Alejandra Cuétara ha criticado al Gobierno regional por la tardanza en llegar las ayudas a las empresas, para rematar su intervención con una descalificación directa del presidente Areces, al decir que no le importa la suerte de las pymes, sino su permanencia en el poder, que vendría garantizada por la coalición con IU.
La vida parlamentaria tiene unas reglas que pudieran parecer extrañas para el que no las conozca, pero se repiten en todos los parlamentos. Una de esas normas consiste en negar el pan y la sal al antagonista político. Rara vez la oposición reconoce un acierto al gobierno y es igualmente inusual que el gobierno conceda alguna credibilidad a la oposición. Para Jaime Rabanal, el Principado tiene un compromiso inequívoco con las empresas, mientras que Alejandra Cuétara considera lo contrario. Se pueden defender ambas tesis, pero no todos los argumentos son igual de sólidos. Decir que a un presidente de un territorio democrático no le preocupa la crisis económica es muy arriesgado, pero lo que ya resulta indefendible es juntar el desinterés por la crisis y el interés por el poder. Son dos juicios incompatibles. Precisamente, la solución a la crisis económica es la única forma segura de mantenerse en el poder. Sólo hay una razón para que a un gobernante no le preocupe la crisis económica: el deseo inmediato de abandonar la política. La alianza con Izquierda Unida supone el logro de la mayoría parlamentaria, una forma segura de poder asignar recursos contra la crisis económica. Lo que no garantiza la alianza parlamentaria es el acierto en las soluciones. Y a eso voy.
El PP tiene un papel muy importante en la Junta General del Principado porque monopoliza el espacio de la oposición, que es tanto como decir el prisma de la crítica. Ahora lo que tiene que hacer es apuntar bien. Alejandra Cuétara tiene dos motivos buenos para mostrar las contradicciones del Gobierno: el incremento del 16% en la masa salarial de algunos estamentos funcionariales -imposible de compatibilizar con la lucha contra la crisis-, y el empleo de recursos económicos para fabricar una mercancía de la que hay grandes excedentes. Desconozco si el partido de la oposición se siente libre para decir cosas que no sean del agrado de los sindicatos de la Sanidad y de algunas ramas del empresariado.