{"id":1067,"date":"2014-06-06T11:41:38","date_gmt":"2014-06-06T11:41:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/?p=1067"},"modified":"2014-06-06T11:41:38","modified_gmt":"2014-06-06T11:41:38","slug":"erase-una-vez-y-otra-vez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2014\/06\/06\/erase-una-vez-y-otra-vez\/","title":{"rendered":"\u00c9rase una vez y otra vez"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/files\/2014\/06\/juancarloscongafas.jpg\" rel=\"external nofollow\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-1072\" src=\"\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/files\/2014\/06\/juancarloscongafas.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"300\" \/><\/a>Hoy he recibido noticias de Juan Carlos. Y dir\u00e1 usted pues que tambi\u00e9n y que adem\u00e1s est\u00e1 harto de las noticias de Juan Carlos, pero yo es que hablo de otro Juan Carlos. Mi Juan Carlos ha cumplido los diez a\u00f1os sin haber visto ni de lejos una corona, aunque, a decir verdad, nadie tiene muy claro cu\u00e1ntos a\u00f1os tiene, porque tampoco ha soplado jam\u00e1s una vela. Tiene un hilo de voz y la estatura de un ni\u00f1o de poco m\u00e1s de cinco, pero me gustar\u00eda que viese usted la cara que pone cuando algo le gusta de verdad, lo mismo sea jugar al pilla-pilla, que le cuenten un cuento o una tortilla. Porque esos ojos de Juan Carlos que entre los dos suman veinte dioptr\u00edas no ven m\u00e1s all\u00e1 de medio palmo, pero se abren tanto y tan expresivos que parece que se r\u00eden.<\/p>\n<p>Juan Carlos no vive en un palacio, pero tampoco ha tenido nunca una casa. Comparte unas paredes de chapa y suelo de tierra con su mam\u00e1 y sus tres hermanos, cada uno de un padre que ni est\u00e1 ni se le espera. Vive, aunque puede que esto sea un decir, en Alotenango, una aldea a escasos kil\u00f3metros de La Antigua, una de las ciudades m\u00e1s bellas de Guatemala y del mundo. Le conoc\u00ed en la puerta de su colegio hace ahora dos a\u00f1os. Fue entonces cuando los m\u00e9dicos determinaron que su falta de vista y sus problemas de aprendizaje s\u00f3lo ten\u00edan una causa: la desnutrici\u00f3n. Y fue entonces cuando unas gafas verdes y un complemento alimenticio obraron lo que parec\u00eda un peque\u00f1o milagro: que Juan Carlos pudiese ir a la clase con los otros ni\u00f1os y que creciese algo, aunque fuera un poco.<\/p>\n<p>Hoy he recibido noticias de Juan Carlos. Me han contado que su madre, en su ignorancia inocente, acab\u00f3 por negarse a que llevase esas gafas convencida de que iban a dejarle ciego nadie sabe por qu\u00e9 extra\u00f1a brujer\u00eda. Me han contado que hace cerca de dos meses que no pisa el colegio. Parece que por esa misma ignorancia, su madre piensa que Juan Carlos es m\u00e1s \u00fatil cortando caf\u00e9 o vaya usted a saber haciendo qu\u00e9.<\/p>\n<p>Hoy me he acordado de aquella ma\u00f1ana en la que nos inventamos un cuento de un hada que conced\u00eda deseos y le pregunt\u00e9 a Juan Carlos que qu\u00e9 le pedir\u00eda: \u201cSer grande, se\u00f1o\u201d. Esa fue su respuesta. Y bien pens\u00e9 que iba a conseguirlo, aunque en cierto sentido ya lo fuese, pero parece que no. No van a dejarle. Hoy he vuelto a comprobar que los cuentos, cuando son reales y transcurren en determinados puntos del planeta, suelen tener finales de mierda.<\/p>\n<p>PD. Juan Carlos ya no est\u00e1 en el colegio de Alotenango, pero s\u00ed otros 400 ni\u00f1os. Ah\u00ed os dejo su correo (ninosdealotenango@gmail.com) y su cuenta en Cajastur (20480144313404000572) por si a alguien le apetece echarles una mano.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy he recibido noticias de Juan Carlos. Y dir\u00e1 usted pues que tambi\u00e9n y que adem\u00e1s est\u00e1 harto de las noticias de Juan Carlos, pero yo es que hablo de otro Juan Carlos. 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