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Juan Neira

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SÍNDICOS PROVISIONALES

Los síndicos terminan su mandato en el próximo mes de abril, un mes antes de las elecciones. Avelino Viejo, Mercedes Fernández y Antonio Arias estuvieron seis años al frente de la Sindicatura de Cuentas y toca sustituirlos o confirmarlos en los puestos para otro mandato. Al pleno de la Junta General del Principado le corresponde realizar la elección y en la agenda parlamentaria está previsto que la última sesión plenaria tenga lugar a mediados del presente mes. Como los líderes de los partidos no han hecho ninguna manifestación al respecto, no queda otro remedio que trabajar con hipótesis.

Desde una perspectiva política no es de recibo nombrar nuevos síndicos antes de las elecciones. Los plazos están para cumplirlos, pero en un país donde la renovación del Tribunal Constitucional y de otros órganos judiciales se prorroga casi indefinidamente sería ridículo acogerse rígidamente a los sesenta meses de mandato para forzar la renovación. La composición de la Sindicatura de Cuentas debe estar en concordancia con la representación parlamentaria, así que se debe esperar al veredicto de las urnas. Elegir síndicos dentro de tres o cuatro meses es lo más correcto.

En Asturias, la Sindicatura de Cuentas no ha tenido una ejecutoria muy brillante, porque produjo más noticias por sus disensiones internas que por sus correcciones sobre procedimientos administrativos y gestión presupuestaria. Siendo sólo tres síndicos, con relativa frecuencia se tomaron decisiones a través de una votación de dos contra uno, lo que da idea de la división que reinó en el máximo órgano de fiscalización de la comunidad autónoma. Hubo veces que los letrados de la Junta General del Principado negaron a los síndicos la competencia para meter sus narices en sociedades que no son de naturaleza pública, lo que tampoco dejó en buen lugar a la Sindicatura de Cuentas. Un destacadísimo alcalde aplaudió sus actuaciones cuando los síndicos trabajaban en la línea que le convenía, pero respondió con furia cuando el órgano fiscalizador hizo un dictamen en su contra. La Sindicatura de Cuentas nació con mal pie, porque uno de sus miembros no cumplía con todos los requisitos para ocupar el puesto, aunque ese pecado original quedó perdonado con la votación unánime de la Cámara. Para evitar esa interesada unanimidad, mejor dejar la renovación para junio.

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por JUAN NEIRA

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