Leire Pajín ha intervenido en un evento público de Gijón, en el que también participaron la alcaldesa, la consejera de Presidencia del Principado y Santiago Martínez. No hace falta decir que era un acto preelectoral, como la tercera inauguración del Huca, centrada en la sede del futuro Instituto Nacional de Silicosis, en la que también tomó la palabra la ministra de Sanidad. Leire Pajín señaló que Asturias es una referencia en las políticas de Igualdad. El marco gijonés favorecía la declaración de la ministra, máxime si tenemos en cuenta que estaba acompañada por Paz Fernández Felgueroso y María José Ramos.
Hace 25 años cualquier referencia a la Igualdad se entendía como una alusión a las diferencias entre pobres y ricos, mientras que ahora tiene que ver con los distintos derechos o modos de vida de mujeres y hombres. Ese cambio de paradigma no significa que hayan quedado solucionadas las diferencias de renta y patrimonio, sino que han perdido atractivo social. Ningún Gobierno incluye en su agenda un programa para convertir en ricos a los pobres o viceversa, mientras que hay muchos gobiernos preocupados por la desigualdad de mujeres y hombres. Para que se impusiera la nueva interpretación de la Igualdad, un factor esencial fue la lucha de mujeres como Fernández Felgueroso y Ramos. Tengo que reconocer que esa constatación me provoca inquietud, porque obliga a pensar que los pobres no lucharon tanto como las mujeres para mejorar su consideración social. Aunque bien pensado, puede ser que su fracaso se deba a no haber tenido buenos representantes o líderes. Siempre se está a tiempo de escoger a otros.
La ministra de Sanidad no sólo habló de cosas trascendentes, sino de realidades cotidianas, como las dos prohibiciones del 2011: encender cigarros en locales públicos y superar los 110 kilómetros por hora en autovía. También supone un cambio conceptual: del no matar y no robar, al no fumar y no correr. Se trata de dos normas con distinta apoyatura: el rechazo al tabaco viene avalado por toda la comunidad médica, mientras que la reducción de velocidad sólo cuenta con el informe técnico de Rubalcaba. Pensar que la factura energética se aminora menguando la velocidad en 10 kilómetros a la hora, es lo mismo que defender el ahorro de agua dejando el inodoro en silencio. Pajín llama política responsable a pautas de entretenimiento.