{"id":833,"date":"2012-11-18T22:36:44","date_gmt":"2012-11-18T22:36:44","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.elcomercio.es\/jotia\/?p=833"},"modified":"2012-11-18T22:36:44","modified_gmt":"2012-11-18T22:36:44","slug":"de-verdades-y-peliculas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/2012\/11\/18\/de-verdades-y-peliculas\/","title":{"rendered":"De verdades y pel\u00edculas"},"content":{"rendered":"<p>Encerrarse en un convento ortodoxo rumano no suena, a priori, nada alentador. Hacerlo durante dos horas y media, en una butaca inc\u00f3moda, piernas encogidas, mirada forzada, fila 2, mucho menos. Sufrir una angustia contenida durante todo ese tiempo, casi r\u00edtmica, de esas de llanto seco, tampoco contribuye a pasar la mejor noche de viernes de tu vida. Vale. Pero &#8216;Beyond the hills&#8217;, la pel\u00edcula con la que este a\u00f1o se ha inaugurado el Festival de Cine de Gij\u00f3n, es tan inc\u00f3moda como maestra. Sus planos perfectos, esas monjas que a veces parecen una pintura; sus palabras y sus silencios&#8230; llegan aunque est\u00e9s arrebujada y echa ovillo ante la pantalla como s\u00f3lo llegan las cosas cuando son ciertas. Cuando son de verdad. Cuando son &#8216;honestas&#8217;, que se dice ahora en cursi, que tan de moda se ha puesto la palabrita que el otro d\u00eda me pusieron un pincho de tortilla honesto (lo descubr\u00ed al leer el cartel de: &#8216;cocina honesta&#8217;, en fin, cierro par\u00e9ntesis que me caliento y me pierdo). <\/p>\n<p>Cada d\u00eda tengo menos claro qu\u00e9 es arte y cada d\u00eda m\u00e1s que no lo es. Y no lo es lo que no conmueve. Y el convento ortodoxo rumano de Cristian Mungiu lo hace. Tal vez porque todos tenemos un convento ortodoxo rumano dentro de nosotros mismos. Y por eso todos hacemos lo que creemos que debemos hacer. Porque jam\u00e1s terminaremos de darnos cuenta de que la estupidez humana es mucho m\u00e1s peligrosa que la maldad, que la maldad, as\u00ed, en estado puro, s\u00f3lo existe en algunas pel\u00edculas. Y suelen ser bastante malas, por cierto.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Encerrarse en un convento ortodoxo rumano no suena, a priori, nada alentador. Hacerlo durante dos horas y media, en una butaca inc\u00f3moda, piernas encogidas, mirada forzada, fila 2, mucho menos. Sufrir una angustia contenida durante todo ese tiempo, casi r\u00edtmica, de esas de llanto seco, tampoco contribuye a pasar la mejor noche de viernes de [&hellip;]<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on get_the_excerpt --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on get_the_excerpt --><\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/833"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=833"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/833\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=833"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=833"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/jotia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=833"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}