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Juan Neira

LARGO DE CAFE

EL REFORMISMO DEL FORO

Visto desde la pantalla del ordenador, el congreso constituyente de Foro Asturias fue un espectáculo. Lejos de ser una sesión pesada con largas intervenciones de los dirigentes rubricadas por las ovaciones del público, se produjo un debate vivo entre los componentes de la mesa que presidía el congreso y los militantes que habían presentado enmiendas a los estatutos del nuevo partido. El temor reverencial de las bases a los jefes supremos de la organización, que se da en todos los grupos, se trocó por un debate iconoclasta, donde cualquier afiliado con quince días de antigüedad defendió la existencia de corrientes de opinión, la asunción del método de las primarias para elegir candidatos electorales y preguntó por la tesorería de Foro Asturias. Palabras directas, preguntas duras: «¿Queremos una dictadura o una democracia?».
La demostración de que la discusión no tenía ni trampa ni cartón estuvo en que la mesa del congreso quedó en minoría en más de una votación. El poder pasaba de manos, como el micrófono. Tomaban la palabra personas ingenuas, sin costumbre de intervenir en público, y militantes con el colmillo retorcido, tras haber estado en tres o cuatro organizaciones. Un debate a calzón quitado, con aciertos y errores, pero sin guión prefijado.
Sorpresa
La sorpresa fue mayúscula. Durante dos meses oímos al resto de partidos descalificar a Foro Asturias por ser un partido personalista, donde las iniciales de la organización se confunden con el nombre del líder (FAC), y nos encontramos con un partido de miles de personas capaz de celebrar un congreso constituyente por el método de una asamblea abierta, donde se abucheaba la mesa y desde la mesa hacía falta alzar la voz para calmar las críticas de las bases. No había mayorías y minorías preestablecidas, porque en cada punto a discutir estaba en juego la mayoría. Las decisiones, como la aprobación de las elecciones primarias o la limitación de los cargos por dos mandatos, fueron tomadas entre todos y en contra de lo que querían los promotores de Foro Asturias.
Tal vez Los Verdes de Alemania, el histórico partido de Petra Nelly, haya tenido un funcionamiento congresual tan abierto, pero el método aplicado por Foro Asturias carece de precedentes en Asturias y en España, donde las sesiones plenarias de los congresos quedan reducidas a mera liturgia, en la que se repiten colores, alabanzas y aplausos. Los abucheos se dejan para cualquier referencia a los partidos rivales. Como ejemplo del alto grado de debate que se da en los congresos de los partidos basta recordar el último congreso nacional del PP, celebrado en Valencia, donde estuvo mal visto que Cascos presentara enmiendas, pese a haber sido secretario general.
El debate en Foro Asturias fue posible porque el líder del partido apostó por ese método. La ruptura de Cascos con el PP fue causada por la exigencia del ex ministro de que se eligiera candidato al Principado en un congreso con participación directa de todos los militantes. Visto lo de ayer, es inimaginable que el dúo, Ovidio Sánchez/ De Lorenzo, se atrevan a debatir y votar, cara a cara, con todos los militantes del PP.
Discurso
El congreso se cerró con un largo discurso de Cascos, tras haber sido elegido presidente. Pronto hizo alusión a los rancios usos de funcionamiento del PP asturiano, donde los líderes sustituyen el debate por la propensión a la teatralidad, bien sea con ropaje de zarzuela (De Lorenzo) o un aderezo de gestos pop (Pardo). Pero el principal blanco de las críticas fue el PSOE, sacando a relucir los indicadores económicos de Asturias y la paralización de las obras, así como las alusiones al «caso Riopedre».
Quizás porque las críticas a las formas de funcionamiento del PP o las gráficas del paro y la actividad económica en Asturias son bien conocidas, la parte más interesante, sutil e inteligente del discurso estuvo en la forma de presentar la ideología y las recetas programáticas de Foro Asturias. A partir de las recomendaciones realizadas por la Comisión Europea para dar una respuesta a la crisis, se interrogó por la validez de las etiquetas socialista y liberal. Sobre esa base rescató la figura de Melquíades Álvarez para recalcar la fibra reformista de Foro Asturias. Ni regionalista ni moderado ni democristiano ni liberal: reformista. Explicitada la ideología del Foro, recitó un listado que va desde Jovellanos hasta Rodrigo Rato.
Elegido el equipo dirigente, Foro Asturias ya ha marcado el territorio que quiere ocupar y los flancos que va a fustigar de sus rivales. La dialéctica del nuevo partido no consiste en presentarse como alternativa a un gobierno, sino al statu quo asturiano. Cascos no volvió a la política asturiana para bajar dos puntos el gravamen del IRPF o para alterar el mapa sanitario. Foro Asturias se coloca voluntariamente frente a los poderes de la región y apela a la sociedad para cambiar el juego de intereses. Por ello, Foro Asturias no va a ser un grupo bien recibido en la Junta General del Principado. Hasta la elección del sitio para celebrar el primer congreso, en un establecimiento hostelero de Llanera, se aprecia la voluntad de ubicar el campamento frente a la muralla que protege al sistema.

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por JUAN NEIRA

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