Con la precampaña electoral convertida en campaña, ningún candidato a presidir el Principado le ha metido el diente a la energía, más allá de las tradicionales proclamas de defensa de la minería y de apoyo a los sindicatos del sector. Desde la primera industrialización, Asturias fue un territorio puntero en producción energética y por esa vía se puso a la cabeza del desarrollo económico de España durante los años cincuenta del pasado siglo. Pese a esos antecedentes, los discursos políticos marchan por otros derroteros, aunque ante las narices de los candidatos ha estallado una nueva crisis del petróleo que ya le ha pasado una factura a España de 6.000 millones de euros.
Con Rubalcaba limitando la velocidad de los automóviles a
Retraso
Mientras los líderes de los partidos escogen un terreno de juego fútil para pelear por los votos, Iberdrola, el mayor operador eléctrico de España, tras gozar de un ejercicio récord en ganancias (2.870 millones de euros), ha descartado invertir 350 millones en una planta de gas de ciclo combinado en Asturias, pese a los compromisos establecidos ante el Ministerio de Industria. La deslocalización de la inversión (la empresa ha anunciado, estos días, planes de inversión en lejanos territorios) no viene motivada por falta de interés por nuestra región, sino porque carecemos de infraestructuras eléctricas para transportar la energía que quería producir en Langreo. Tras 28 años de hablar sobre el tendido eléctrico entre Sama y Velilla (Palencia), la obra no está iniciada y Red Eléctrica Española considera que no estará terminada antes del año 2014. El propio consejero de Industria del Principado, Graciano Torre, considera que sería un éxito tener la nueva línea de alta tensión para esa fecha, porque después del estudio de impacto ambiental debe hacerse la tramitación administrativa, fijar los lugares donde se ubicarán las torres eléctricas, licitar la obra y ejecutarla.
¿Qué le parece a Ovidio Sánchez la renuncia de Iberdrola? El presidente del PP asturiano se unió a
Oposición
La oposición a la línea de alta tensión, Sama-Velilla, para la que se barajaron hasta ocho trazados sin que los detractores se dieran por satisfechos, y al corredor del Este, Soto-Penagos, se inscribe en una larga labor de obstaculización hacia la producción energética en nuestra región. Hay que recordar la negativa a construir la regasificadora en El Musel, encabezada por el PP. Desde estas líneas hemos criticado múltiples decisiones tomadas por Zapatero, pero en este asunto fue clave el plácet dado por el Gobierno socialista a incluir la planta asturiana en el Plan Energético Nacional.
Así como toda
Los candidatos electorales deben comprometerse con la realización de las “autopistas” eléctricas (Soto-Penagos y Sama-Velilla) y con los equipamientos de gas (regasificadora y ciclos combinados). En la campaña electoral de 2007, un partido con representación en