{"id":1438,"date":"2016-04-08T19:09:48","date_gmt":"2016-04-08T17:09:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/?p=1438"},"modified":"2016-04-08T19:09:48","modified_gmt":"2016-04-08T17:09:48","slug":"camino-del-cantabrico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2016\/04\/08\/camino-del-cantabrico\/","title":{"rendered":"Camino del Cant\u00e1brico (*)"},"content":{"rendered":"<p align=\"RIGHT\"><span style=\"font-family: 'Brioni Std Light', monospace;\"><span><a href=\"\/jotia\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2016\/04\/portadaenbaja.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1439\" title=\"portadaenbaja\" src=\"\/jotia\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2016\/04\/portadaenbaja.jpg\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2016\/04\/portadaenbaja.jpg 236w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2016\/04\/portadaenbaja-182x300.jpg 182w\" sizes=\"(max-width: 182px) 100vw, 182px\" \/><\/a>\u00abUno perd\u00eda el rumbo en aquel r\u00edo del mismo modo que puede perderlo en el desierto (\u2026) hasta que se sent\u00eda hechizado y apartado para siempre de todo lo que hab\u00eda conocido alguna vez, en alg\u00fan lugar, lejos, quiz\u00e1s en otra existencia\u00bb<\/span><\/span><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">\n<p align=\"RIGHT\"><span style=\"font-family: 'Brioni Std Light', monospace;\"><span>&#8216;El coraz\u00f3n de las tinieblas&#8217; (Joseph Conrad)<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: 'Brioni Std Light', monospace;\"><span>No hace falta ir al Congo para perderse. Tampoco para encontrarse. Generalmente uno (una en este caso) suele estar a la vuelta de la esquina, en el caf\u00e9 de la ma\u00f1ana, en la rutina de la tarde, en el vino de la noche. En las manos de su madre, los ojos de sus hijos o las tripas de quien le quiere. Uno (una en este caso) se acompa\u00f1a de s\u00ed misma desde que nace hasta que muere, y se conoce perfect\u00edsimamente, aunque a veces no lo sepa o crea que no lo sabe, desde el d\u00eda en que el mundo le presenta a su cuerpo y le dice aquello de &#8216;esta uni\u00f3n es para siempre&#8217;. Y no hay m\u00e1s garant\u00edas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: 'Brioni Std Light', monospace;\"><span>Por eso resulta tan extra\u00f1a esta fiebre que nos ha dado \u00faltimamente por conocernos a nosotros mismos. Como si no lo hici\u00e9ramos ya m\u00e1s que de sobra. Puede que vivir el fin de la civilizaci\u00f3n de Occidente tenga algo que ver, puede que las abuelas tuvieran raz\u00f3n y todo est\u00e9 motivado por el &#8216;refalfiu\u2018, esa bendita palabra asturiana sin traducci\u00f3n posible que viene a decir que la abundancia o, m\u00e1s bien el exceso, tambi\u00e9n cansa. Y harta. Y hast\u00eda.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: 'Brioni Std Light', monospace;\"><span>La cosa es que el librito que nos ocupa, esta especie de gu\u00eda, es el fruto de mi segundo Camino de Santiago. Desde que decid\u00ed hacer el primero -aquel s\u00ed con destino en el Obradoiro, hace ya unos pocos de a\u00f1os- hasta hoy, cada vez que le he comentado a alguien que me calzaba las botas y me iba, o que ya lo hab\u00eda hecho y estaba de vuelta, invariablemente he recibido la misma respuesta que, en realidad, es una pregunta: \u00bfPor qu\u00e9? O, dicho de otro modo: \u00bfQu\u00e9 buscas? \u00bfQu\u00e9 has encontrado?<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: 'Brioni Std Light', monospace;\"><span>Pues bien, siento defraudar a los fans de eso que se llama la autoayuda y a los ap\u00f3stoles de filosof\u00eda en entregas breves para tiempos de internet. No tengo la respuesta. Nada se encuentra en este camino que no se encuentre en cualquier otro, que no llevemos puesto de casa, que no est\u00e9 en los libros y en las pel\u00edculas, o en las vidas y las mentes de quienes nos precedieron, de quienes caminan diariamente a nuestro lado e incluso de millones y millones de desconocidos. El Camino de Santiago es eso, un camino. Pero tambi\u00e9n la vida es un camino y no por eso deja de ser todo lo que tenemos. Que se sepa.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: 'Brioni Std Light', monospace;\"><span>Convertirse aunque sea por unos d\u00edas en peregrino, no tener nada m\u00e1s que lo que llevas colgado a la espalda, saber d\u00f3nde est\u00e1 tu destino y que tienes dos piernas que te permitir\u00e1n llegar, o al menos intentarlo. Eso es lo que te da el Camino. Eso y la posibilidad de convivir con tus dolores, de re\u00edrte de tus limitaciones, de hablar con los dedos de tus pies sin que te tomen (o te tomes) por psic\u00f3pata. En definitiva, algo de tiempo, una tregua para escuchar lo que tus rodillas, tus orejas, tu cabeza o tu coraz\u00f3n tienen que decirte. Nada nuevo, nada raro, nada que no pueda suceder sin salir de casa, pero que sucede con m\u00e1s facilidad si pones tierra y silencio de por medio. Si adem\u00e1s lo haces con el Cant\u00e1brico como compa\u00f1\u00eda puedes considerarte alguien con suerte. Y le pasa lo suerte lo que a la alegr\u00eda, que no suelen pasarse sin m\u00e1s: hay que salir a buscarlas. Vamos all\u00e1.<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(*) As\u00ed comienza &#8216;Camino del Cant\u00e1brico&#8217;, un recorrido por Asturias de punta a punta a trav\u00e9s de la ruta xacobea del Norte<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abUno perd\u00eda el rumbo en aquel r\u00edo del mismo modo que puede perderlo en el desierto (\u2026) hasta que se sent\u00eda hechizado y apartado para siempre de todo lo que hab\u00eda conocido alguna vez, en alg\u00fan lugar, lejos, quiz\u00e1s en otra existencia\u00bb &#8216;El coraz\u00f3n de las tinieblas&#8217; (Joseph Conrad) &nbsp; &nbsp; No hace falta ir [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1438"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1438"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1438\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}