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Juan Neira

LARGO DE CAFE

EL VELO DE LA OBRA SOCIAL

Jesús Iglesias no se fía de la nueva normativa de las cajas de ahorro propuesta por el Gobierno ni del mensaje lanzado por Zapatero sobre las reformas económicas. Al coordinador de IU tampoco le han gustado las declaraciones de Javier Fernández, dando por buenos los cambios sobre las cajas, con tal de que se preserve la obra social. El candidato de IU cree que existe el peligro de desnaturalizar la esencia de las entidades de ahorro con la entrada de capital privado.

En clave electoral se puede aceptar la argumentación de IU. Al partido más de izquierdas de todos los que compiten en las urnas le gustaría que nadie tocara el estatus legal de las cajas para asegurar el carácter público de las mismas. A Jesús Iglesias, como a tanta gente, le tranquiliza saber que las instituciones políticas son las dueñas de las cajas y punto. Principado y ayuntamientos se sientan en el consejo de administración y gestionan Cajastur. Desde la izquierda no interesa discutir el divorcio que hay entre los que ponen el dinero y los que deciden sobre el dinero, porque les parece que con la cuota de representación de los impositores en el consejo ya está remediado el asunto. No existe ninguna otra entidad mercantil en que se reproduzca esa dualidad entre los que financian y los teóricos propietarios o reales administradores. Esa es la razón por la que una caja puede comprar sociedades, pero ninguna sociedad puede comprar una caja. Un individuo puede depositar una montaña de dinero en una cuenta de ahorro, pero sus derechos políticos en la entidad serán testimoniales. Manda más un concejal que un ciudadano que deposite mil millones de euros en una libreta. Para justificar este sinsentido hay que apelar al origen de las cajas y olvidarse de su presente.

No obstante, el problema que acucia es otro. Las cajas sufren pesadas cargas inmobiliarias y sufren una hemorragia de depósitos. Para captar recursos, lo mejor es permitirles financiarse en el mercado de capitales, reconociendo a los futuros inversores los derechos que tienen en otras figuras mercantiles. En caso de no lograr recapitalizarse, el Gobierno dará préstamos (FROB) y se sentará en su consejo de administración. Todo es razonable, menos quedar cruzado de brazos cantando loas sobre la obra social. A Cajastur le va bien, pero le podrá ir mejor con más músculo financiero. ¿Por qué tener miedo?

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por JUAN NEIRA

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