{"id":1116,"date":"2015-01-10T19:28:14","date_gmt":"2015-01-10T19:28:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/?p=1116"},"modified":"2015-01-10T19:28:14","modified_gmt":"2015-01-10T19:28:14","slug":"el-ego-y-sus-ataques","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2015\/01\/10\/el-ego-y-sus-ataques\/","title":{"rendered":"El ego y sus ataques"},"content":{"rendered":"<p>Est\u00e1 empir\u00edcamente comprobado que en este rec\u00f3ndito lugar al sur del hemisferio norte, el ego resulta m\u00e1s peligroso que el \u00e9bola. El primero cuenta con ilustres v\u00edctimas mientras el segundo suma apenas tres, una de ellas, curiosamente la m\u00e1s coreada, de cuatro patas. Le pasa al ego como al gas propano: que sin ser letal transforma voluntades; dicho r\u00e1pido y tirando de frase hecha: \u201cno mata, pero atonta\u201d. Nadie est\u00e1 libre de sufrir indigestiones de s\u00ed mismo. Sucede, especialmente, cuando perdemos la perspectiva de la realidad de puro no mirar m\u00e1s all\u00e1 de nuestros bigotes. Sucede en todas partes. En cualquier latitud, siempre y cuando el individuo tenga satisfechas sus necesidades b\u00e1sicas. Porque el ego se alimenta de gentes bien comidas. Pero hay, claro, lugares y, sobre todo, circunstancias que le hacen a uno (o a una) m\u00e1s proclive a ser v\u00edctima de un ataque de esta naturaleza.<\/p>\n<p>El periodismo y su ejercicio es uno de los caldos favoritos del ego para hacer sus potajes, un lugar en el que quienes gustan de ser el alga nori del sushi, si se me permite actualizar por lo nikkei lo del perejil y la salsa, han tenido siempre espacio para campar a sus anchas. Y ahora, claro, m\u00e1s, mucho m\u00e1s, porque todos somos un medio de comunicaci\u00f3n en nosotros mismos. O podemos serlo. Los ataques de ego tendr\u00edan de malo lo mismo que la masturbaci\u00f3n, o sea, nada, si no fuera porque m\u00e1s all\u00e1 de jugar uno con uno mismo suelen ir acompa\u00f1ados de ataques al contrario, entendi\u00e9ndose por contrario cualquier cosa ajena al yo, al m\u00ed o al conmigo mismo.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed perder los papeles es f\u00e1cil, facil\u00edsimo. Y usar lo que haga falta, tambi\u00e9n. Usar incluso a quien haga falta, sin importar siquiera si ese alguien est\u00e1 vivo o muerto. Pero la v\u00edctima del ataque siempre acaba siendo el propio verdugo, que deja a su yo expuesto al p\u00fablico y en pelota picada. Desnudo y haciendo el rid\u00edculo. Porque cuando uno decide abrir una manguera de mierda para repartir a su alrededor suele, m\u00e1s pronto que tarde, acabar asediado por las heces. M\u00e1s que nada porque son suyas.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Est\u00e1 empir\u00edcamente comprobado que en este rec\u00f3ndito lugar al sur del hemisferio norte, el ego resulta m\u00e1s peligroso que el \u00e9bola. El primero cuenta con ilustres v\u00edctimas mientras el segundo suma apenas tres, una de ellas, curiosamente la m\u00e1s coreada, de cuatro patas. Le pasa al ego como al gas propano: que sin ser letal [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1116"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1116"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1116\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1116"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1116"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1116"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}