{"id":589,"date":"2011-09-27T11:48:11","date_gmt":"2011-09-27T09:48:11","guid":{"rendered":"http:\/\/proyectos.elcomercio.es\/blogs\/jotia\/2011\/10\/11\/burning-the-city-o-viviendo-nueva-york\/"},"modified":"2011-09-27T11:48:11","modified_gmt":"2011-09-27T09:48:11","slug":"burning-the-city-o-viviendo-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2011\/09\/27\/burning-the-city-o-viviendo-nueva-york\/","title":{"rendered":"Burning the city (o viviendo Nueva York)"},"content":{"rendered":"<p>Tuve un profesor de literatura que envidiaba a quienes no hab\u00edan le\u00eddo \u2018Anna Karenina\u2019 porque a\u00fan pod\u00edan hacerlo por primera vez. Pasa con Nueva York exactamente lo contrario. Uno (una) llega por primera vez y se siente obligada a conocerlo todo. O a reconocerlo, m\u00e1s bien. Porque a Nueva York ya nos lo han presentado una y mil veces Woody Allen y Holly Goolightly y Paul Auster\u2026 y hasta King Kong. Superada la primera impresi\u00f3n, uno (una) ya puede dedicarse a lo que los neoyorquinos llaman \u201cliving the city\u201d. O, seg\u00fan traducci\u00f3n personal\u00edsima de mi amiga Lucy, \u201cburning the city\u201d. Y para eso basta con olvidarse del dolor de pies y acordarse de abrir bien los ojos. Basta con perder la cabeza en Queens, un zapato en el Lower East Side (literal), la verg\u00fcenza saltando sobre los charcos de la Quinta Avenida, la lengua comiendo dulces de gengibre en Williamsburg, unos cuantos d\u00f3lares en los mercados de pulgas de Chelsea, todo el tiempo posible en el MOMA, y en el Met, y en el Whitney Museum y en la Neue Gallery\u2026 Basta con perderse sin m\u00e1s en el West Village. Esta no es la capital del mundo por casualidad. Y su energ\u00eda, m\u00e1s que contagiosa, resulta v\u00edrica.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tuve un profesor de literatura que envidiaba a quienes no hab\u00edan le\u00eddo \u2018Anna Karenina\u2019 porque a\u00fan pod\u00edan hacerlo por primera vez. Pasa con Nueva York exactamente lo contrario. Uno (una) llega por primera vez y se siente obligada a conocerlo todo. O a reconocerlo, m\u00e1s bien. Porque a Nueva York ya nos lo han presentado [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/589"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=589"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/589\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}