{"id":262,"date":"2008-10-21T23:26:44","date_gmt":"2008-10-21T23:26:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/jo_tia\/?p=262"},"modified":"2008-10-21T23:26:44","modified_gmt":"2008-10-21T23:26:44","slug":"un-regalo-masticable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2008\/10\/21\/un-regalo-masticable\/","title":{"rendered":"Un regalo masticable"},"content":{"rendered":"<p>Cuando ten\u00eda cinco a\u00f1os, mi hermano y yo hicimos veneno. Por entonces<br \/>\nviv\u00edamos en una ciudad, pero probablemente habr\u00edamos hecho el veneno<br \/>\nde todos modos. Lo guard\u00e1bamos en un bote de pintura debajo de la<br \/>\ncasa de alg\u00fan vecino y en \u00e9l echamos todas las cosas venenosas que se nos<br \/>\nocurrieron: setas no comestibles, ratones muertos, bayas de serbal, que a<br \/>\nlo mejor no eran venenosas, pero que lo parec\u00edan, pis que guard\u00e1bamos<br \/>\npara a\u00f1adirlo al bote de pintura. Para cuando se llen\u00f3 el bote, todo lo que<br \/>\nconten\u00eda era muy venenoso.<br \/>\nLo malo era que, ya que hab\u00edamos hecho el veneno, no pod\u00edamos limitarnos<br \/>\na dejarlo all\u00ed. Ten\u00edamos que hacer algo con \u00e9l. No quer\u00edamos<br \/>\npon\u00e9rselo a nadie en la comida, pero dese\u00e1bamos un prop\u00f3sito, una realizaci\u00f3n.<br \/>\nNo hab\u00eda nadie a quien odi\u00e1semos tanto, ese era el problema.<br \/>\nNo recuerdo qu\u00e9 hicimos al final con el veneno. \u00bfLo dejamos bajo la<br \/>\nesquina de la casa, que estaba hecha de madera y era de un color amarillo<br \/>\nparduzco? \u00bfSe lo echamos a alguien encima, a alg\u00fan ni\u00f1o inofensivo? Seguro<br \/>\nque no nos atrevimos con un adulto. \u00bfEs esta imagen que conservo<br \/>\nverdadera, una carita surcada de l\u00e1grimas y bayas rojas, la s\u00fabita conciencia<br \/>\nde que al final el veneno s\u00ed que era venenoso? \u00bfO es que lo tiramos?<br \/>\n\u00bfRecuerdo aquellas bayas rojas flotando cloaca abajo, hacia las alcantarillas?<br \/>\n\u00bfSoy inocente?<br \/>\nPara empezar, \u00bfpor qu\u00e9 hicimos el veneno? Recuerdo con qu\u00e9 j\u00fabilo lo<br \/>\nremov\u00edamos y le a\u00f1ad\u00edamos ingredientes, la sensaci\u00f3n de magia y triunfo.<br \/>\nHacer veneno es tan divertido como preparar un pastel. A la gente le<br \/>\ngusta hacer veneno. Si no entiendes esto, nunca entender\u00e1s nada.<\/p>\n<p>Naturalmente y como cualquiera habr\u00e1 podido imaginar, esta maravilla no es m\u00eda. Es de Margaret Atwood, la flamante Premio Pr\u00edncipe de Asturias de las Letras. Leerlo ha sido para m\u00ed hoy un regalo, el caramelo de un d\u00eda complicado. Porque este relato es un cuento y tambi\u00e9n es una poes\u00eda y porque, no s\u00e9 por qu\u00e9, tengo la sensaci\u00f3n de que es masticable. Masticable como aquellos chicles rosas de Bang bang que te llenaban la boca, no esos que ni tienen az\u00facar ni tienen nada y, encima, pican. Masticable porque hay veces, no muchas, que alguien junta palabras y las transforma en arte. Y luego est\u00e1 el final, esas tres frases masticables con las que, de un plumazo, va y le hace una foto al ser humano. Aqu\u00ed lo dejo, por si alguien quiere masticarlo. Por si para alguien tambi\u00e9n es un regalo. Con que seamos dos, ya me vale. Aunque lo dudo.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando ten\u00eda cinco a\u00f1os, mi hermano y yo hicimos veneno. 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