{"id":1706,"date":"2019-07-07T19:04:07","date_gmt":"2019-07-07T17:04:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/?p=1706"},"modified":"2019-07-07T19:04:07","modified_gmt":"2019-07-07T17:04:07","slug":"un-silencio-atronador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2019\/07\/07\/un-silencio-atronador\/","title":{"rendered":"Un silencio atronador"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_1707\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2019\/07\/arturo.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-1707\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-1707\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2019\/07\/arturo-300x200.jpg\" alt=\"CAPILLA ARDIENTE ARTURO FERNANDEZ TEATRO JOVELLANOS FOTO ARNALDO GARCIA\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2019\/07\/arturo-300x200.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2019\/07\/arturo-768x512.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2019\/07\/arturo.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-1707\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Arnaldo Garc\u00eda<\/p><\/div>\n<p>El silencio, a veces, habla m\u00e1s alto que las voces y lo hace, adem\u00e1s, como la m\u00fasica, filtrando los sonidos para pasar directamente del aire al coraz\u00f3n. En el Jovellanos son\u00f3 ayer el silencio. Atron\u00f3 durante seis horas, las \u00faltimas horas de Arturo Fern\u00e1ndez sobre el escenario que tantas veces pis\u00f3, las tablas que le vieron en su salsa, chatina.<br \/>\nArturo, Artur\u00edn, el nuestro, volvi\u00f3 ayer a casa a despedirse de los suyos, a escuchar sus \u00faltimos aplausos, pero lo que de verdad son\u00f3 fue el silencio. El silencio de cientos, miles de personas, que esperaron su turno callados y bajo un sol de justicia, tan poco gijon\u00e9s, por cierto, un fallo de guion que tal vez \u00e9l no hubiera perdonado, aunque eso ya no importe.<br \/>\nUn silencio que solo cortaban, todav\u00eda en Bego\u00f1a, algunos corrillos improvisados, alg\u00fan \u00abcon lo bien que estaba\u00bb, o \u00abvaya pena un chaval de 90 a\u00f1os como \u00e9l\u00bb, o \u00abaqu\u00ed esperamos lo que haga falta porque hay que despedilu como se merez\u00bb. Flanqueadas las puertas del patio de butacas, nada m\u00e1s. Solo silencio. El silencio de una veintea\u00f1era dejando una rosa solitaria en nombre de su abuela; el de un grupo de amigas fieles un verano tras otro, funci\u00f3n tras funci\u00f3n; el del actor respetuoso&#8230; El silencio de gijoneses y asturianos, de hombres y mujeres arregladas para la ocasi\u00f3n, con esos trajes reservados para la comuni\u00f3n de los nietos, para la noche de los Fuegos y para el d\u00eda de Arturo en el Jovellanos.<br \/>\nEl silencio agradecido de la familia, abrumada por tanto calor, convencidos de que all\u00ed estaba alguien que nunca se hab\u00eda ido, porque Arturo Fern\u00e1ndez, ayer no volvi\u00f3 al Jovellanos, solo dej\u00f3 claro que el Jovellanos era, es su casa, como la que le vio nacer hace casi un siglo, con perd\u00f3n, unos metros m\u00e1s abajo de la calle Covadonga, en la Puerta la Villa, su Puerta la Villa.<br \/>\nFueron seis horas de silencio que hab\u00edan comenzado como terminan las buenas funciones, con una ovaci\u00f3n mientras Arturo Fern\u00e1ndez entraba en su teatro, por la puerta de tramoyas, por la de los profesionales. Vestido de riguroso traje, deseo expreso de su genio y su figura, para darse ese \u00faltimo ba\u00f1o de p\u00fablico.<br \/>\nEn silencio despidi\u00f3 su gente al guaje que un d\u00eda, con 400 pesetas y una mano delante y otra detr\u00e1s, se fue a Madrid en busca de un sue\u00f1o y volvi\u00f3 para contarlo. Y el silencio habl\u00f3 de cari\u00f1o, de admiraci\u00f3n, habl\u00f3 de respeto.<br \/>\nArturo Fern\u00e1ndez, el hombre que logr\u00f3 hacer de su persona un personaje, que consigui\u00f3 representarse a s\u00ed mismo tantas veces, que tantas provoc\u00f3 con sus declaraciones incendiarias, con alguna barbaridad subida de tono, eso s\u00ed, siempre con inusitada gracia, el tipo que cre\u00f3 su propio idioma era tambi\u00e9n un paisano lleno de verdad, alguien que en un mundo de cotorras y vanalidades, de famoseo y \u2018show business\u2019, jam\u00e1s vendi\u00f3 su alma al diablo, ni su intimidad a las hienas.<br \/>\nTal vez por eso el Jovellanos enmudeci\u00f3 ayer, por eso son\u00f3 el silencio para despedir a Arturo Fern\u00e1ndez, a Arturo, a Artur\u00edn, a uno de los nuestros. Que ya est\u00e1 en casa, de donde nunca se fue del todo. Y aqu\u00ed se queda, ahora ya para siempre.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El silencio, a veces, habla m\u00e1s alto que las voces y lo hace, adem\u00e1s, como la m\u00fasica, filtrando los sonidos para pasar directamente del aire al coraz\u00f3n. En el Jovellanos son\u00f3 ayer el silencio. 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