{"id":1314,"date":"2015-09-17T17:11:34","date_gmt":"2015-09-17T17:11:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/?p=1314"},"modified":"2015-09-17T17:11:34","modified_gmt":"2015-09-17T17:11:34","slug":"las-acacias-y-el-espiritu-de-africa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2015\/09\/17\/las-acacias-y-el-espiritu-de-africa\/","title":{"rendered":"Las acacias y el esp\u00edritu de \u00c1frica"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_1318\" style=\"width: 606px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/files\/2015\/09\/1masai-mara.jpg\" rel=\"external nofollow\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1318\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-1318 \" src=\"\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/files\/2015\/09\/1masai-mara.jpg\" alt=\"\" width=\"596\" height=\"448\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1318\" class=\"wp-caption-text\">Parque Nacional de Masai Mara (Kenia)<\/p><\/div>\n<p>&#8220;El esp\u00edritu de \u00c1frica siempre se encarna en un elefante. Porque a un elefante no lo puede vencer ning\u00fan animal. Ni el le\u00f3n, ni el b\u00fafalo, ni la serpiente&#8221; (Ryszard Kapuscinski)<\/p>\n<p>Le pasa al esp\u00edritu lo que al agua y al viento, que est\u00e1 en todas partes, y sin embargo, o, tal vez por eso, resulta tan dif\u00edcil de localizar. Cuentan que el de \u00c1frica est\u00e1 en el elefante, pero puede que no sea del todo cierto.\u00a0Tiene este continente concentrados los esp\u00edritus de millones y millones de personas acostumbradas a vivir sin contradecir a la naturaleza ni al destino. Dispuestas a encajar a cada momento lo que pase, precisamente porque ellos mejor que nadie saben que todo pasa. A eso y a saber que aqu\u00ed un hombre solo no tiene pr\u00e1cticamente ninguna posibilidad de sobrevivir. De ah\u00ed que no haya nada m\u00e1s sagrado para un africano que su familia, su pueblo, su tribu.<\/p>\n<p>Jordi -que tiene nombre catal\u00e1n pero es africano, africano como el le\u00f3n, el sol rojo, la amarula, el ugali y la risa- me ha contado la historia de las acacias. La acacia es el \u00e1rbol de \u00c1frica. Ese \u00e1rbol casi siempre solitario con sus ramas extendidas al cielo formando una especie de tejado plano como para dar sombra, tanta como le sea posible. Para regalarse. Pero esa es solo una opini\u00f3n, el hecho, el verdadero acto de generosidad de la acacia, es que cuando est\u00e1 siendo comida por alg\u00fan animal (son las favoritas de las jirafas, sorprendentemente capaces de separar con su lengua sus espinas taladradoras de los brotes verd\u00edsimos que las acompa\u00f1an) desprenden una sustancia que, despu\u00e9s, transmitida por el viento, llega a otras acacias. Y les avisa del peligro. La acacia sentenciada a muerte no se libra, pero ayuda a que las otras segreguen a su vez un l\u00edquido tan amargo que hace que ning\u00fan animal quiera com\u00e9rselas. Y as\u00ed salvan su vida.<\/p>\n<p>Puede que el esp\u00edritu de \u00c1frica est\u00e9 ah\u00ed, en la historia de las acacias. En la generosidad sin l\u00edmites de quienes saben que s\u00f3lo se sobrevive en grupo. Y por eso dan lo que tienen y lo que no. Por eso su saludo nunca es &#8216;hola&#8217; sino &#8216;\u00bfc\u00f3mo est\u00e1s?&#8217;, y, encima, esperan la respuesta. Por eso tienen la fuerza del elefante. Por eso su alma es tan grande. Por eso son tan de verdad. Y por eso sonr\u00eden tanto.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &#8220;El esp\u00edritu de \u00c1frica siempre se encarna en un elefante. 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