{"id":821,"date":"2012-10-07T15:38:13","date_gmt":"2012-10-07T15:38:13","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/?p=821"},"modified":"2012-10-07T15:38:13","modified_gmt":"2012-10-07T15:38:13","slug":"no-importa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2012\/10\/07\/no-importa\/","title":{"rendered":"No importa"},"content":{"rendered":"<p>Aquel hombre, paciente, sereno, puede que hasta impasible, daba un paso y despu\u00e9s otro, como cansado y firme a la vez. Extra\u00f1o. Llevaba todos los a\u00f1os puestos encima y, sobre ellos, un \u00e1rbol. Un \u00e1rbol-\u00e1rbol, sin met\u00e1foras, un considerable tronco deshojado que paseaba en equilibrio sobre los restos de un naufragio de pasos y de zapatos, de cintas y de piedras, un homenaje a las tormentas, a las tormentas de ideas, no de truenos. O puede que tambi\u00e9n. Aquel hombre era Alastair MacLennan, eso que se llama un pionero, y no del Oeste americano, que podr\u00eda parecerlo por sus barbas y su aspecto, sino del arte de acci\u00f3n, uno de los miembros del Black Market Internacional, s\u00ed, esos de las &#8216;performances&#8217;. <\/p>\n<p>Aquel hombre se paseaba el viernes por Laboral Centro de Arte, por la misma sala en la que hasta hace unos d\u00edas Ryoji Ikeda obraba el milagro de que su descomposici\u00f3n de n\u00fameros, c\u00f3digos y sonidos te dijera, te conmoviera y te moviera m\u00e1s sensaciones que muchos seres de carne y hueso,  que algunos cuadros y hasta que reputados libros, por poner tres ejemplos as\u00ed al azar. Pens\u00e9 en los dos a un tiempo, en MacLennan y en Ryoji. Y despu\u00e9s pens\u00e9 \u00bfen qu\u00e9 se parecen un \u00e1rbol y una pantalla? \u00bfBach y la electr\u00f3nica? Pues seguramente en nada. Pero no importa. La emoci\u00f3n, la sensaci\u00f3n, al final va a ser lo que cuenta. \u00bfEs arte? Yo dir\u00eda que s\u00ed, pero tampoco importa.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel hombre, paciente, sereno, puede que hasta impasible, daba un paso y despu\u00e9s otro, como cansado y firme a la vez. Extra\u00f1o. Llevaba todos los a\u00f1os puestos encima y, sobre ellos, un \u00e1rbol. Un \u00e1rbol-\u00e1rbol, sin met\u00e1foras, un considerable tronco deshojado que paseaba en equilibrio sobre los restos de un naufragio de pasos y de [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/821"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=821"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/821\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=821"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=821"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=821"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}