{"id":681,"date":"2018-03-18T20:35:26","date_gmt":"2018-03-18T19:35:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/?p=681"},"modified":"2018-03-18T20:35:26","modified_gmt":"2018-03-18T19:35:26","slug":"la-ciudad-que-yo-quiero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/ivandesantiago\/2018\/03\/18\/la-ciudad-que-yo-quiero\/","title":{"rendered":"LA CIUDAD QUE YO QUIERO"},"content":{"rendered":"<p><strong><u>LA CIUDAD QUE YO QUIERO<\/u><\/strong><\/p>\n<p><strong><u>\u00a0<\/u><\/strong><\/p>\n<p>En esta capital del Principado donde yo crec\u00ed hab\u00eda problemas de seguridad. Recuerdo a mi madre decirme que no cruzase por el Font\u00e1n de la que volv\u00eda a casa. Recuerdo que en la calle del Rosal, alguien, mayor que t\u00fa, pod\u00eda robarte lo que ten\u00edas y no pasaba casi nada. Hab\u00eda barrios en los que pasar era una aventura. Un a\u00f1o que jugu\u00e9 al f\u00fatbol en Cerde\u00f1o, mis padres estaban obligados a ir a buscarme a las nueve de la noche, porque atravesar Ventanielles era una odisea. En Vallob\u00edn, donde viv\u00edan amigos m\u00edos, campaban a sus anchas un par de bandas de las que solamente cab\u00eda huir.<\/p>\n<p>Era una ciudad sucia. Desvencijada en muchos de sus barrios. En la Tenderina se hizo una manifestaci\u00f3n despu\u00e9s de que un vecino sacase la misma foto de un bache enorme durante tres a\u00f1os seguidos. Los papeles y los envases cubr\u00edan el suelo. Y a nadie le dol\u00eda tirar uno m\u00e1s. Cuando llegaba la lluvia, y lo hac\u00eda a granel, como hac\u00eda en alg\u00fan invierno vetusto, ya olvidado, recuerdo ver flotar envases mientras descend\u00edan ordenados por la calle La Vega (Azc\u00e1rraga en el nomencl\u00e1tor) hasta una enorme alcantarilla bajo el puente por donde pasaba el Vasco. Una alcantarilla de la que recuerdo ver salir una fila ordenada de ratas grandes como gatos.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 el tiempo y, afortunadamente, la ciudad cambi\u00f3. La limpieza comenz\u00f3 a llegar. La conciencia ciudadana de que si quer\u00edamos una capital ejemplar ten\u00edamos que participar llev\u00f3 a que las papeleras, ausentes durante a\u00f1os, se convirtiesen en nuestras amigas. La luz tambi\u00e9n ayud\u00f3. Y los barrios cambiaron. Acaso el descenso del consumo de drogas duras sac\u00f3 de la calle (a prisi\u00f3n o al cementerio, lamentablemente) a muchos de los que no permit\u00edan vivir a los dem\u00e1s, y las obras hicieron que nos sinti\u00e9semos orgullosos de ser de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Durante dos decenios, he presumido de ser ovetense all\u00e1 donde voy, y saben ustedes que soy inquieto y paso mucho tiempo por este mundo, donde intento aprender todo lo que puedo y llevar lo que aqu\u00ed tenemos. Han sido dos decenios en los que hemos tra\u00eddo a amigos, familiares y conocidos a un peque\u00f1o lugar que se convirti\u00f3 en referente de muchas cosas que engloban eso que se hace llamar \u201ccalidad de vida\u201d.<\/p>\n<p>Pero, sinceramente, ya no me siento as\u00ed. Se me ha ido acabando el amor. La ciudad no est\u00e1 limpia, es un hecho. El casco antiguo es un mural multicolor de mal gusto que nos empe\u00f1amos en esconder a quien viene a visitarnos. Las baldosas rotas son m\u00e1s de las que est\u00e1n en su sitio y los d\u00edas de lluvia es una osad\u00eda atravesar la ciudad aspirando a tener unos pantalones limpios. La luz mortecina no ayuda. Las ciudades europeas hicieron un estudio hace a\u00f1os en el que enlazaban la tasa de infelicidad y suicidios con la escasez de luz natural y artificial. Los psiquiatras instaban a los poderes p\u00fablicos a tener m\u00e1s farolas en los lugares con climas m\u00e1s grises. Este domingo le\u00ed un estudio en que Asturias se sit\u00faa tristemente a la cabeza de tasas de suicidio en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>La seguridad ha desaparecido. Cruzo muchos d\u00edas por la Corrada del Obipo a eso de las 8 de la tarde, que en invierno es noche cerrada. Hay grupos nutridos de drogodependientes, grit\u00e1ndose, agredi\u00e9ndose, increpando al peat\u00f3n. Son, como hace treinta a\u00f1os, el rostro de la hero\u00edna, que se lleva los dientes y la dignidad para transformar a las personas en gui\u00f1oles, convirti\u00e9ndolos a la secta del delito por una papelina. Pero Pumar\u00edn est\u00e1 igual. Los s\u00e1bados por la noche e incluso los domingos por la tarde, bandas con est\u00e9tica latina se pasean por sus calles, golpeando papeleras o personas con id\u00e9ntico criterio.<\/p>\n<p>En la zona de Otero y el comienzo del parque de invierno, varios grup\u00fasculos de j\u00f3venes (y no tanto) se re\u00fanen en torno a cartones de litros de vino, con m\u00fasica en su m\u00f3viles e insultos a quien siquiera osa mirarles. Hasta me han contado que en San Claudio, hace poco, hubo de desalojarse a un clan que montaba fiestas nocturnas y acud\u00eda a picar a casa de los vecinos que sab\u00edan que les denunciaban,.<\/p>\n<p>Es mi ciudad de los 15 a\u00f1os. Con la parte que nunca me gust\u00f3 y que vuelve, como las malas modas de las hombreras o los pantalones de campa\u00f1a. Es lo que nos impide gritar alto y claro que somos carbayones desde C\u00e1diz hasta Noruega, desde Canad\u00e1 hasta el Cabo del fin del mundo, donde, curiosamente, recuerdo haber visto una bandera asturiana en un establecimiento hace quince a\u00f1os.<\/p>\n<p>Solo quiero una ciudad como la que tuve. No pido m\u00e1s. No quiero lujos. Simplemente limpieza, seguridad, cuidar a los que necesitan alimento o han ca\u00eddo en las redes de la droga e impedirles que est\u00e9n en la calle delinquiendo.<\/p>\n<p>Poder volver a sentirnos orgullosos de haber decidido quedarnos aqu\u00ed cuando el mundo nos ofrec\u00eda acogernos en muchos lugares.<\/p>\n<p>Dicen que es una cuesti\u00f3n de presupuesto. No lo s\u00e9. Esto es un sue\u00f1o y los sue\u00f1os no saben de dineros.<\/p>\n<p>O quiz\u00e1 no. Ojal\u00e1.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA CIUDAD QUE YO QUIERO \u00a0 En esta capital del Principado donde yo crec\u00ed hab\u00eda problemas de seguridad. Recuerdo a mi madre decirme que no cruzase por el Font\u00e1n de la que volv\u00eda a casa. 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