de Oviedo. Comienza y acaba del mismo modo, con todo lo que alberga en su interior.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A\u00f1o 1980 (aproximadamente, no seamos estrictos), un ni\u00f1o de siete a\u00f1os (aproximadamente,\u00a0 seamos generosos) mira desde la calle Tenderina los enormes chalets en ruinas, llamados <em>\u201cde los ingenieros\u201d <\/em>\u00a0que dan a ese frontal dela F\u00e1brica de Armas, y piensa que son un ejemplo de un tiempo mejor, de un tiempo ya pasado. Ahora son un ejemplo de decadencia. Del voraz instante que se come todo. Ejemplo de un mundo que se desmorona, sin que podamos o sepamos ponerle remedio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y ahora toda la historia que tenemos en el centro del pal\u00edndromo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para m\u00ed, un ni\u00f1o que jugaba enla Avenidade Torrelavega, la f\u00e1brica de armas era un recinto m\u00e1gico. Miles de metros cuadrados rodeados de una firme muralla que no permit\u00eda vislumbrar el interior. Ruidos de actividad intensa. All\u00ed, dec\u00edan el barrio, se alojaban extra\u00f1os dioses capaces de construir m\u00e1quinas imposibles y cientos de hombres que trabajaban para ellos. Y nosotros, inocentes chicos de barrio, segu\u00edamos buscando, d\u00eda tras d\u00eda, un hueco por el que mirar lo que hab\u00eda dentro, una atalaya donde subirnos y poder conocer los secretos de aquella fortaleza, \u00a0un sabio dentro de aquellas calles que conociera lo que se hac\u00eda tras los secretos que all\u00ed se guardaban. Y, a las tres de la tarde, \u00fanico momento en que se abr\u00edan sus puertas, dos polic\u00edas (eran guardas de seguridad, pero para nosotros, Coroneles dela GuardiaCivil) paraban el tr\u00e1fico para que centenares de coches (quiz\u00e1 no tantos, pero para nosotros era una caravana inextricable) saliesen del est\u00f3mago de la fortaleza y se repartieran \u2013 sin duda conforme al plan perfecto que hab\u00edan pactado dentro de aquellos muros \u2013 por las calles de la ciudad de Oviedo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A\u00f1os despu\u00e9s, siendo Concejal de Relaciones Institucionales y Hermanamientos del Ayuntamiento de Oviedo, en una de las m\u00faltiples visitas que recib\u00eda nuestra ciudad de otras hermanas, hac\u00edamos una ruta tur\u00edstica con la delegaci\u00f3n de Hanzghou, China. Ya saben ustedes, desde un autob\u00fas, aquello de <em>\u201caqu\u00ed Santa Mar\u00eda del Naranco, a su izquierda el Museo de Bellas Artes, a su derecha la Catedral, frente a ustedes la f\u00e1brica de armas \u2026\u201d. <\/em>\u00a0Todo les gustaba, lo fotografiaban y se sorprend\u00edan. Pero sin duda, la estrella, miren ustedes por d\u00f3nde, fue la f\u00e1brica de armas. El gu\u00eda chino que ven\u00eda con ellos, al concluir la visita se me acerc\u00f3 y me pregunt\u00f3: <em>\u201cEn esa f\u00e1brica que nos dec\u00eda, \u00bfde verdad se hacen armas?. Por supuesto, <\/em>\u00a0le respond\u00ed. <em>Pero \u00bfarmas de verdad, ca\u00f1ones y escopetas?. S\u00ed, y otras m\u00e1s, <\/em>\u00a0le indiqu\u00e9. Volvi\u00f3 al grupo y lo explic\u00f3. Nuestros vecinos del otro extremo del mundo se sorprendieron, abrieron mucho la boca, y, espont\u00e1neamente, comenzaron a aplaudir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quiz\u00e1 ah\u00ed comprend\u00ed que aquella mazmorra m\u00e1gica de mi ni\u00f1ez y por la que hab\u00eda pasado miles de veces sin prestarle la m\u00ednima atenci\u00f3n cuando mi mente madur\u00f3 (qu\u00e9 pena, \u00bfverdad?) era algo mucho m\u00e1s importante de lo que yo pensaba. \u00a1Un sitio donde se hac\u00edan ca\u00f1ones!.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora, la f\u00e1brica de armas pasa uno de sus momentos m\u00e1s complejos. Un ERE amenaza el trabajo de muchos de los que, durante muchos a\u00f1os, han mantenido la magia de los ni\u00f1os, el trabajo de los adultos, y la admiraci\u00f3n de visitantes. En nuestra mano est\u00e1 buscar toda la ayuda que podamos para ellos. Desde nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n o desde nuestra m\u00e1xima fuerza. Lo \u00fanico que no se admite, en estas situaciones, es esconderse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y llega el final del pal\u00edndromo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A\u00f1o 2013. Un adulto de 39 a\u00f1os (exactamente,\u00a0 esta vez he sido justo) mira desde la calle Tenderina los enormes chalets <em>\u201cde los ingenieros\u201d <\/em>\u00a0que dan a ese frontal dela F\u00e1brica de Armas, y piensa que son un ejemplo de un tiempo mejor, de un tiempo ya pasado. Ahora son un ejemplo de decadencia. Del voraz momento que se come todo. Ejemplo de un mundo que se desmorona, sin que podamos o sepamos ponerle remedio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La puerta m\u00e1gica se abre. Los coches, no tantos ya, salen sin premura, v\u00edctimas del s\u00edndrome de la desgana, de la enfermedad del desaliento. De la impaciencia porque llegue la parca que se nos lleve. Una suerte de cortejo f\u00fanebre minado por un virus de tres letras llamado ERE.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La historia, lamentablemente, es palindr\u00f3mica. Treinta a\u00f1os despu\u00e9s se presencia la misma triste estampa. Entre todos tenemos que ayudar. En nuestra mano est\u00e1 que nuestros nietos, alg\u00fan d\u00eda, sigan pensando que tras esas murallas donde trabajan tantos hombres y se hace tanto ruido, un grupo de extra\u00f1os dioses siguen construyendo m\u00e1quinas imposibles.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PAL\u00cdNDROMO \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No s\u00e9 si recuerdan ustedes, de su \u00e9poca de estudiantes, la definici\u00f3n de pal\u00edndromo. D\u00edcese de aquella figura ret\u00f3rica en la cual, la lectura de derecha a izquierda o de izquierda a derecha, de atr\u00e1s adelante, o de adelante hacia atr\u00e1s, obtiene el mismo resultado. 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