{"id":466,"date":"2015-05-31T21:07:53","date_gmt":"2015-05-31T21:07:53","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/ivandesantiago\/?p=466"},"modified":"2015-05-31T21:07:53","modified_gmt":"2015-05-31T21:07:53","slug":"y-mi-sangre-sale-azul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/2015\/05\/31\/y-mi-sangre-sale-azul\/","title":{"rendered":"Y MI SANGRE SALE AZUL &#8230;"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\"><span style=\"font-family: Calibri\">Y MI SANGRE SALE AZUL \u2026<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\"><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno creci\u00f3 en la Tenderina y patale\u00f3 un bal\u00f3n sobre un campo de arena. Jug\u00f3 al f\u00fatbol en campos embarrados y regados por la lluvia asturiana. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno aprendi\u00f3 cuatro toques y se mir\u00f3 siempre en el espejo de unos tipos que jugaban en Buenavista, donde \u00edbamos domingos de fr\u00edo y lluvia y sol inclemente en primavera, bajo una gorra de Cajastur. Muchos domingos en los que empezamos a mamar una pasi\u00f3n que nunca pudimos dejar. A m\u00ed me llevaba un amigo de mis padres, que hab\u00eda vivido en Olloniego y me contaba c\u00f3mo ven\u00edan al Tartiere, de ni\u00f1os, andando por la Manzaneda. Tres horas para llegar, dos de f\u00fatbol y tres para volver.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno creci\u00f3 en ese sentimiento y comenz\u00f3 a conocer Espa\u00f1a de la mano de un equipo de f\u00fatbol. Desde Bilbao a Coru\u00f1a, desde Madrid a Sevilla, desde Barcelona hasta Valladolid. Desde una g\u00e9lida noche de noviembre en que dormimos en la Catedral de Burgos, porque ten\u00edamos 17 a\u00f1os y dinero para el viaje y la entrada, pero no para el hotel. Uno vivi\u00f3 tardes de gloria en Logro\u00f1o. Uno se desilusion\u00f3 en Santander. Uno aprendi\u00f3 a ganar y perder. Pero aprendi\u00f3 a amar, sobre todo, porque amar es ganar y perder.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno cogi\u00f3 un autob\u00fas a G\u00e9nova, Italia, para ver este equipo en la UEFA. Y atravesamos Europa con ilusi\u00f3n y volvimos llorando cuando nos eliminaron en el minuto 93.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno, un tipo humilde, disfrut\u00f3 tardes de gloria con un equipo humilde que jugaba al f\u00fatbol y se paseaba por Espa\u00f1a, con medios centros yugoslavos que daban mimos al bal\u00f3n como nadie lo hac\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero uno tambi\u00e9n fall\u00f3. Tras muchos a\u00f1os amando incondicionalmente, uno dej\u00f3 de creer. Acaso por creer a quien nos dec\u00eda que hab\u00eda otros dioses, otros \u00eddolos, unos nuevos becerros de oro a los que hab\u00eda que seguir, y confiamos. Y erramos. Y nos arrepentimos. Porque nos enga\u00f1aron, pero nuestro coraz\u00f3n segu\u00eda sufriendo, en silencio, porque aquello lo ten\u00edamos dentro. El bicho no se va porque le digas que ha de irse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y volvimos. Cautos y firmes. Y un d\u00eda comenzamos a volver a aquella grada donde crecimos entre amigos y bolsas de pipas. Y el bicho creci\u00f3 de nuevo en nuestro interior. Y ense\u00f1amos a nuestros hijos los c\u00e1nticos que sab\u00edamos hace veinte a\u00f1os, y que hab\u00edamos contado y cantado por toda Espa\u00f1a. Sacamos nuestras camisetas del armario donde guard\u00e1bamos los sue\u00f1os y nos dijimos que ten\u00edamos derecho a so\u00f1ar otra vez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y nos dimos cuenta que segu\u00edamos enamorados de todo aquello. Que am\u00e1bamos esa camiseta y esos colores. Que no la olvidamos como nunca olvidamos los ojos de aquella muchacha.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y en un a\u00f1o, en solo un a\u00f1o, todo en lo que cre\u00edamos comenz\u00f3 a crecer de nuevo. Y las tardes de invierno volvieron a ser momentos para el Tartiere.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y la semana pasada, acaso por esos caprichos de la vida, volvimos a ver aquel terru\u00f1o de la Tenderina donde, una tarde de mayo, estrenamos nuestra camiseta del Real Oviedo para jugar con amigos, que la miraban ansiosos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y otra tarde de mayo, la de este domingo, volvimos a vibrar. Una tarde de junio cre\u00edmos que pod\u00edamos. Una tarde de junio sufrimos la hora y media m\u00e1s bonita de nuestro pasado reciente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una tarde de junio lloramos. De inmensa alegr\u00eda. Porque el bicho nos ha devorado de nuevo, y estamos orgullosos de tener la sangre azul.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y MI SANGRE SALE AZUL \u2026 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno creci\u00f3 en la Tenderina y patale\u00f3 un bal\u00f3n sobre un campo de arena. Jug\u00f3 al f\u00fatbol en campos embarrados y regados por la lluvia asturiana. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno aprendi\u00f3 cuatro toques y se mir\u00f3 siempre en el espejo de unos tipos que jugaban en Buenavista, donde \u00edbamos [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/466"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=466"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/466\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=466"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=466"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=466"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}