<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Un regalo masticable | Jo tía - Blogs elcomercio.es</title>
	<atom:link href="https://blogs.elcomercio.es/jotia/2008/10/21/un-regalo-masticable/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.elcomercio.es/jotia</link>
	<description>por María de Álvaro</description>
	<lastBuildDate>Tue, 09 Jun 2020 17:51:08 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>Un regalo masticable | Jo tía - Blogs elcomercio.es</title>
		<link>https://blogs.elcomercio.es/jotia/2008/10/21/un-regalo-masticable/</link>
		<comments>https://blogs.elcomercio.es/jotia/2008/10/21/un-regalo-masticable/#respond</comments>
		<pubDate>Tue, 21 Oct 2008 23:26:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>María de Álvaro</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.elcomercio.es/jo_tia/?p=262</guid>
		<description><![CDATA[Cuando tenía cinco años, mi hermano y yo hicimos veneno. Por entonces vivíamos en una ciudad, pero probablemente habríamos hecho el veneno de todos modos. Lo guardábamos en un bote de pintura debajo de la casa de algún vecino y en él echamos todas las cosas venenosas que se nos ocurrieron: setas no comestibles, ratones [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.0 Transitional//EN" "http://www.w3.org/TR/REC-html40/loose.dtd">
<html><head><meta http-equiv="content-type" content="text/html; charset=utf-8"></head><body><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-adver-blogs-entries"></div><div class="voc-advertising voc-adver-inter-text hidden-md hidden-lg voc-advertising-mobile-ready"></div><p>Cuando tenía cinco años, mi hermano y yo hicimos veneno. Por entonces<br>
vivíamos en una ciudad, pero probablemente habríamos hecho el veneno<br>
de todos modos. Lo guardábamos en un bote de pintura debajo de la<br>
casa de algún vecino y en él echamos todas las cosas venenosas que se nos<br>
ocurrieron: setas no comestibles, ratones muertos, bayas de serbal, que a<br>
lo mejor no eran venenosas, pero que lo parecían, pis que guardábamos<br>
para añadirlo al bote de pintura. Para cuando se llenó el bote, todo lo que<br>
contenía era muy venenoso.<br>
Lo malo era que, ya que habíamos hecho el veneno, no podíamos limitarnos<br>
a dejarlo allí. Teníamos que hacer algo con él. No queríamos<br>
ponérselo a nadie en la comida, pero deseábamos un propósito, una realización.<br>
No había nadie a quien odiásemos tanto, ese era el problema.<br>
No recuerdo qué hicimos al final con el veneno. ¿Lo dejamos bajo la<br>
esquina de la casa, que estaba hecha de madera y era de un color amarillo<br>
parduzco? ¿Se lo echamos a alguien encima, a algún niño inofensivo? Seguro<br>
que no nos atrevimos con un adulto. ¿Es esta imagen que conservo<br>
verdadera, una carita surcada de lágrimas y bayas rojas, la súbita conciencia<br>
de que al final el veneno sí que era venenoso? ¿O es que lo tiramos?<br>
¿Recuerdo aquellas bayas rojas flotando cloaca abajo, hacia las alcantarillas?<br>
¿Soy inocente?<br>
Para empezar, ¿por qué hicimos el veneno? Recuerdo con qué júbilo lo<br>
removíamos y le añadíamos ingredientes, la sensación de magia y triunfo.<br>
Hacer veneno es tan divertido como preparar un pastel. A la gente le<br>
gusta hacer veneno. Si no entiendes esto, nunca entenderás nada.</p>
<p>Naturalmente y como cualquiera habrá podido imaginar, esta maravilla no es mía. Es de Margaret Atwood, la flamante Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Leerlo ha sido para mí hoy un regalo, el caramelo de un día complicado. Porque este relato es un cuento y también es una poesía y porque, no sé por qué, tengo la sensación de que es masticable. Masticable como aquellos chicles rosas de Bang bang que te llenaban la boca, no esos que ni tienen azúcar ni tienen nada y, encima, pican. Masticable porque hay veces, no muchas, que alguien junta palabras y las transforma en arte. Y luego está el final, esas tres frases masticables con las que, de un plumazo, va y le hace una foto al ser humano. Aquí lo dejo, por si alguien quiere masticarlo. Por si para alguien también es un regalo. Con que seamos dos, ya me vale. Aunque lo dudo.</p>
</body></html>
<hr />
<p><small>&copy; María de Álvaro for <a href="https://blogs.elcomercio.es/jotia">Jo tía</a>, get_post_time('Y'). |
<a href="https://blogs.elcomercio.es/jotia/2008/10/21/un-regalo-masticable/">Permalink</a> |
<a href="https://blogs.elcomercio.es/jotia/2008/10/21/un-regalo-masticable/#comments">No comment</a> |
Add to
<a href="http://del.icio.us/post?url=https://blogs.elcomercio.es/jotia/2008/10/21/un-regalo-masticable/&amp;title=Un regalo masticable">del.icio.us</a>
<br/>
Post tags: <br/>
</small></p>
<p><small>Feed enhanced by <a href='http://planetozh.com/blog/my-projects/wordpress-plugin-better-feed-rss/'>Better Feed</a> from  <a href='http://planetozh.com/blog/'>Ozh</a></small></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.elcomercio.es/jotia/2008/10/21/un-regalo-masticable/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>262</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
