Con motivo del homenaje que organiza todos los años el SOMA en memoria de Manuel Llaneza, el candidato socialista a
Desde hace años, cada vez que se habla de introducir un cambio en la normativa que regula el sector, se saca a relucir el asunto de la obra social. No voy a negar la importancia de esta cuestión, pero creo que al público, empezando por los impositores de las cajas, lo que más le preocupa es la solidez de las entidades de ahorro. Las cajas, en conjunto, tienen 58.000 millones de euros en créditos a corto plazo difíciles de cobrar, como parte de los 183.000 millones de créditos inmobiliarios dados a promotoras y particulares. La pérdida de depósitos de las cajas de ahorros a favor de los bancos es una realidad cotidiana. En ese contexto, nada urge más que dar solidez a las cajas, desplazando las consideraciones sobre la obra social a un segundo plano.
Javier Fernández se ha referido a la distinta posición que tiene el PP sobre el carbón: cerrado apoyo en Asturias al decreto que regula el consumo prioritario del carbón español y enmienda a la totalidad por parte del PP gallego. No viene mal esta reflexión, porque el PP asturiano, en lo tocante al carbón, siempre juega a ser más papista que el Papa. Escuchando a los dirigentes asturianos del PP parece que el granero de votos de la derecha está repartido entre Mieres y Langreo. Ahora bien, es lógico que Feijóo defienda la problemática de las centrales térmicas gallegas, alimentadas con carbón de importación, y perjudicadas por la norma de Zapatero.