{"id":1457,"date":"2016-05-23T19:17:08","date_gmt":"2016-05-23T17:17:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/?p=1457"},"modified":"2016-05-23T19:17:08","modified_gmt":"2016-05-23T17:17:08","slug":"la-vida-imaginada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2016\/05\/23\/la-vida-imaginada\/","title":{"rendered":"La vida imaginada"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/jotia\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2016\/05\/reloj.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-1460\" title=\"A1-52443089.JPG\" src=\"\/jotia\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2016\/05\/reloj.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2016\/05\/reloj.jpg 800w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2016\/05\/reloj-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2016\/05\/reloj-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Hans tiene 10 a\u00f1os y es razonablemente feliz. \u00c9l no lo sabe, porque con 10 a\u00f1os a uno le basta con ser, pero no tiene mucho de qu\u00e9 quejarse. En casa ha o\u00eddo hablar de bombas y de hambre, pero lo escucha como el que oye un relato nocturno en la radio, de esos que vienen acompa\u00f1ados de sonidos casi reales y que tanto le gustan. Vive en Munich. Y vive bien. Soporta a su hermana mayor, Am\u00e9lie, que salvo cuando se chiva de sus correr\u00edas es bastante aceptable \u00abpara ser una ni\u00f1a\u00bb. Comparten su afici\u00f3n por las calaveras, y eso les une bastante. Nadie m\u00e1s lo hace, s\u00f3lo el abuelo Otto, que un d\u00eda s\u00ed y otro tambi\u00e9n les cuenta alguna historia de cuando el pan era negro y duro o simplemente no era. Sylvester es su hermano peque\u00f1o, pero podr\u00eda decirse que tan peque\u00f1o que todav\u00eda no es m\u00e1s que un ap\u00e9ndice de los brazos de su madre. Ella se llama Alma y, la verdad, hace honor a su nombre, siempre pendiente, siempre dulce. Su padre, Franz, tambi\u00e9n, sobre todo cuando van de excursi\u00f3n a la monta\u00f1a. Porque \u00e9l s\u00f3lo se rie de verdad, a carcajada limpia, cuando est\u00e1 en lo alto de alguna colina, tanto que Hans suele imagin\u00e1rselo all\u00ed, con su traje, su corbata y su bomb\u00edn; de hecho a veces piensa que cuando sale de casa y se va a trabajar y le da a su madre un beso en la mejilla para despedirse y le pellizca un papo a Sylvester y a \u00e9l le encomienda que se porte bien, en realidad se va a escalar una monta\u00f1a, igual que en aquellas vacaciones en las que todos se fueron a Austria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A Hans se encantan las vacaciones. Tienen un vecino que les presta un coche y, a veces, se van a visitar ciudades. A Am\u00e9lie no le hace tanta gracia, porque normalmente van api\u00f1ados en el asiento de atr\u00e1s y a \u00e9l le suele tocar encima, pero, bueno, son \u00abcontingencias del turismo\u00bb. O eso dice siempre su madre. Casi mejor que viajar es despu\u00e9s colocar las fotos del viaje en el \u00e1lbum. Es todo un ritual familiar. Primero hay que lavarse bien las manos, un fastidio asumible, y tener cuidado de no plantar un dedazo encima de ninguna foto. Son cuadradas, perfectamente cuadradas. Como si la vida se viera a trav\u00e9s de una ventana que a veces est\u00e1 cerrada y otras, las m\u00e1s, abierta. Para que se cuele el viento. A Hans le encanta abrir el \u00e1lbum cuando le dejan, mirarlo, tocarlo y hasta olerlo, porque cuando ve, por ejemplo, las fotos de Frankfurt, le huelen a salchichas, y las de aquel parque tan grande de Stuttgart, a eucalipto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hans, Ameli\u00e9, Franz, Alma, Sylvester y Otto son una familia alemana razonablemente feliz a la que la guerra, la II Guerra Mundial, les va a estallar pronto en la cara, pero ellos a\u00fan no lo saben, aunque el abuelo Otto se lo imagine y lo repita casi diario, as\u00ed que hacen la vida que har\u00eda cualquier familia razonablemente feliz de mediados de los a\u00f1os 30 en la Alemania de entreguerras. Y, poco a poco, su \u00e1lbum de fotos va engordando, como engordaba la barriga de la madre de Hans antes de que llegara Sylvester. Pero un d\u00eda las que llegaron fueron las bombas. Lo hicieron casi sin avisar. Son\u00f3 una sirena y despu\u00e9s todo empez\u00f3 a caerse. Los edificios y todo lo dem\u00e1s. Una ma\u00f1ana, Franz apareci\u00f3 muy temprano con el coche del vecino, el que les prestaba para irse de excursi\u00f3n. Se montaron en \u00e9l y se fueron. Pero aquello no eran unas vacaciones. No hubo fotos. Ni siquiera hubo \u00e1lbum, que se qued\u00f3 en la casa y ya nadie supo m\u00e1s de \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nadie hasta que Federico Granell se lo encontr\u00f3 m\u00e1s de 70 a\u00f1os depu\u00e9s, vac\u00edo de fotos y con apenas unos textos, lugares y fechas sueltas, en un mercadillo de Par\u00eds. Con \u00e9l reconstruy\u00f3 la vida de Hans, Ameli\u00e9, Franz, Alma, Sylvester y Otto. Y pint\u00f3 primero sus fotos perdidas hasta completar (o casi) el \u00e1lbum. Y despu\u00e9s reconstruy\u00f3 su vida en lienzos precisos y m\u00e1gicos, y en tablillas viejas llenas de polvo, y en papeles ardientes, y en lozas que, milagrosamente, sobrevivieron a su propia devastaci\u00f3n. Y dio vida a Hans en escultura, y le coloc\u00f3 un coraz\u00f3n que es una casa, la misma que tuvo que dejar cuando empezaron a caer las bombas. Ahora todo eso est\u00e1 entre las paredes de una galer\u00eda de arte. Y puede que Hans, Ameli\u00e9, Franz, Alma, Sylvester y Otto no hayan existido jam\u00e1s. De hecho, es lo m\u00e1s probable. Pero son m\u00e1s verdad que muchas realidades de carne y hueso; como es verdad el arte cuando no nace para adornar. Cuando mueve y conmueve. Cuando es tan nesario como el agua y el aire.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PD. &#8216;La vida imaginada&#8217;, de Federico Granell, se expone en la galer\u00eda Gema Llamazares de Gij\u00f3n hasta el pr\u00f3ximo 15 de julio. Yo no me la perder\u00eda.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hans tiene 10 a\u00f1os y es razonablemente feliz. \u00c9l no lo sabe, porque con 10 a\u00f1os a uno le basta con ser, pero no tiene mucho de qu\u00e9 quejarse. 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