Mitin del PSOE en Langreo, con Ramón Jáuregui de invitado especial. El ministro de la Presidencia considera que el PP es el partido de la nada. Veinticuatro horas antes, en una entrevista en EL COMERCIO, Fernando Lastra decía que el PP asturiano representa al conjunto de la derecha, mientras que Foro Asturias es un viaje a ninguna parte. Los socialistas tienen una perspectiva distinta sobre el PP, en España y en Asturias. A escala nacional, el PP es un partido poderoso que les saca una ventaja de catorce puntos en las encuestas, mientras que en Asturias es un grupo venido a menos. Por eso corresponde hacer una descalificación global del PP nacional y reconocer su capacidad de representar a toda la derecha en Asturias. La dialéctica partidaria está tan distorsionada que interpretando al revés los mensajes de los rivales se obtiene una imagen bastante fidedigna del partido que se quiere examinar.
Ramón Jáuregui afirma que el PP espera cruzado de brazos que caiga el poder en sus manos, actitud que contrasta con la del Gobierno de Zapatero que sacará a España de la crisis con contenido social, según el ministro. Es cierto que el equipo de Rajoy está a verlas venir. Es una estrategia de libro, dejar que se desgaste el rival para desalojarlo del Gobierno a la primera oportunidad. Zapatero pudo desbaratar la estrategia del PP si a principio de legislatura hubiera convocado a la oposición a firmar unos pactos de Estado contra la crisis. Entonces no quiso hacerlo, prefirió jugar a ahormar un bloque de izquierdas con sindicatos y partidos minoritarios, y sólo después de que la UE acordara el rescate de Grecia se acordó del PP. Los pactos de Zurbano y la potencial entente sobre educación y energía se ensayaron en un momento muy avanzado de la legislatura, cuando el PP tenía poco que ganar y mucho que perder. En cuanto a la salida a la crisis con contenido social bastaría con que se cumpliera la primera parte del enunciado: sacarnos del socavón.
Javier Fernández se acoge al Carnaval para hablar de la derecha y dice que Cascos se disfraza de centrista y Pérez-Espinosa de alternativa de Gobierno. Sigue el debate político asturiano centrado en los perfiles ideológicos. ¿A estas alturas de la película es más atractivo para el electorado presentarse como representante genuino de la izquierda, de la derecha o del centro? Dudo que esa sea la clave.