{"id":825,"date":"2012-10-28T19:40:38","date_gmt":"2012-10-28T19:40:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/?p=825"},"modified":"2012-10-28T19:40:38","modified_gmt":"2012-10-28T19:40:38","slug":"me-llamo-remedios-y-tengo-una-nube-encima-de-la-cabeza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2012\/10\/28\/me-llamo-remedios-y-tengo-una-nube-encima-de-la-cabeza\/","title":{"rendered":"Me llamo Remedios y tengo una nube encima de mi cabeza"},"content":{"rendered":"<p>Me llamo Remedios y tengo una nube encima de mi cabeza. Suena raro, lo s\u00e9. Lo de la nube, digo. Mi nombre, tambi\u00e9n. Sobre todo porque desde bien peque\u00f1a he sido bastante incapaz de encontrar soluciones a casi nada. Ya lo dec\u00eda mi abuela: \u201cEsta ni\u00f1a no deber\u00eda de llamarse Remedios, tendr\u00edamos que haberle puesto Remiendos, porque hay que ver lo incapaz que es; se ahoga en un vaso de agua\u201d. Yo o\u00eda a mi abuela decir esto, y lo o\u00eda por lo menos un par de veces al d\u00eda, y no pod\u00eda evitar imaginarme chapoteando en un vaso de agua del tama\u00f1o de una piscina ol\u00edmpica, con los brazos saliendo, como le sal\u00edan a aquel se\u00f1or que se ahog\u00f3 aquella vez que fuimos a la playa y la bandera estaba roja y no nos dejaron ba\u00f1arnos.<\/p>\n<p>Pero yo estaba hablando de lo raro de mi nombre. O no. En realidad estaba hablando de la nube que tengo encima de mi cabeza. El caso es que desde peque\u00f1a me llaman Remi, no s\u00e9 si de Remedios o de Remiendos, pero me llaman Remi y tambi\u00e9n me llaman loca cuando digo que tengo una nube encima de mi cabeza. Pero la tengo. Siempre. Aunque no siempre llueve. A veces casi ni se ve, pero noto la humedad. A veces la humedad es caliente, como tropical; otras fr\u00eda, como del mismo Polo Norte. Y otras veces, muchas veces, llueve. Llueve poco, orbaya como dicen donde yo vivo, o chispea, como dicen donde vive mi prima Almudena. Pero tambi\u00e9n caen tormentas, con rayos y truenos y todo. Una vez hasta graniz\u00f3, y el granizo era tan grande que pens\u00e9 que estaban cayendo pelotas de tenis sobre mi cabeza, pero me di cuenta de que no por lo fr\u00edo que era.<\/p>\n<p>Cuando llueve mucho suelo salir a la calle, porque si me quedo en casa tengo miedo de que se me inunde, como aquella vez que mi prima Almudena llor\u00f3 tanto que mi t\u00eda llam\u00f3 a mi madre y le dijo que iban a tener que salir de casa en piragua. \u201cEn piragua vamos a tener que salir, mira lo que te digo, y todo por ese tontolaba; yo no s\u00e9 qu\u00e9 le ha visto esta ni\u00f1a, que ni la \u2018o\u2019 con un canuto sabe hacer\u201d. As\u00ed que yo salgo, y me pongo las catiuscas, y, claro, saco el paraguas, porque si llueve se me riza mucho el pelo y a m\u00ed no me gusta tener el pelo rizado por si se me quedan enganchadas las ideas entre tantos bucles, que bastante poco s\u00e9 yo de remedios aunque me llame Remedios como para poner m\u00e1s trabas.<\/p>\n<p>La cosa es que hoy estaba en el parque con la nube sobre mi cabeza cuando vi a un chico muy rubio y muy guapo que garabateaba una libreta. A m\u00ed no me gusta mucho mirar lo que hace la gente, porque me pone muy nerviosa que me miren, y m\u00e1s todav\u00eda que miren a la nube que llevo sobre mi cabeza. Pero me acerqu\u00e9 y vi que escrib\u00eda algo parecido a una poes\u00eda. Entonces el chico empez\u00f3 a despegarse del suelo y un ni\u00f1o, que jugaba a su lado con una peonza, le at\u00f3 un cordel al pie y le convirti\u00f3 en su globo. Mientras miraba al ni\u00f1o y a su globo, se me cruz\u00f3 un gato, y me di cuenta de que el gato llevaba a un perro, tambi\u00e9n como si le hubiese atado un cordel. Y luego vi que lo llevaba hasta donde estaba su due\u00f1o, que se alegr\u00f3 mucho de verle. Tambi\u00e9n vi a una se\u00f1ora bastante mayor que silbaba como un chaval y a un se\u00f1or bastante mayor que la miraba como si los dos fueran bastante j\u00f3venes. Y pens\u00e9, si un poeta puede volar y un ni\u00f1o puede convertirlo en su globo y un gato puede ser amigo de un perro y un perro dejarse llevar por un gato y una se\u00f1ora tiene esos pulmones y un se\u00f1or la mira con la misma cara de idiota con la que mi prima Almudena miraba a su novio antes de que la dejase y parec\u00eda tan tan feliz, a lo mejor yo puedo arreglar problemas, a lo mejor no es tan dif\u00edcil encontrar remedios.<\/p>\n<p>Y en ese momento not\u00e9 un viento seco, como aquella vez que est\u00e1bamos en M\u00e1laga de vacaciones y mi madre dijo que ven\u00eda el viento del S\u00e1hara, y entonces mir\u00e9 arriba y vi que no hab\u00eda ninguna nube sobre mi cabeza. Y como ahora ya s\u00e9 arreglar problemas, cerr\u00e9 inmediatamente el paraguas, no fuera a ser que alguien me llamase loca por llevar paraguas con el sol que hac\u00eda. Ma\u00f1ana vuelvo al parque. Y a lo mejor no llevo paraguas.<\/p>\n<p>Cuento escrito para &#8216;El arenque rojo&#8217;, de Gonzalo Moure y Alicia Varela, un libro que es un libro y un mundo entero, tan abierto que, quien quiera, puede completarlo contando lo que ve. Yo vi esto. Pero hay m\u00e1s aqu\u00ed http:\/\/www.literaturasm.com\/El_arenque_rojo.html<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me llamo Remedios y tengo una nube encima de mi cabeza. Suena raro, lo s\u00e9. Lo de la nube, digo. Mi nombre, tambi\u00e9n. Sobre todo porque desde bien peque\u00f1a he sido bastante incapaz de encontrar soluciones a casi nada. 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