{"id":630,"date":"2016-11-05T09:17:00","date_gmt":"2016-11-05T08:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/?p=630"},"modified":"2016-11-05T09:17:00","modified_gmt":"2016-11-05T08:17:00","slug":"un-cuento-de-triste-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/2016\/11\/05\/un-cuento-de-triste-final\/","title":{"rendered":"UN CUENTO DE TRISTE FINAL"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong><span style=\"text-decoration: underline\"><span style=\"font-family: Calibri\">UN CUENTO DE TRISTE FINAL<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline\"><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vamos a contar un cuento. A veces la realidad es tan cruda que solamente podemos digerirla con dosis de fabulaci\u00f3n. Imaginando que ficci\u00f3n es lo que nos pasa cada d\u00eda, que realidad es lo que so\u00f1amos. Que las calles son playas si las pisas t\u00fa, como dice la canci\u00f3n, o que siempre hay un pr\u00edncipe azul, un final feliz y perdices que se cuentan por miles. Pero no siempre es as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fabulen ustedes. Imaginen que tienen un familiar \u2013 pongamos un padre \u2013 que es mayor. Adem\u00e1s, imaginen que est\u00e1 aquejado de esa enfermedad incurable que nos est\u00e1 diezmando sin importar edades ni clases sociales, con nombre de signo del zodiaco y que evitamos nombrar solamente por tenerla lejos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La esperanza es poca. La vida se va apagando, hasta que un d\u00eda, en el Hospital, le dicen que es evidente que no pueden curarle, pero que hay una medicina experimental que puede darle tiempo, que es lo \u00fanico que uno pide cuando siente que se acaba, y calidad de vida en ese tiempo. Ese d\u00eda, en esa f\u00e1bula, o en la realidad, que ya hemos quedado que eran la misma cosa, usted sonr\u00ede por primera vez en mucho tiempo, y le pasa la mano por la cabeza a esa persona (hab\u00edamos quedado que era su padre) sabiendo que por fin la medicina, que tanto investiga, lo hace de un modo aplicable a la realidad que usted conoce, que es la vida de su padre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Usted sigue entonces las instrucciones que le da esa m\u00e9dico, ese \u00e1ngel enviado a la tierra para dar a su padre lo que necesita en ese momento de desesperaci\u00f3n. \u00a0Le han dicho que se va a reunir el comit\u00e9 especial que aprobar\u00e1 la medicina experimental para su padre y que en breves d\u00edas se la administrar\u00e1n, y usted, que no tiene nada sino su fe en los profesionales de la medicina cuya labor es cuidarle, cree y espera. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero los d\u00edas pasan, y usted ve a su padre sufrir y marchitarse. \u00a0Por mucho que esto sea un cuento, el sufrimiento de los que tenemos cerca duele como si fuera propio, como si fuera real. Pasa una semana y un d\u00eda, usted pregunta a una m\u00e9dico si est\u00e1 ocurriendo algo. La doctora de este cuento, que ha tenido un mal d\u00eda, est\u00e1 sobrecargada de trabajo, le paga mal el Sistema P\u00fablico de Salud o se ha enterado de que su pareja la enga\u00f1a con otra, le replica que ella no puede estar en todo, que eso es cosa de la Farmacia del Hospital y que ella tiene muchos pacientes \u201cj\u00f3venes\u201d que atender. A su padre, que se le iba la vida en esa cama, las palabras de la doctora en su presencia le apagan el escaso brillo que le quedaba en sus cansados ojos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Usted se mueve, hace gestiones, llama y pide auxilio, y, tras muchas gestiones de cuento, sabe entonces que en la Farmacia del Hospital han perdido la solicitud de su medicaci\u00f3n experimental, o se han olvidado de ella, catorce d\u00edas despu\u00e9s de que el comit\u00e9 especial la aprobase. Usted, iracunda, decide consultar a un especialista, que le recomienda que, visto que a su padre le est\u00e1n dejando morir en una cama con cuatro cuidados paliativos baratos, pese a lo mucho que le han prometido, debe sacarlo inmediatamente de ese hospital de cuento, que m\u00e1s bien parece un lugar no destinado a curar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sigue usted las instrucciones de quien le aconseja y presenta un escrito en el servicio de atenci\u00f3n al paciente indicando que no le ponen el medicamento prometido a su padre y que va a pedir el alta voluntaria. Que se lo lleva a la sanidad privada. Que no sabe si lo podr\u00e1 pagar, pero no va a seguir esperando todos los d\u00edas viendo, cada ma\u00f1ana, esos ojos un poquito m\u00e1s cerrados. Luego ya veremos lo que pasa, pero la paciencia de todo mortal tiene un l\u00edmite.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por casualidad, no porque usted haya comunicado que se lo llevaba a la sanidad privada, que en los cuentos no podemos ser malpensados, esa misma jornada le comunican que ha aparecido el medicamento, diez d\u00edas despu\u00e9s, quince d\u00edas despu\u00e9s, tres semanas despu\u00e9s \u2026 usted ya ni lo recuerda. Que se lo comenzar\u00e1n a aplicar inmediatamente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Acaba octubre y usted piensa que ha sido un mes horrible. Que podr\u00eda contar una historia terrible en la que ajustase cuentas a todos los personajes que se han cruzado en este cuento y que no son dignos de llevar una bata blanca o encargarse de la farmacia de un centro p\u00fablico. Pero quiere ver el lado positivo. Al fin a su padre le administran por primera vez la medicina experimental, y quiz\u00e1 por certeza, quiz\u00e1 porque usted ya no quiere ver otra cosa, nota una mejor\u00eda inmediata y brutal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero octubre no quiere irse dejando un buen sabor de boca. En la tarde del \u00faltimo d\u00eda del mes mal\u00e9fico de este cuento, su padre se cae en la ba\u00f1era del hospital, un d\u00eda antes de recibir el alta. Los m\u00e9dicos le indican el pron\u00f3stico fatal: es un derrame cerebral irresoluble. La ca\u00edda es consecuencia del derrame o el derrame de la ca\u00edda. Es otra de las cosas que el final de este cuento tampoco podr\u00e1 resolvernos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El d\u00eda de todos los santos enterraron al protagonista de esta triste historia. No sabemos cu\u00e1nto de importante, en este triste final, fue el retraso padecido en una medicaci\u00f3n que parec\u00eda no merec\u00eda, porque acaso era viejo. Ahora es un n\u00famero menos. Ya no causar\u00e1 gasto sanitario ni al sistema p\u00fablico de pensiones. Algunos podr\u00e1n dormir tranquilos y cuadrar sus balances, espero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero su hija, la verdadera protagonista de este cuento, nunca podr\u00e1 perdonar a los que han hecho el papel de mirar m\u00e1s por los dineros que por las curaciones. Quienes juraron en su d\u00eda por encima de todo la salud de sus pacientes y ahora hacen n\u00fameros en la farmacia para ver si, con nuestro dinero, que no es el suyo, deben pagar un medicamento caro para alguien que se va a morir, como usted y como yo, pero un poquito antes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Calibri\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El final de este cuento se escribi\u00f3 ayer en el cementerio. No sabemos qui\u00e9n es el culpable. Es tarde para la historia. Ojal\u00e1 no lo sea para otras.<\/span><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN CUENTO DE TRISTE FINAL \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Vamos a contar un cuento. A veces la realidad es tan cruda que solamente podemos digerirla con dosis de fabulaci\u00f3n. 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