Mariano Rajoy no quiere que la euforia se extienda entre el electorado del PP. El líder de la oposición relativiza los resultados de las encuestas y dice que lo importante es ganar el día de las elecciones. Rajoy teme el exceso de confianza que lleva al relajo y quiere asegurarse la movilización de los simpatizantes para ganar en las urnas. La reflexión de Rajoy es válida para cualquier actividad competitiva, sin tener que ver con la política. Domingo tras domingo, vemos a Guardiola decir más o menos lo mismo: la Liga no está ganada. Hace veinticinco años, Felipe González repetía que todo podía pasar, porque el resultado de los comicios dependía de la libre voluntad de millones de personas. Son reflexiones prudentes, pero la experiencia indica que, en cualquier competición, a partir de determinada diferencia sobre los rivales, los líderes pueden calificarse de ganadores. Rajoy goza de esa posición.
La valoración general, favorable al PP, no se puede trasladar a Asturias, porque en nuestra región hay un panorama bien distinto. El PP es un grupo que comparece ante las urnas después de una grave crisis interna que sirvió para hacer un ajuste de cuentas sobre la candidatura electoral, pero no solucionó los problemas de liderazgo. El puesto de jefe está ocupado por Ovidio Sánchez, las decisiones las toma Gabino de Lorenzo y Pérez-Espinosa reclama los votos. Frente al PP no está el titubeante PSOE nacional, hecho en lío con la sucesión de Zapatero y agobiado por el fracaso de su política contra el paro, sino un socialismo asturiano que ha ganado la inmensa mayoría de los debates parlamentarios al PP y ya ha realizado su operación sucesoria. En medio del pesimismo provocado por la crisis, la imagen del socialismo está muy deteriorada, pero el PP de Ovidio Sánchez y de Gabino de Lorenzo no está mejor valorado. Para complicar el cuadro electoral, en Asturias hay una tercera fuerza, Foro Asturias, con un candidato mucho más conocido que el resto de sus rivales y que ha dado todos los pasos de forma inteligente. En Asturias, la victoria electoral se la disputan tres partidos.
Aunque sea una anécdota, la visita de Rajoy a Llanes ilustra la especial situación del PP asturiano. El líder nacional del partido se da un paseo electoral por un concejo de 14.000 habitantes para compensar el trasvase masivo de la militancia a Foro Asturias.