Visto (o leído) así y cambiando ‘señora’ por ‘señor’ (hablo por mí, pero esto ya va en gustos, como en el caso del vino se es de ‘ribera’ o de ‘rioja’ o de ‘donsimón’ llegado el caso) cualquiera podría suscribir las palabras de Jesús Neira. El hombre tiene razón. Y para una vez que la tiene, hay que dársela. Otra cosa ya es su gusto por saltarse la ley a la torera. Le pasa al ‘profesor Neira’ lo que a algunos monarcas absolutos y lo que a algunas gentes de las que se autodenominan ‘de bien’, que piensa que lo recto y lo correcto es lo suyo. Los tipos como Neira, como las verdades absolutas, suelen acaban rayando el absolutismo. Sentirse perfecto es lo que tiene, que produce imperfecciones. Y de las profundas.