{"id":776,"date":"2012-09-06T21:03:24","date_gmt":"2012-09-06T21:03:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/?p=776"},"modified":"2012-09-06T21:03:24","modified_gmt":"2012-09-06T21:03:24","slug":"lacamioneta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2012\/09\/06\/lacamioneta\/","title":{"rendered":"La camioneta"},"content":{"rendered":"<p>Nadie deber\u00eda irse de Guatemala sin probar la camioneta. La camioneta es el municipal chap\u00edn y, desde luego, mucho mejor que cualquier parque de atracciones. Se trata, en realidad, de autobuses escolares norteamericanos reciclados y tuneados hasta el imposible. Yo la cojo cada d\u00eda para ir desde La Antigua hasta Alotenango, donde, por unas horas, dejo de ser Mar\u00eda para convertirme en la \u2018se\u00f1o\u2019, pero esa es otra historia y ahora \u00edbamos con la camioneta. La cosa empieza en la misma parada, que es una parada en el sentido m\u00e1s literal del t\u00e9rmino: porque all\u00ed para. Punto. Lo m\u00e1s importante es jam\u00e1s fiarse del cartel que luzca el coche en lo alto, uno sabe que es el suyo porque el ayudante del conductor, un hombre que lo mismo hace las veces de cobrador que obra el milagro de hacer un hueco donde no lo hay y que viaja de pie y pr\u00e1cticamente fuera, solo agarrado a una especie de barra, vocea el nombre del destino. Una vez dentro, puede pasar de todo. Viajar en camioneta se parece a la vida misma. Se cumple, por tanto, la m\u00e1xima de que cualquier cosa puede ir a peor. Y vaya si se cumple.<\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana me toc\u00f3 ir de pie en el pasillo. Lo de pasillo, como lo de la parada, tambi\u00e9n es un decir. Con una cadera est\u00e1ndar, se pasa de canto. Con una abundante, de milagro. A cada lado, tres plazas que a nada que sea generoso el culo del pasajero se transforman en dos. De fondo, reget\u00f3n, cumbia o cualquier cosa del gusto del ch\u00f3fer y siempre, siempre, a todo lo que da el volumen. As\u00ed, como una pieza de un tetris humano, uno (una) sortea baches, curvas, frenazos y lo que haga falta. En esas estaba yo esta ma\u00f1ana, luchando con mi propio cuerpo para conseguir mantener el equilibrio y pensando en eso de \u201cpeor, imposible\u201d cuando en una parada se subieron siete personas m\u00e1s donde no cab\u00eda ni media. Me toc\u00f3 al lado un se\u00f1or m\u00e1s o menos de mi altura que tuvo el buen gusto de cogerse a la barra que toda camioneta, como todo autob\u00fas, tiene arriba. Supongo que no son necesarias m\u00e1s explicaciones. Volv\u00ed al \u201cpeor, imposible\u201d y entonces comenz\u00f3 a atronar Julio Iglesias en versi\u00f3n bachata. Entonces me dije, ya est\u00e1, ahora s\u00ed. Y la camioneta par\u00f3 y se subi\u00f3 otro se\u00f1or que en menos de lo que canta un gallo se coloc\u00f3 en medio del tetris, abri\u00f3 una Biblia y comenz\u00f3 a leernos el Evangelio seg\u00fan, creo, San Mateo, para, inmediatamente despu\u00e9s recordarnos el Diluvio Universal y las 7 Plagas de Egipto y decirnos que el fin del mundo est\u00e1 cerca. El se\u00f1or del brazo no le hac\u00eda caso. La se\u00f1ora que dorm\u00eda de pie a mi otro lado con una profesionalidad que espero llegar a alcanzar con el tiempo, tampoco. Ni las mujeres con beb\u00e9s, ni el campesino con el machete, ni otro que, sospecho, llevaba una gallina en la bolsa. Yo s\u00ed, yo escuch\u00e9 al predicador y juro que ahora mismo mientras escribo esto est\u00e1 cayendo tal tormenta que empiezo a creerle. No s\u00e9 si salir a la calle a buscar a No\u00e9 o esperar a que salga el sol. Viajar en camioneta, ya lo dije, es como la vida misma: siempre puede ir a peor, pero el sol acaba por salir siempre. No queda otra.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie deber\u00eda irse de Guatemala sin probar la camioneta. La camioneta es el municipal chap\u00edn y, desde luego, mucho mejor que cualquier parque de atracciones. Se trata, en realidad, de autobuses escolares norteamericanos reciclados y tuneados hasta el imposible. 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