Hace años (no muchos) que tenía la seria sospecha de que el amor y el matrimonio tenían bastante poco que ver. Hoy lo he confirmado. Y no ha sido gracias a ninguna experiencia romántica y/o traumática (dos palabras en ocasiones sinónimas). No. Ha sido gracias a los últimos datos de eso que se llama el INE. Resulta que dicen los señores de la estadística que en 2008 ha habido un 13,5% de divorcios menos que el año anterior. Razón: la crisis. O sea, el ‘contigo pan y cebolla’ es hoy un ‘contigo pan e hipoteca’. Y el ‘hasta que la muerte os separe’, un ‘hasta que el banco os desate’. Levanta la cabeza Madame Bovary y ve esto y vuelve a suicidarse. Se enteran Romeo y Julieta y pasan el uno del otro. Lo sabe doña Juana y no se deja la vida en una torre de Tordesillas por Felipe, así fuera más hermoso que Cristiano Ronaldo cuando se levanta la camiseta. Menos mal que el viudísimo Ortega Cano acaba de echarse una novia. Si no, bien pensaría que el amor no existe